María y Los Templos subterráneo
Live Reviews

María y Los Templos en Club Subterráneo: Quemar el presente, que brote el futuro

Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Alejandra Besoain

Hay shows importantes, y el motivo por el porqué que pueden serlo puede variar. La razón por la que el show de lanzamiento de ‘Fiebre’ de María y Los Templos es relevante, responde al propio espíritu de este nuevo álbum en sí. Un trabajo que no quiere mirar hacia dentro, sino hacia afuera. El acontecer social, convulso, desolador incluso, pero una realidad innegable. Es importante entender ello, porque María Segú, la gran mente maestra tras el proyecto chileno, se dispuso a afrontar la incomodidad del presente, y exponer, de la forma que sea, alguna imagen del futuro, de un mejor porvenir.

Y claro, para concretar ideas, hay que salir del confort de nuestras propias cabezas. Una obviedad, mas no algo que se pueda dar por seguro. María y Los Templos ya hicieron el disco, ahora era momento de tocarlo, de dar un paso a que los anhelos tomen algún tipo de sustancia, de solidez, por mínimo que sea. Las canciones cobran vida cuando se tocan en vivo, banda en escenario, y frente a un público. Así lo hizo saber verbalmente la artista en un par de ocasiones durante su show el pasado jueves 27 de agosto en Club Subterráneo. Ese es, quizás, el verdadero paso inicial.

Y la forma en que el proyecto chileno, responsable de uno de los mejores álbumes del 2026 –o dicho de otra forma, no sólo de Chile–, dio cuenta de eso fue bastante simple, aunque no exenta de complejidad. De que tocaron, tocaron, y se dejaron la vida en eso. Es esa intencionalidad la que hizo la diferencia. «3_2» y «Dónde se va cuando se acaba» fueron las primeras en sonar. Los Templos prolijos en su posición, y una María quebrando, desamarrando y despedazando su sentir de una manera completamente estremecedora. Era difícil no sentir un escalofrío recorriendo la médula espinal.

Es algo curioso de observar, porque la impresión de que Segú se encontraba tensa podía pasar mi tren de pensamientos. No obstante, quedaba a la vista que no era algo a causa de un nerviosismo ni nada –o quizás sí, habría que preguntarle–. Aún si fuese el caso, lo que emanaba era algo más bien distinto. Se movía y comportaba como un nervio expuesto, de tanta rabia contenida, tanto sentir iracundo que dio vida a las canciones de ‘Fiebre’ en un inicio. La forma en que tomaba su guitarra, sus expresiones y movimientos, todo indicaba que la emoción estaba a flor de piel.

En entrevista con Expectador, María dijo: «No sé si es liberador realmente, porque no creo que nada se libere, porque son cosas que sigo sintiendo y sigo incomodándome, la música no resuelve nada, pero sí le da un espacio para generar la pregunta, y eso lo encuentro como, al menos en mi forma de entender el mundo, lo necesito hacer, si no me vuelvo loca«. Una vez atestiguado el concierto, quedó más que claro que sus dichos no sólo son ciertos, sino que intencionalmente apuntan a la llaga.

Incluso desde la desnudez de estar sin su instrumento principal, la guitarra, el resultado dejaba atónitos a todo aquel que llegó al recinto. «Suspensión»«DEL CIELLO CAYÓ UNA ESTRELLA BEBÍ SU JUGO», el explosivo momento que facilitó «la estrella» junto a Las Corraleras, o el cover en clave jazz fusión de «Traición» del dúo argentino de pop Miranda!, todos instantes que apuntaban a las vísceras, desde las vísceras. Así también cuando Segú se sentó en un piso en el extremo derecho del escenario –y apuntando hacia el lado–, segmento particularmente íntimo y personal que sacó aplausos. Ese corte inesperado «Que se entretengan los muchachos» sobre todo, de poesía punzante, tremendo.

Y la clase de musicalidad, bueno, brutal. Ni una canción similar a la otra, sin embargo, se necesitan entre sí. Una diversidad a la que fue necesario –y gratificante– exponerse, así desde el jam solo de Los Templos, o las distintas formas de art rock desplegadas en «Rey del Fuego», «El otro lugar que somos» o «los hombres serán fieles a los hombres». Bueno, el show fue impactante, tanto o más que el álbum, y si existe algún argumento que pueda sostenerse en favor de lo que busca María, ese es el cómo, en lo musical, ‘Fiebre’ es un disco esquivo a las etiquetas. Incluso si se puede deducir «art rock» como lo más cercano, no hay forma alguna en que su descripción se agote en ello. Imposible. Y eso está bien, y es algo esperanzador sobre todo esto. Porque las etiquetas se realizan con el cúmulo del conocimiento musical obtenido a lo largo de los años, ergo, del pasado. Pero con María y Los Templos, tal y como la artista dijo, «la música viene del futuro, no del pasado».

Qué ganas de ver ese futuro.

 

Setlist de María y Los Templos en Club Subterráneo:

  1. 3_2
  2. Dónde se va cuando se acaba
  3. Invierno fue
  4. Suspensión
  5. Melancólicas
  6. DEL CIELO CAYÓ UNA ESTRELLA BEBÍ SU JUGO
  7. La Audacia
  8. Margaritas
  9. la estrella
  10. Traición (Cover de Miranda!)
  11. Canción para los vivos
  12. Perdona la demora
  13. Que se entretengan los muchachos
  14. Jam solo
  15. Rey del Fuego
  16. Ingeichment
  17. El otro lugar que somos
  18. Los hombres serán fieles a los hombres

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

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