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Lucybell en Movistar Arena: Flotando entre peces y mil caminos

Escrito por Anaís Cárdenas
Fotos por Alejandra Besoain

Lucybell celebró este jueves 9 de octubre los 30 años del disco ‘Peces‘ en el Movistar Arena, show contemplado como parte de una de sus despedidas a sus fanáticos más fieles, cantando sus éxitos más queridos y envolviendo así al público en la nostalgia de un disco que da la sensación de permanecer en un sueño lúcido, que se desplaza hacia lo inmersivo que brinda el grupo como sello personal que tanto los caracteriza.

Entre las 21:10 horas, las luces del Movistar Arena se apagaron, dejando entrever dos siluetas delante del telón blanco que cubría el escenario. La emoción por un show tan esperado y el público aclamando la pronta aparición del grupo se notó con la energía que este mismo entregó desde el inicio.

El silencio, por un instante, se hizo notar y abrazar entre los presentes al reconocer una nota de piano, dejando ver sobre el escenario a Javiera Mena y Camila Moreno, iniciando la noche con su versión de “Cuando respiro en tu boca”. Entre aplausos y la cálida sensación que nos brindan sus voces al unirse para cantar una de las canciones más queridas del álbum, fue un privilegio que el público agradeció. Al finalizar, el telón blanco se iluminó con un show de luces, junto con las siluetas de los integrantes del grupo al compás de la música, para luego bajar el telón y cautivar al público con “Cuando respiro en tu boca”. Automáticamente, el recinto se unió en un solo coro para empezar uno de sus shows más significativos hasta la fecha.

Un disco trascendental

Lucybell, como grupo, tiene la habilidad de hacernos sentir diversas emociones durante el show, desde los agradecimientos de los mismos integrantes, el cariño y lealtad que los fanáticos tienen con ‘Peces‘, como el disco trascendió a generaciones más actuales y sus ganas de brindarnos un show completo como gesto de gratitud por estos años de infinito amor a ellos.

Entre sus canciones destacaron del disco ‘Peces‘ fueron muy coreadas, “Vete”, “Ángeles Siameses”, “Lunas”, “Desde acá”; y para dar la transición al show y continuar con las sorpresas que tenía el grupo, comenzaron tocando “Viajar”, con luces al compás de la canción y una conexión increíble sobre el escenario entre Cote, Claudio y Eduardo, con la complicidad tan especial que encendía al público de emoción y nostalgia por lo que se aproximaba.

Durante la noche de show, algo que se sintió como golpe de realidad entre el público y estuvo bastante presente fue el hecho de saber que la despedida se aproximaba. Entre coros y gritos se hicieron notar las primeras lágrimas de la noche con “Milagro”, canción que tanto el público como la banda saben que tiene una conexión entre lo emocional y adrenalínico del show, para otorgarnos una paz y ganas de tener a Lucybell para rato sobre el escenario. Lo que trasciende en el corazón para el público evoluciona en la manera en que Lucybell quiere ser recordado durante su pausa.

De momentos icónicos

Entre saltos, aplausos y momentos icónicos en el show, el más recordado será el de Claudio bajando del escenario para cantar “Mataz” con el público que se encontraba en cancha. Entre abrazos, llanto y un sueño para nadar en lo más profundo de nuestra memoria, luego de tal escena que va a quedar grabada en las retinas del público que pudo compartir una mirada o una sonrisa en ese instante, lo que más recordará el público será esa conexión que se sintió durante las casi tres horas de concierto.

Ya para finalizar una noche marcando un hito sumamente importante, deciden cerrar el show con “Mil caminos”, así consagrando, entre lágrimas, aplausos y abrazos, un disco que marcó la época de los 90 hasta el presente año, demostrando la presencia y vigencia que tienen.

Lucybell se encargó de que los presentes vivieran un hito que quedará en la eternidad de una fanaticada que vivió un paraíso en un Movistar repleto, con un carnaval que armonizó la nostalgia con alegría, y nos hace entender que, a pesar de esta pausa, la admiración de los fans seguirá incrementando, anhelando revivir lo que se vivió esta noche de octubre y una pausa que se espera pase volando para tener más de ellos para rato.

Porque, entre ángeles siameses y lunas que aún brillan, Lucybell se despide flotando entre peces que seguirán nadando entre nosotros en un océano de recuerdos que reconfortan uno de los mil caminos que algún día nos devolverán a su regreso.

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