Live Reviews

Cameron Winter en C6 Fest: Al desnudo

Escrito por María Road
Fotos por producción

Desde las 20 hrs. había tumulto en las inmediaciones del Auditório Ibirapuera. Poco a poco se agolpaban jovencitos de muy corta edad con remeras de Geese o incluso con estampas que rezaban “Jesus loves UK garage” o “Leonard Cohen: Songs of love and hate”. Estas consignas no eran resultado del azar sino de pequeños homenajes a remeras que usa Cameron Winter, el cantante de Geese y aquel que durante los últimos 365 días vivenció un salto a la fama que incluso ni él mismo debe terminar de procesar. En la cresta de la ola y el ojo de la tormenta llegó a la ciudad de São Paulo para ofrecer su único show solista en Sudamérica. Esto le sumaba un ingrediente de mística, de expectativa especial, como quien está a punto de ver algo que no se va a volver a repetir.

Pasados unos minutos de las 23 hrs. y posterior a un silencio irónicamente ensordecedor finalmente las luces se apagaron y una voz de locutor presentaba lo que estaría por pasar en el Auditorio: “Demos la bienvenida a Cameron Winter”. El silencio se quebró ante aplausos y silbidos desaforados cuando en su manera torpe de caminar y con una tímida sonrisa Cameron subió al escenario.

Rápidamente silencio. Podría decirse que este show se caracterizó más por los silencios que por otro aspecto. Silencios intencionales, silencios de precisión quirúrgica, de honra, de respeto, como el que se produce al admirar una obra de arte. Como el acto de observar un cuadro en un museo así las 800 personas presentes en el auditorio contemplaron embelesadas cada una de las canciones interpretadas por Cameron.

La velada comenzó con la inédita “She’s Just Been Born” y al instante prosiguió con “Try As I May”, siendo esta última reconocida al instante por los fanáticos. Sin gritar pero con una emoción latente se entonaban casi susurrando sus versos en muchas butacas. “Emperor XIII in Shades” y “The Rolling Stones” seguían construyendo un clima que rozaba lo sacro, lo pulcro, lo inalcanzable. Con un minimalismo escénico y una sobriedad impactantes Cameron se adueñaba completamente de los sentimientos del público. Tan solo su voz desgarradora y los sonidos del piano bastaban para quebrantar a los presentes.

Cuando comenzó “Love Takes Miles” se oyeron aplausos y festejos de antemano. Una de sus canciones más reconocidas fue uno de los puntos altos de la noche con toda su ternura y declaración. Pero todo lo que sube tiene que bajar y si algo sabe Cameron es generar esa montaña rusa de emociones. Las luces se apagaron por completo y en plena oscuridad comenzó el canto de desesperanza de “Drinking Age”. Como un desterrado de las bondades de la vida y una persona que perdió la fé, Cameron exclamaba que todo es una mentira.

“If You Turn Back Now” y “We’re Thinking the Same Thing” devolvieron la luz a escena. La mitad exacta del show seguía teniendo al público hipnotizado con la presencia del cantor en el escenario.

“Nina + Field of Cops” y “$0” abrieron el tramo final de esta misa o celebración religiosa artesanal en manos de una de las promesas más grandes del presente. Para cuando “Take It With You” cerraba el set ya no quedaban más lágrimas para llorar. En un suspiro pasó uno de los conciertos más esperados de los últimos meses en Brasil. Con una solemnidad avasallante y una sencillez inmaculada Cameron desplegó su repertorio confesional y perturbado y logró que decenas de personas se conmuevan profundamente escuchándolo vomitar sus inseguridades y observaciones existenciales. No creemos que esto vuelva a suceder aquí. Así que simplemente había que atestiguarlo en esa noche.

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