Discos

‘El resto de mi vida’ de Juniper Moon: Acelerados corazones pop punk

Escrito por Felipe León

Pese a que la chapa de tontipop en España abordaba generalmente sonidos como el indie pop o twee pop, en algunos casos sus salidas enérgicas remitían al power pop o pop punk. Juniper Moon, un proyecto con una discografía tan corta como valiosa, estableció patrones ligados a éstos último, en base a un único álbum: ‘El resto de mi vida‘ (2002).

Con dos EP’s a cuestas que ya pintaban bien al grupo, ‘¿Volverás?‘ (1999) y ‘Basado en hechos reales‘ (2000), el quinteto consolidó con holgura su estilo dulce, veloz y directo. Una extensión del corazón agitado y meloso proyectado en dichos pasos previos, que mantiene su esencia a pesar de la clara mejora en términos de producción, en cuanto a la forma de pensar cómo suena cada pieza, ya que anteriormente (a pesar de temas tipo «16 de septiembre«) simplemente cantaban/tocaban/encantaban y ya.

En cambio ‘El resto de mi vida’ acerca aún más la calidez cotidiana propia de Juniper Moon, arraigada a las vivencias de juventud. Desde aventuras por la ciudad, amores florecientes, presiones de la vida adulta al acecho, problemas de autoestima y quiebres sentimentales son condensados por Raquel, Dado, Sandra, Jaime e Iván, en un registro saciado de una audacia con letras muy entretenidas de seguir.

Acelerados corazones pop punk

Parte del encanto de Juniper Moon radica en lo bien que se adecuaban en dicha escena española, a bordo de un pop punk casado con cierta lógica del power pop. Su espíritu noventero navegó hasta al nuevo milenio, al conservar su perfil más crudo afianzado a inclinaciones indie pop.

Pulcra intensidad coloreada en torno a una urgente emocionalidad, en base a cuestionamientos y apreciaciones que incurren en el estado anímico de cada pieza. Por ejemplo, se aprecia un encanto y hastío por la ciudad en «Madrid» y «Maldita ciudad«, respectivamente, mientras que el asomo del agotamiento aparece en «A veces sí, a veces no«, el deseo hierve en «Quiero verte una vez más«, se afrontan cambios importantes con «Sólo una sonrisa«, conflictivas mariposas aparecen en el estómago con «Me siento mejor»  o las definiciones y dilemas inundan la irresistible «El resto de mi vida«.

Como buen disco, los cortes profundos abundan en medio de un recorrido que evita desvíos innecesarios, entre los que destacan «Enfermedad«, «Rutina«, «¿Volverás?» o «No Te Pongas El Sombrero«. Y pensar que dos años después Juniper Moon se acabó.

También puede gustarte...