Una suerte de formato resumido de “Las Noches de Octubre” llegó a la región, creando un perfecto equilibrio entre el añoro y la novedad del ecosistema musical actual.
La cita fue a las 17:00 hrs en Ex Casa de la Música. Niños del cerro llegó hasta Concepción para presentar fragmentos imprescindibles de su discografía, haciéndonos viajar desde el 2016 hasta el 2025.
En compañía de los locales Suaaave, Frisbee y Aeródromo, los intérpretes de Flores, labios, dedos agitaron la tarde del pasado sábado 24 de octubre, marcando un antes y un después en el concepto detrás de sus visitas a la ciudad.
Un desbalance convertido en mosh
El del saxofón es, sin lugar a dudas, uno de los sonidos que se ha hecho parte identitaria de varias bandas de la nueva escena nacional, entre ellas: Suaaave.
El septeto fundado el año 2023 en Concepción, abrió la jornada con una puesta en el escenario que se compone a partir de una dicotomía exquisita entre el caos (con su irreverencia inherente) y la grandeza con aires de solenmidad que evocan los vientos de su formación, junto a sonidos distintivos y experimentales.
Fue un inicio que lejos de quedar atrás en potencia, como ocurre por la estructura en crescendo que muchas veces da forma a las tocatas, entregó crudeza, un público activo y mucho, pero mucho ruido.
La presentación se sintió como un inicio más que robusto, aunque sintetizado en poco tiempo. “Cortito, pero bueno”, bajo la definición de Anibal Molina (voz y saxofón).
Tras su paso con canciones como ACAB, Neutral y un espectacular cierre con dejé, conversamos con la banda, que aseguró que dada la cualidad multiinstrumentista de sus integrantes, buscan tomar ventaja de aquello, queriendo experimentar con cuartetos o tríos de vientos y, eventualmente, volver a sacarle provecho al violín.
Sintes que no desfallecieron
El rock inundó el escenario por completo con el turno de Frisbee. El protagonismo de las guitarras es indiscutible, la percusión marcada y la propuesta sonora pesada hicieron de las suyas en Ex Casa de la Música.
Al igual que Suaave, se trató de una presentación que no por breve, se sintió pequeña. El público se mantuvo algo más tranquilo, pero igualmente el sonido del shoegaze, el dream pop y el trip hop fue visceral, pesado y estimulante.
El setlist de esta segunda presentación fue el siguiente:
- Pandora
- Paracaídas
- Habitación oscura
- Trisol
- Incandescencia
- Desfallecer

El mismo entusiasmo tras casi un año del debut
Antes de llegar a la banda que dio paso a esta Noche de Octubre, se vivió una presentación que, de inicio a fin, fue energía y correspondencia colectiva pura.
Aeródromo (para sorpresa de nadie) encendió a sus oyentes que, desde su apertura con Ático, hicieron mosh. El juego de luces rojas ya son una parte característica del quinteto, cuyo setlist incorporó infaltables de su disco debut “A veces para siempre”, como Fiesta, Sin querer y Otros tiempos.
Es sabido que el feeling con su público es distintivo, ya sea por sus letras o su danza con un shoegaze que moviliza a todo el mundo, vale la pena hacer hincapié en él cuando se trata de los intérpretes de otros tiempos, quienes verdaderamente parecen tener una conexión especial con sus oyentes.
Próximos a cumplir un año desde el lanzamiento del disco, interpretaron canciones que serán parte de lo nuevo que están trabajando y anunciaron el lanzamiento del videoclip de Otros tiempos dentro de poco.

La hora esperada para todo aquel que alguna vez ha estado trágicamente en paz
Me gustaría decir que el show abundó en catarsis por haber visto a los asistentes llorar, pero voy a ser sincera; bastó Povidona como segunda del setlist, para que yo, personalmente, me deshiciera en lágrimas ¿Cómo no hacerlo, si el día que se lanzó Suave Pendiente terminé un pololeo adolescente?
La lista interpretada en esta jornada, La Noche de Octubre Penquista, no fue sino un salto poético entre cada época de Niños del Cerro. Sin caer en palabras vacías, no puedo dejar de maravillarme con el sentimentalismo que experimenté esa noche en una ciudad creativa de la música.
Si antes de Niños del Cerro ya había una gran mayoría coreando las canciones interpretadas por las bandas que pasaron por el escenario, su show de clausura podría definirse directamente como una perfecta melodía cantanda al unísono.
Desde adolescentes de unos 15 años hasta algunos que más bien fueron adolescentes para el 2015, este recorrido discográfico tocó una fibra sensible.
Saltos y un público eufórico fueron la constante de cada interpretación, que contempló material del Nonato Coo (2016), Lance (2018), Suave Pendiente (2022) y Alma Tadema (2025). Incluso, un cover espontáneo de Linkin Park.
Un viaje nostálgico para oír parte de lo mejor y parte de lo que se extraña en las presentaciones convencionales (como Vía Contemplativa), que sin dudas marcó un hito para la banda en territorio penquista como también para los penquistas entusiastas que, sin miedo al éxito, se volvieron a quemar los labios y los dedos sintiendo tanto con una discografía imprescindible que antecedió y trascendió dejando atisbos de sí en la nueva escena chilena.
¿La evidencia indiscutible del diálogo entre Niños del Cerro y la nueva escena? Durante el instrumental de Esta enorme distancia el público coreó el final de Haz de mí, de Candelabro.
