Live Reviews

Pedropiedra en GAM: La tómbola de las mil risas

Escrito por Rocío Villalón
Fotos por @sebadecva

Este 4 de junio, el Centro Cultural Gabriela Mistral fue testigo de un experimento en vivo que solo un artista con la simpatía y el carisma de Pedropiedra podría sacar adelante con tanto éxito.

No fue un concierto común y corriente; fue una presentación conceptual, una verdadera dinamita que combinó azar, complicidad y una tremenda dosis de humor, logrando que el público no solo fuera espectador, sino el motor principal de la noche.

La premisa era tan sencilla como arriesgada. Detrás del músico, una gran tómbola digital proyectaba los números de todos los asientos de la sala. El destino del setlist quedaba en manos de la suerte: el asiento seleccionado elegía la canción, y Pedro bajo un estricto pero lúdico reglamento decidía el rumbo del juego. 

Entre las reglas establecidas destacaba el «comodín» (la facultad del artista para rehusarse a tocar un tema), la opción de tocar un cover, y una ley inquebrantable: si pedían «Inteligencia dormida», el show se acababa ahí mismo. 

El viaje musical comenzó a armarse de manera impredecible. Sonaron favoritas de siempre como «Para Ti», pero el azar también se puso del lado de los fanáticos más acérrimos cuando la tómbola dictó «Estado Vegetal», una joyita de su catálogo que el músico toca rara vez en vivo y que fue recibida entre aplausos de culto.

Uno de los momentos más memorables de la primera mitad llegó con «Quinta Costa». Con la chispa que lo caracteriza, Pedro se detuvo para hacer una referencia melódica, reconociendo el parecido de la canción con «Soul Love» de David Bowie, procediendo a tararearla y cantarla ante la complicidad de la audiencia. 

El repertorio siguió fluyendo de forma impecable con la energía de «Las Niñas Quieren Verse Bien», el brillo de «Sol Mayor», la infaltable «Occidental» y la atmósfera de «La Cripta».

Sin duda, el clímax de la noche ocurrió cuando la tómbola seleccionó a un asistente llamado Andrés, quien pidió «Detrás de Ti». Lo que pudo ser una simple petición se transformó en el hito de la jornada: Pedro lo invitó al escenario y Andrés, sin achicarse, se robó por completo el show, cantando con desplante y ganándose la ovación de toda la sala.

La noche también tuvo espacio para los guiños a la escena local. Al momento de interpretar «Paraguas y Máscaras», Pedro decidió dedicársela a su colega Cristóbal Briceño.

El recorrido continuó con la potencia de «Si Somos Salvajes», «Bachata en Fukuoka» y la atmósfera de «Sonámbulo» y «Amar en silencio».

Hacia el final, la tómbola y el reglamento abierto demostraron ser el vehículo perfecto para un show redondo que no decayó en ningún momento. El cierre definitivo llegó con el ritmo imbatible de «Rayito/Olita», transformando el GAM en una fiesta total y demostrando que, cuando se trata de jugar con la música y el público, Pedropiedra tiene todas las de ganar.

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