Escrito por Felipe León
Independiente que la globalización hace mucho tiempo es la norma en gran parte del planeta, las mentes entusiastas con descubrir música hemos quedado un tanto al debe con el continente africano. Al fin y al cabo es más factible conocer sobre sus sonidos desde escuelas afrodescendientes, que de la actividad autóctona dada en países como Senegal, con una escena autosustentable de reliquias por descubrir como Aby Ngana Diop y su disco ‘Liital‘ (1994).
Mucho de los sonidos populares senegaleses guardan relación con tradiciones culturales del lugar, y este lanzamiento no es la excepción. La artista representa una antigua tradición de narradores y cantantes, conocidos en la lengua wolof como Gewel, que buscan preservar la historia y genealogía local desde la tradición oral a través de la música.
Bajo elaboradas polirritmias, repetitivos patrones y bullados coros femeninos, Aby Ngana Diop sacude con la urgencia hipnótica y declamatoria de su una enérgica voz. A modo ceremonial, su interpretación gritada conecta con los vestigios del tassu, expresión sonora utilizada muchas veces por los gewel en sus cantos y alabanzas, basada en una poesía rítmica ancestral desplegada de un modo más moderno en ‘Liital‘.
No es casualidad que este registro cuente con influencias afro-cubanas leves pero precisas del mbalax, un estilo de amplia repercusión en África occidental. Fusión que captura en crudo las dinámicas vocales, así como el golpeteo de tambores como el sabar y tama, entre las que destacan «Dieuleul-Dieuleul«, «Sapaly«, «Ndame» o el tema titular.
Claro que no tiene ni un sentido escuchar las canciones por separado de la obra. La experiencia de disfrutarlo en su totalidad brinda un mejor entendimiento de esta música, además que es el único registro dejado por Aby Ngana Diop, al estar ya veterana para el lanzamiento de ‘Liital‘. Falleció en 1997.
