Por Catalina Vives
A diecisiete años del fenómeno televisivo que paralizó a los espectadores chilenos, Papi Ricky vuelve con una nueva película. En entrevista exclusiva con Expectador, sus históricos protagonistas —Jorge Zabaleta, María Elena Swett y Belén Soto— desmenuzan el legado de la icónica producción y adelantan los roces, miedos y nostalgias de reencontrarse con sus personajes dos décadas más tarde.
Jorge, ¿sientes que tu experiencia como padre atravesó en tu actuación a la hora de interpretar a Ricky Papi?
Jorge Zabaleta: Bueno, Belén tiene la misma edad que mi hijo mayor, por lo que cuando grabamos Papi Ricky, me sentía muy representado en ese momento de mi vida. Hoy, para esta película me siento muy representado por mi segunda hija que se fue a estudiar a Estados Unidos a los 18 años. Súper niñita, apenas pudo, se fue. Entonces esta ha sido como una suerte de catarsis de ese momento. Muy representado en mi vida y en la película.
En televisión tenían ciertos capítulos para desarrollar el contenido, ¿cómo se logra ahora desarrollar un personaje en tan solamente 90 minutos?
Jorge Zabaleta: Lo bueno de hacer una película de una teleserie, es que no hay que instalar nada, la gente ya conoce los personajes. Son personajes que forman parte de la cultura popular de Chile. Las teleseries son así, sobre todo en Latinoamérica, la gente las ha visto, las conoce, sabe quiénes son. A mí hasta el día de hoy me dicen «Papi Ricky» en la calle, así que esta es una evolución de ese personaje.
María, ¿en qué aspectos de tu esencia cambiaron y qué cosas han cambiado ahora casi 20 años después en esta producción? ¿De la esencia de Catrala?
María Elena Swett: Los aspectos principales que permanecieron en Catrala es que ella no maduró y nunca va a madurar. Ella no creció: es una irresponsable. Adicta a la libertad, no tiene un lugar propio donde vivir, le gusta disfrutar, le gusta darle las oportunidades a su hija para que sea feliz, para que pruebe, se equivoque. Ella sigue la relación con Ricky donde no se ponen de acuerdo.
Jorge Zabaleta: ¿Sabes por qué te pasa eso? Porque no tuviste un Papi Ricky que te acogiera y te cuidara.
María Elena Swett: No es broma lo que dice Jorge. La Catrala no tuvo una crianza de familia, no tuvo cerca a su papá, no tuvo cerca a su mamá y a ella le costó mucho poder demostrar su afecto. Ella incluso trataba a Alicia de 8 años mal, y tuvo que aprender a ser afectuosa. Eso hace la historia muy bonita. Yo traté de conservar la esencia de Catrala en ese sentido, traté de respetar sus defectos y que lo demás se diera solo.

Belén, como productora, ¿qué te motivó a crear esta película?
Belén Soto: Al igual que a Jorge, en la calle me decían: “Alicia, ¿viniste con el Papi Ricky o no? ¿Andas en la moto?”. Era muy lindo ver cómo la gente mantenía tan vivos a los personajes. Además, en redes sociales nos pedían constantemente una segunda temporada o una continuación.
Ahí se encendió la chispa y me pregunté: ¿por qué no hacemos una película?. Cada vez que me cruzaba con Jorge le decía: “Oye, hagamos la historia”. Hasta que dijimos upa chalupa: convocamos a Seba Arrau —el guionista original— y empezamos a pelotear ideas para ver qué estarían viviendo los personajes 20 años después. Fue un proceso precioso y un logro gigante calzar todas las agendas para hacerlo realidad
Han pasado 20 años, Alicia ya es una adulta, ¿qué cosas se mantienen de ese personaje y qué cosas cambiaron? Porque claramente ya no es una niña.
Belen Soto: Que ahora tengo arrugas. Ellos se mantuvieron igual, están estupendos; Alicia es la única que envejeció y creció.
Alicia en realidad sigue siendo la niñita de papá, y Ricky es finalmente, el hombre de su vida. Le tiene un respeto enorme y también cierto temor a cómo reaccione ante sus decisiones. Mientras Catrala la apoya en todas sus locuras, como pololear con el Droco, su papá es conservador y para él ella sigue siendo su regalona. A todos los pololos los mandaba para afuera.
Entonces, cuando por fin conoce al hombre con el que se quiere casar, vuelve a Chile llena de miedos a contarle. Creo que ese es el gran desafío de Alicia hoy: atreverse a dar el paso y tomar las decisiones por sí misma, sin depender de la aprobación de su papá.
Jorge Zabaleta: (Ríe) Es que al papá le gusta un pretendiente, pero a la hija no. Es muy raro…
Belen Soto: ¿Pero cuál le gusta a ti?
Jorge Zabaleta: Uno muy bueno, el ex que sale en la película. Tampoco quiero hacer spoiler porque tampoco me mata, pero claramente es mejor que el que trajo ahora. Digamos que era el mal menor.
¿Cuál sería el ideal para Ricky?
Jorge Zabaleta: Obviamente tiene que ser alguien que la haga feliz, pero Ricky le va a poner un filtro implacable. Para él, el Droko entró con el pie izquierdo por cómo se presentó: llegó muy fresco a darle un beso y la reacción del papá fue de inmediato: “¿Quién es este tipo?
Pero bueno, lo más importante es que la quiera mucho y que la respete. Y claro, que no use falda. Sería maravilloso.
