Entrevistas

Silvia Pérez Cruz: «Creo que la ternura es lo que me emociona y me inspira más de Latinoamérica»

Por Nicolás Merino

Silvia Pérez Cruz es una de las figuras más importantes del folk y la cantautoría en España por, al menos, los últimos 10 años. La forma en que explora este rico paradigma musical obedece a lógicas que, si bien sumamente íntimas y personal, logran resultados de sensibilidad colectiva con un sonido de lo más expansivo que no teme a involucrarse con arreglos de cámara, ni una visión vanguardista del mismo.

Este año, publicó su nuevo disco ‘Oral_Abisal’, una obra exquisita de chamber folk que explora la dualidad del ser, a través de canciones que encuentran escondidas influencias y detalles del art pop y pop barroco. Un absoluto destacado del 2026 en España.

La artista se alista para un concierto en Chile este jueves 27 de agosto en Teatro Nescafé de las Artes, un regreso que tomó tiempo en concretarse, pero en el que finalmente Silvia podrá hacer buena cuenta de cómo se ve su presente musical.


Antes de comentar sobre tu concierto en Chile, me gustaría hablar sobre lo que motiva tu último disco, Oral_Abisal, que es un disco en el fondo, podríamos decir, sobre mutaciones, sobre transiciones, bueno, el mismo título lo sugiere, sobre conjugaciones de sensibilidades en apariencia opuesta. Entonces, me interesaba preguntarte cómo llegas a ese concepto, y no sólo cómo llegas, sino cómo se aterriza en música.

Creo que primero salieron las canciones, las primeras, y empecé a trabajar dos texturas. Y ahí empecé a trabajar con una dualidad que primero era sólo de texturas, de materiales, pensaba en madera, pensaba en metal, pensaba en un cuarto pequeñito, pensaba en un cuarto indefinido, y todo eso se fue trasladando a algo más emocional, y a una búsqueda que me di cuenta que siempre estoy en ella, que es como definir extremos para entender lo que los une, y al final llegar siempre a una voluntad líquida.

Pero fue un proceso lento, de hecho creo que aún ahora voy descubriendo más significados de esa dualidad, más direcciones. Tiene muchas más capas de las que me pienso, y no tan ordenadas linealmente, sino que está todo lo que me importa de la vida ahí dentro, y en la vida hay ese aprender y desaprender en todos los sentidos. Y hacer música me ayuda a buscar, a encontrar la paz o un equilibrio entre los polos opuestos.

 

Bueno, ahora abordaste tu estirpe personal, lo cual no exime del disco de sus sensibilidades más políticas. Por lo mismo, me gustaría preguntarte, más que tu posición, tu perspectiva en torno a la espiritualidad política, y cosas que has mencionado en otras oportunidades, como el cuidado propio –una forma de manifestación política–. Yo creo que algo de eso se trasluce en las propias canciones, no solo en este disco. Entonces, ¿cómo ves en el fondo la proyección de la manifestación artística en un efectivo cambio social colectivo?

Va cambiando. Antes lo sentía de una manera más, bueno, siempre es poética, pero lo sentía desde solo hacer que la gente se sintiera viva. Para mí ese era mi acto político, es prometerme que en cada concierto la gente saldría viva, como recordando lo que quiere ser, quién es, sin yo saberlo, pero que se muevan todas las corazas que vamos haciendo.

Ahora con el tiempo se va volviendo un poco más concreto. Ahora entiendo más el cuidado como una revolución posible, dentro de ver grandes monstruos terribles que gobiernan el mundo, y estos desastres cada vez con más orgullo sin esconder, con más impunidad, que te pueden desesperar, encuentro mucho amparo en repetirnos la responsabilidad que tiene cada uno y el poder que tiene cada uno, cada uno sabe su entorno, cuál es el radio que tú puedes cuidar. Entonces invito mucho en este concierto a que nos hagamos responsables y cuidemos de nuestras flores y nuestros amores, de lo que nosotros podemos ver, que creo que ahí es un principio de revolución y luego la otra parte que tiene el directo es que lo vives en colectivo, y en estos tiempos que pasamos tanto rato solos delante de un teléfono o nos invitan al individualismo, poder vivir emociones en colectivo creo que tiene una fuerza mucho más poderosa de lo que nos pensamos.

