Discos

‘Uchu Nippon Setagaya’ de Fishmans: Hechizante elasticidad

Escrito por Felipe León

El legado de Fishmans pasó de posicionarse como algo local y nicho a un fenómeno de internet, en gran medida por el interés generado por su música en blogs de comienzos de milenio, sitios como Soulseek, RateYourMusic y YouTube. Una revalorización totalmente consecuente con la música fabulosa que el conjunto japonés elaboró en los 90’s, ejemplificada en discos como ‘Uchu Nippon Setagaya‘ (1997), su último lanzamiento de estudio.

Si bien el fallecimiento con tan solo 33 años de su vocalista y guitarrista, Shinji Sato, puso fin a la banda, fueron varios los álbumes que dejó, listos para ser descubiertos. Se suele apreciar sobre todo la segunda parte de su discografía, desde ‘Orange‘ (1994), pasando por ‘Kūchū Camp‘ (1996), el legendario ‘Long Season’ (1996), e incluso el en vivo de su último concierto, ‘98.12.28 Otokotachi no wakare‘ (1998).

Justo en medio de toda esta ebullición creativa se aprecia ‘Uchu Nippon Setagaya‘, como el más flotante, calmo y atmosférico de sus registros. Bajo un manto sonoro de cualidades repetitivas y hechizantes, el grupo profesa una dedicación íntegra a la realización misma del ritmo, detallada desde sus profundos bajos hasta la textural forma de sus baterías. A tono con la elasticidad de sus ambientes relajantes e hipnóticos.

El corazón del disco

Fishmans exprime al máximo su potencial, al ahondar en temáticas que ponen la cotidianeidad por delante. El ir y venir en medio de la ciudad como detonante de estímulos que inundan la vida diaria, inundando el recorrido de referencias internas como de apreciaciones exteriores, a través de líricas abstractas que funcionan como una suerte de fotografía sobre algún estado anímico o sensorial.

Tales exploraciones impactan en el costado emocional del proyecto, desde ángulos sonoros que colindan con el dream pop, downtempo, y en menor medida pero de comentada notoriedad, el dub. La labor en producción a cargo de Zak como de la agrupación adquiere mayor relevancia, con el fin de sostener los sucesos desatados en piezas como «Pokka Pokka«, «Back Beat Ni Nokkatte«, «Magic Love» o «Daydream«.

Aquello se vislumbra también en «Weather Report» o «Walking in the Rhythm«. Fieles representaciones del imaginario con ecos atemporales que tan bien instauró el proyecto en discos como ‘Uchu Nippon Setagaya‘.

¿Sabías esto?

Al estar forjando la canción final, «Daydream«, el productor Zak presintió que era el final, quizás por la creciente tensión que había en el ambiente. Lo cierto es que en agosto de ese año el propio estudio de grabación, Waikiki Beach, que ayudó a crear el productor de Fishmans, Zak, cerró sus puertas.

 

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