hermanos ilabaca
Entrevistas

Hermanos Ilabaca: «No pretendemos ser –ni somos– Chancho en Piedra, ni 31 Minutos, ni Pillanes. Somos los Hermanos Ilabaca»

Por Nicolás Merino

Hermanos Ilabaca, el proyecto en clave latin alternative de Pablo Ilabaca y Felipe Ilabaca (ambos ex Chancho en Piedra), se encuentra adelantando material de su próximo álbum, que debería salir este año. De momento, el último sencillo es la inquieta «Redamancia», el cual ya está disponible en todas las plataformas digitales.

Expectador tuvo la oportunidad de conversar con los hermanos. Abordaron la retórica del proyecto, sus influencias más contemporáneas, perspectivas creativas frente a la vida, entre otros tópicos.


Ustedes han trabajado juntos en múltiples proyectos de varios estilos y formatos, ¿cuál es la principal distinción entre colaborar con otras personas y capitanear el proyecto solos?

Felipe: Gracias por tu pregunta. Mira, yo creo que la principal diferencia es que ahora el colectivo se ha reducido a un dúo. Un dúo de hermanos que se conocen y vienen componiendo desde hace mucho tiempo. Pero ahora, tanto la responsabilidad de una línea editorial como la editorial artística, la decisión, la curatoría de las decisiones artísticas, pasa por nosotros dos, y solo por nosotros dos, y siendo compositores, autores e intérpretes, creo que eso es el gran diferencial.

Estamos escribiendo para nosotros y para interpretar nosotros, con nuestras ideas, con nuestra mirada del mundo, desde nuestra perspectiva, y esa autonomía creo que es la principal diferencia. Trabajar en colectivo tiene otros criterios. Al ser un espectro más grande, los criterios quizás son incluso mucho más amplios, y los procesos tal vez también son un poco más lentos.

Creo que otra diferencia es la dinámica con la que estamos trabajando. Creamos y producimos con una fluidez que nos encanta, nos encanta trabajar de esta manera también.

Nos motiva mucho y estimula mucho Latinoamérica en general.

Respecto al álbum próximo a estrenarse, ¿qué música han estado escuchando para nutrirlo? Uno de los atractivos más recurrentes de los discos en los que han trabajado es el amplio espectro de influencias, además de lo actualizados respecto al panorama musical de su respectivo tiempo.

Pablo: Buena pregunta. Siempre es difícil responder estas preguntas que estás escuchando, que te están gustando, porque son súper eclécticas.

Ayer mismo estaba dando una entrevista acá en México en una disquería, y todas las cosas que veíamos y escuchábamos nos estaban volando la cabeza. Pero para ser concreto, la música latina es muy importante para nosotros. La música folclórica latinoaméricana, la salsa, el chacha. Eso ha llevado a la electricidad, Santana, toda la manga de música brasilera, de los sesenta, setenta. Creo que se nota en nuestra música. Acá en México también están pasando muchas cosas en la música.

Siempre salen exponentes nuevos que están llegando con propuestas. Ayer conocí a una chica que se llama El Volaria, que es muy interesante lo que hace. Conocimos también a Inspector, que ya hace 30 años está tocando en México. Frank Zappa siempre es un referente para nosotros. Creo que se nota un poco en ‘Redamancia’, el último single.

Felipe: Sí, como dice Pablo, nos motiva mucho y estimula mucho Latinoamérica en general. Sus ritmos, y, también, sobre todo, la psicodelia que se hace en Sudamérica. Cuando esta se mezcla con la cumbia, por ejemplo, cuando se mezcla con los ritmos de Brasil, como dice Pablo, o cuando se mezcla con sampling de boleros o de músicas de otros tiempos, o con los mismos son Montuno. Los folclores de la rica Latinoamérica procesados en un laboratorio, traducidos en instrumentos eléctricos, sintetizadores. Creo que eso nos ha influido bastante en lo que estamos haciendo ahora.

 

Da la impresión que el proyecto Hermanos Ilabaca (y su proyección en vivo) se desprende de algo que ha sido transversal en sus carreras: una teatralidad propia de superproducciones. Desde los conciertos de Chancho en Piedra, muy producidos, con toda una narrativa, hasta 31 Minutos, que literalmente es teatro musicalizado, su propuesta siempre ha sido maximalista. Dicho esto, ¿buscaban con este proyecto cierta simpleza a la hora de expresarse como Hermanos Ilabaca?

Felipe: Yo creo que sí. Hasta ahora, lo que hemos tratado de hacer, desde la puesta en escena hasta la producción musical, y también la producción gráfica (que nos acompaña en los conciertos o en las portadas de discos sencillos) es tratar de ser más minimalistas. Precisamente porque queríamos ser algo distinto de lo que hemos sido. No pretendemos ser –ni somos– Chancho en Piedra, ni 31 Minutos, ni Pillanes. Somos los Hermanos Ilabaca. Tenemos una identidad que se está formando todo el tiempo. Está en desarrollo. Y lo que estamos poniendo por delante es la música.