 

Y sobre eso mismo, ¿qué distinciones ves tú entre España y no solo Chile sino Latinoamérica, tanto en lo musical como en los aspectos sociales que finalmente inciden en la manera en que se relaciona la propia gente con tu música y tu expresión?

Sí, yo creo que es como si España fuera un poco más inconsciente.

 

¿Ahora o siempre?

Supongo que de siempre, supongo que su posición colonial, supongo que de venir de ahí, hay una cosa de no haberse mirado ciertas cosas, de una autocrítica que está en nuestra educación. Entonces, hay más inconsciencia política, más inconsciencia del problema del otro, creo. No sé, hay algo que tengo que desmenuzar porque yo he nacido aquí, pero sí que me doy cuenta que cuando voy a Latinoamérica hay como más conciencia de la historia de cada uno, sea más cierta o menos, pero una voluntad de memoria, cada uno en su estilo, más conciencia del vecino, aunque también se va afectando porque todo se va infectando, digamos, pero sí que hay más vida de calle, más vida de barrio, más conciencia, una relación más empática con el otro.

Y en cuanto a la música, si hablo del folclore, por ejemplo, que es lo que tengo más consciente, hay un puente claro, una lengua que conoces, ritmos que ves, lazos de donde viene uno, de donde viene el otro. Esto me emociona muchísimo, y hay algo de la poesía, de la ternura, en el lenguaje, de la manera, creo que la ternura es lo que me emociona y me inspira más de Latinoamérica, no solo en el lenguaje sino en la manera de mirar y vivir. Eso le afecta al arte, y me importa, intento aprender de eso.

 

¿Hay alguna artista en particular en Chile que lleve tu atención, de cualquier época o género?

Bueno, yo creo que la primera que conocí fue a Violeta (Parra), y la que he podido cantar alguna canción. Luego he tenido la oportunidad de conocer a otros artistas personalmente, aparte de Mon Laferte, que pudimos cantar juntas, también Susana Ilabaca. ¿Cómo se llama? ¿Pascuala Ilabaca? Ah, eso, es que me ha dicho una peruana, pero ¿cómo es el nombre entero?

 

Pascuala Ilabaca

Ah, Pascuala Ilabaca, exacto. ¿Y Susana, cómo se llama?

 

Susana Díaz. Sí que estamos hablando de la misma.

Bueno, da igual, perdóname. Pascuala la conocí hace unos años también. Luego Silvio y Camila, ¿no? ¿Silvio y Camila? No, Silvio y Camila, un dúo también.

 

Ah, sí, Silvio Campo y Camila. Ella es española, de hecho.

¿Es española?

 

.

Bueno, luego te los paso bien, perdona, porque ahora no me acuerdo. Pero sobre todo tengo contacto con las personas que te vas cruzando. Yo soy mucho de, mira, me lo envía Diego, Camila y Silvio.

 

Ah, ya entiendo.

Camila y Silvio. Camila y Silvio. Y la otra chica, Nicole Bognut. Estoy diciendo personas que conozco personalmente, porque aparte de las grandes voces históricas, yo aprendo mucho de los músicos que conozco personalmente. Es la influencia real, ¿no? Ver cómo alguien trata a la gente, cómo canta, cómo come, cómo escucha. Y por eso tenemos personas que he visto en la misma mesa, ¿no?

 

Claro, contextos sociales, sí.

Hace mucho que no vengo a Chile, hace muchísimo.

 

Ah, bueno, Silvia, eso despierta la otra pregunta. ¿Qué relación tienes tú con Chile y qué esperas de tu próximo concierto?

