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‘Alice In Chains’ de Alice In Chains: Deteriorada oscuridad

Escrito por Felipe León

Hay que entender que las cosas no estaban bien en Alice In Chains, con todo el deterioro sufrido por su vocalista, Layne Staley. No obstante un último disco homónimo junto al fallecido cantante tuvo lugar a mediados de los 90’s, simbolizando una suerte de despedida anticipada para el periodo más importante de la banda, así como uno de los tantos puntos altos del grunge en su era dorada.

Mucho más oscuro que su antecesor, ‘Dirt‘ (1992), el tercer disco del grupo de Seattle sacó a flote las tantas complejidades que atravesaban sus integrantes. De este modo surge una obra marcada por el peso emocional, donde el aislamiento provocado por las adicciones y la intensidad de una asfixiante introspección son parte fundamental del recorrido.

Lejos de romantizar el estado depresivo en el que se encontraba Alice In Chains, se promueve una honestidad que resulta brutal. En sus intentos por capturar ese deplorable bajón anímico, surge un nuevo mecanismo de afrontar la música, dando paso hacia algo mucho más denso y atmosférico, con ciertos toques incluso de sludge metal. A la vez cambian las dinámicas vocales, con un Jerry Cantrell que participa más activamente del canto.

Dicha complicidad interpretativa refuerza la esencia del grupo. Independiente la razón tras esta decisión, el resultado solo evidencia la excelente química existente entre sus dos principales voces. Aquello se plasma a cabalidad en los sencillos «Grind«, «Again» y «Heaven Beside You«, aunque también se aprecia en otras piezas relevantes como «Brush Away» o «Frogs«.

El homónimo de Alice In Chains da un giro sin renunciar a la esencia del proyecto, encontrando momentos altamente reveladores en «Sludge Factory» y «Over Now«. Un último rastro de la genialidad de una banda en la plenitud de su existencia en llamas.

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