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‘Dark Space III’ de Darkspace: Ominoso infinito del black metal atmosférico

Escrito por Felipe León

El mismo 1999 que Tobias Möckl lanzaba su obra más importante a la fecha, el homónimo de Paysage d’Hiver, nacía otro proyecto que remarcaría sus aportes al universo del black metal atmosférico. Un trío absorto en la idea de abordar la hostilidad infinita del cosmos; que tardó varios años en concretar su debut, ‘Dark Space I‘ (2003), y así despegar hasta alcanzar el punto exacto de relevancia con ‘Dark Space III‘ (2008).

Sigue la lógica respecto a la enumeración de sus canciones, al anteponer el número 3 en cada una de las piezas, las que a su vez continúan directo donde quedó en su antecesor. Del 11 al 17, sus registros canalizan la densidad espacial característica de su propuesta, al construir un relato que abre aún más el campo sonoro intenso y paisajista, cuando se trata de adentrarse en lo abismal del espacio exterior.

En ‘Dark Space III‘ se busca a toda costa emular la perdición propia del horror cósmico, al subsistir bajo definiciones ajenas al entendimiento humano. Constante que repite y transgrede cualquier intento de definición, ya que sus integrantes, Wroth (Möckl), Zhaaral y Zorgh, apuestan por generar una enorme bestia ominosa, bajo la cual descansan voces gritadas y rasgadas, riffs agresivos y baterías expansivas al límite.

Ominoso infinito del black metal atmosférico

Al ras de lo crudo y extremo con un ruidoso estado de suspensión, los misterios de Darkspace son desvelados, a bordo de composiciones que superan los 10 minutos de duración. Grandes movimientos musicales que dejan esa sensación de estar dentro de un agujero negro, o una misteriosa particularidad espacial de similares características.

Si bien en temas como «Dark 3.14» o «Dark 3.17» prima la construcción de intensidad, otras como «Dark 3.11» o «Dark 3.12» se desatan al instante, con espacios para flotar más nunca detenerse. Por su parte «Dark 3.16» combina los habituales elementos que conforman la identidad de «Dark Space III«, en base a una perspectiva caótica/épica que muestra el costado menos amigable y amenazante del firmamento, en una obra donde abunda la densidad.

Las distinciones entre Darkspace y Paysage d’Hiver pueden ser nulas al oído casual, más no dejan de estar ahí. Como a su fanaticada y al propio Tobias Möckl le gusta mencionar: macrocosmos y microcosmos, respectivamente.

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