Pues me hace una ilusión bárbara porque, claro, es… No sé, la primera vez igual fue en el 2017, 2016, luego volví. Y luego ha costado mucho, mucho venir.

Y tengo un recuerdo precioso de una gente muy hermosa. Solo pude estar en Santiago, ellos venían de Mendoza, o sea, que pueden cruzar los Andes. Que eso es muy impresionante. Me impresionó mucho ver que teníais ese animal ahí tan cerca, ¿no? Digo, esto te cambia la vida y las canciones. Luego fui a Valparaíso, son los dos lugares.

Me encantaría poder conocer todo ese paisaje que tenéis, me lo recorrería de arriba abajo. Pero tengo muchas ganas de volver porque siempre me han tratado muy bien. Y es uno de estos países que quiero cuidar, que me gustaría tener una relación para siempre, si fuera posible.

 

Ya casi para ir cerrando. Bueno, en el folk, y sobre todo hoy, que quizás no se puede contar con la perspectiva del tiempo justamente por la inmediatez. Bueno, obviamente las canciones, y específicamente las canciones, pueden acceder a ser una especie de himno y tener un carácter colectivo. Entonces, bueno, tú como compositora me gustaría saber si a la hora de componer, publicar, grabar también, hay algo que cedas justamente para que una canción tenga una proyección colectiva. Tratándose específicamente de folk, que en parte busca eso. O también aparecen otros problemas, supongo, como hacer música tan personal, pero que inevitablemente resuena con mucha gente, que comparte la experiencia.

A ver, sí, claro, yo trabajo muchos géneros, ¿no? Y si algo aprendí del folk, es que es para compartir. Entendí eso, ¿no? El folclore de cada tierra, para que todo el mundo lo cante y lo baile. Que es muy profundo eso, ¿no? Y también en las estructuras.

Me inspira mucho la música popular en ese sentido, que son versos que han resistido a los tiempos, que los sueles encontrar en muchos lugares, con melodías preciosas, pero para compartir. Hay algo de pensar que lo puedan cantar los demás.

Yo normalmente hago lo que me sale. No hay una conciencia muy concreta de cuánta gente la tiene que escuchar. Pero sí que es verdad que en la parte oral, yo me imaginaba que todas las canciones tenían que poder ser cantadas. Que eran más para cantar alrededor de una mesa. Que tuvieran un estribillo y todas tienen un poco unas melodías sin letra, ¿no? Eso es para que lo canten. Hay una voluntad de mesa.Es para todos.

Y Oral_Abisal tiene una voluntad más introspectiva. Aunque es mucho más amplio, pero como un mundo interior infinito.

Hay canciones que se han vuelto himnos, pero muy inconscientemente. Dicen que el gran piropo es que una canción se vuelva… No se sepa el autor, ¿no?

 

Claro, que decide ser tuya, en el fondo.

Sí, me pregunto si alguna vez fue tuya también. Y cada vez dudo más que la canción sea… Hay algo como de rescatar algo que está rondando. Lo rescata uno, lo rescata el otro. Pero sí que tiene unas cualidades, unas virtudes. La música que puede contar resumidamente algo muy potente. Lo puede contar todo. No solo con el texto, sino con la música.

Tiene esa inmortalidad que resiste a los tiempos. Es memoria. Creo que es de las potencias más grandes. El poder recordar algo que ha pasado. No solo con palabras, sino con emoción y música. Tiene un poder que, si se usa bien, es infinito.

 

Claro, que es como la esencia del arte, en el fondo. Ilustrar algo a partir de una creación creativa. Bueno, Silvia, creo que eso es suficiente. Pero muchísimas gracias por tu tiempo. Suerte en tu concierto.

Muchas gracias a ti. Gracias también por haberme esperado. Disculpa que llegué más tarde, pero ha sido un placer hablar contigo.

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