Eso no quiere decir que más adelante podamos hacer un espectáculo con tintes teatrales o escenográficos. Pero por lo pronto, lo que nosotros celebramos en el primer álbum fue volver a juntarnos para crear música y tocar música juntos, porque no lo estábamos haciendo desde hace un rato. Y era para nosotros prioridad poner eso por delante. Y creo que tu observación es bastante clara. O sea, volver a celebrar el cantar y el tocar música de autor. Eso es lo que nos convoca.

 

Un poco fuera de la música, ¿qué rol les parece que deberían o, al menos, pueden asumir los artistas en un contexto político como el presente? 

Pablo: Todos los artistas tenemos un papel importantísimo en expresarnos frente a cualquier tema. Y entre esos temas está la política. Creo que el arte es político desde que el hombre se expresó y se paró en dos pies. Nosotros nunca hemos estado ajenos a la crítica. Desde que partió nuestra carrera hace 32 años con Chancho en Piedra, que también tiene mucha crítica.

Acabamos de lanzar el segundo sencillo, antes de ‘Redamancia’, que es una crítica gigante al spam telefónico y a cómo los tentáculos del capitalismo nos manipulan. Creo que es muy importante. Lo hemos dicho en todas las entrevistas que estamos dando ahora con Felipe, promocionando nuestra música nueva, que el mayor quizás puede ser como objetivo -o la mayor inspiración para nuestra música en estos momentos- es dar luz, dar amor.

Estamos viviendo momentos muy oscuros. No solamente en Chile, sino en todo el mundo. Nosotros aquí estamos al lado del señor Donald Trump, que se levanta amenazando a civilizaciones enteras con aniquilarlas. Entonces, estamos en un momento bien raro del desarrollo humano, y los artistas, como nosotros, que se manejen en cualquier expresión: cultura, pintura, teatro, cine, lo que sea, tenemos una responsabilidad muy grande en expresarnos y hacer sentir nuestras penas, nuestras tristezas y también nuestras alegrías.

Lamentablemente, las penas y las tristezas generalmente están más asociadas a la experiencia humana.

 

Me encantaría preguntarles de dónde sacan ese optimismo.

Felipe: Somos de una generación –nosotros tenemos cuarenta y nueve y cincuenta y dos años. Nosotros crecimos en dictadura. Fue tanto la oscuridad y la nube que había sobre las cabezas que, yo creo que es lo que al menos Pablo y yo, y nuestros amigos de Chancho en Piedra, Lalo y Antonio, desde un comienzo pensamos y descubrimos que lo que le hace falta a la gente es alegría. Lo que le hace falta a la gente es volver a creer en sí misma. Volver a creer en Chile.

Por ejemplo, cuando nosotros partimos, la bandera era un símbolo de chovinismo asociado a la dictadura militar. Nosotros, al contrario, la tomamos y dijimos “no, esto es de los chilenos”.

Es una decisión consciente, pero además de eso, Pablo y yo somos personas alegres en general. Venimos de una familia de personas alegres que miran la vida con optimismo, a pesar de todo. Que tienen buen sentido del humor, que tienen una mirada crítica y desafían el día a día. Hablo por un montón de parientes nuestros que también crecieron en ese contexto en que nos criamos nosotros. También, por lo mismo, nos acercamos a amigos que piensan y sienten de la misma manera. Y creo que nos sale natural ser así.

Esto no significa que de repente no haya momentos de tristeza o de nostalgia o de melancolía. También ha habido expresiones artísticas en nuestras carreras que tienen ese carácter, pero al final igual terminamos celebrando la vida con música, con arte propositivo de alegría. Creemos, y sabemos, que eso le hace bien al mundo. De hecho, creo que a nosotros nos ha ido bien en la vida y en la música porque le hemos dado buena energía al arte que hacemos. Lo imprimimos de optimismo.

Al final, por cliché que suene, el sol siempre sale. Entonces, si viene una crítica, una protesta o una rabia, tratamos de disfrazarla con desenfado, como si fuese una travesura. Yo creo que es un estilo que nos sale natural.

Pablo: Así es.

 

Para ir cerrando ¿qué se puede esperar en el corto plazo de Hermano Ilabaca, fuera de los sencillos semanales que suman canciones para el disco que eventualmente saldrá? 

Pablo: Estamos diseñando la entrega de música, pero ya tenemos harta música grabada. Vamos a llegar a Chile la próxima semana y vamos a empezar a trabajar para terminar de grabar la otra mitad del disco.

¿Y qué se viene? Se viene mucha música. Se viene un disco nuevo este año, un concierto en Chile, que no tocábamos hace rato. El último concierto que hicimos en Chile fue el 14 de febrero en La Serena. Así que no hemos tocado, imagínate, queremos tocar allá en Chile, presentar la música nueva en vivo.

Hemos tenido harto feedback de la gente. Presentimos y creemos que está gustando harto nuestra música nueva y estamos muy contentos por eso.

 

Muchas gracias por su tiempo y buena disposición. 

Felipe: Gracias Nicolás. Un abrazo.

Pablo: Adiós.

También puede gustarte...