Escrito por Felipe León
En varios aspectos 1957 fue crucial en la trayectoria de Thelonious Monk, un ya reconocido músico que venía de la primera generación del bebop. Tras recuperar una licencia requisada seis años atrás, que le permitía tocar en clubes de New York con venta de alcohol, inició ese año una residencia en el Five Spot Café junto a John Coltrane, además de lanzar álbumes cumbres en su carrera. Uno de ellos, ‘Monk’s Music‘.
Su firma previa con el sello Riverside se tradujo en un ciclo de seis años fructíferos, con discos que cambiaron el jazz como ‘Brilliant Corners’, o el ya mencionado ‘Monk’s Music’. Este último catapultó su estatus como compositor, sobre todo para el hard bop, además de reflejar su distintiva forma de tocar el piano, con pausas inesperadas, teclas rítmicas y salidas angulares que bordean lo estrafalario.
Muchos lanzamientos de esa época reunían formaciones verdaderamente asombrosas. ‘Monk’s Music‘ no fue la excepción, ya que junto al maestro del piano, Thelonious Monk, participaron históricos referentes en sus respectivos instrumentos. Se suele destacar el hecho de converger, por ejemplo, a Coleman Hawkins y John Coltrane; vieja y nueva sangre, con claras diferencias de estilos al tocar el saxofón tenor.
Por su parte el saxo alto lo asumió Gigi Gryce, mientras que Ray Copeland hizo lo suyo con la trompeta. La labor rítmica a cargo del contrabajista, Wilbur Ware, y el gigantesco baterista, Art Blakey.
Angular originalidad del hard bop
Agrupación estelar inmersa en una música tan melódica como técnica, que en su aparente caos colectivo encuentra espacio para el didáctico deleite de sus propios músicos. Bajo la guía de un Thelonious Monk, que en ‘Monk’s Music‘ pareciera estar empeñado en promover el desorden.
Queda en evidencia este disfrute instrumental en piezas como «Well You Needn’t«, donde su angular originalidad atraviesa 11 minutos y medio de drama, energía y humor. Más acotada pero igual de curiosa, «Off Minor» funciona como suerte de preludio a lo que acontece con la siguiente pieza. Otra titánica exposición de larga extensión con el mejor hard bop de aquel entonces: «Epistrophy«.
El toque extravagante de Thelonious Monk se mantiene en los otros cortes, entre improvisadas sorpresas y dinámicas complejas. Como si caminase en la cuerda floja, al borde de la tensión del error y la brillantez del acierto, inicia el álbum con una versión del himno cristiano, «Abide With Me«, popularizada en el Siglo XIX por William Henry Monk, y cierra con «Crepescule With Nellie», cálida y melancólica dedicatoria a su esposa, Nellie Smith.
Mucho más emotiva es «Ruby, My Dear«, otra composición inscrita de dorado en su legado. Evidencia que en ‘Monk’s Music‘ habitan variados estados anímicos, pero que el genio creativo es el mismo. Y eso que meses atrás venía de lanzar ‘Brilliant Corners‘; ambas obras maestras por antonomasia de Monk.
