Discos

‘Killing Joke (2003)’ de Killing Joke: Destructiva realidad del metal industrial

Escrito por Felipe León

Cuando se habla de Killing Joke suele mencionarse su labor durante los 80’s, en especial sus aportes al post-punk y en menor medida el rock gótico. No obstante la banda siguió activa con una clara intención industrial, algo cosechado la primera mitad de los 90’s pero sobre todo en los 2000’s en grandes álbumes como el homónimo de 2003, que en parte metalizó su propuesta.

Luego de una pausa de varios años se reunirían Jaz Coleman, Geordie Walker y Youth, para encender los amplificadores a máxima potencia. Esta segunda venida cargaba con la urgencia de los tiempos que corrían, tras los eventos del 9/11 en USA y la posterior invasión a Afganistán e Irak, lo que se canaliza en una rabiosa y mecánica pesadez, a tono con la estética apocalíptica de su música.

Killing Joke reformula su identidad a través de una agresiva sacudida de metal industrial, sin abandonar los postulados clásicos que son una recurrente en su discografía. Sumado a la novedad de contar con un fan acérrimo como Dave Grohl en batería, que luego de acordar una participación puntual grabaría la totalidad del disco, además del mítico Andy Gill de Gang of Four, quien ofició como productor.

Destructiva realidad del metal industrial

Tampoco fue un giro radical ya que en obras como ‘Pandemonium‘ (1994) algo similar acontecía, sin embargo, esta representación comparte en espíritu con el primer homónimo de 1980. El tono repetitivo, escabroso y político se muestra más denso y distópico, bajo una lectura realista que lejos del miedo a la extinción convive con la alienación instalada desde una retórica imperialista, subsistida en base a guerras vueltas verdaderas empresas de la devastación.

Aquello traduce ‘Killing Joke‘ (2003) en el comienzo con «The Death & Resurrection Show«, una pieza clave que resume en gran parte el tono del disco. Tal cual sucede en «Seeing Red«, «Total Invasion«, «Loose Cannon» o «Asteroid«; se percibe el mítico ADN oscuro del grupo, arraigado en esta oportunidad a lógicas industriales azotadas por la destructiva realidad de ese entonces.

Como es común en su carrera la alineación no duró demasiado, puesto que su otro bajista histórico, Paul Raven, volvió a ocupar casi al instante dicho puesto hasta su lamentable fallecimiento en 2007. Aún así este registro dejó una huella imborrable en Killing Joke.

También puede gustarte...