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Live Reviews

Korn en Chile: Más grandes que nunca

Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos de Korn por Andie Borie
Fotos de Spiritbox, Seven Hours After Violet
y Chances por @guilleasalazar y @estricolor

Korn finalmente se presentó en Chile después de 9 años. Esa es una idea que por sí sola explica mucho del peso que tuvo lo ocurrido el pasado 8 de mayo en el Parque Estadio Nacional. No es menor. Pero pareciera que estamos frente a un fenómeno mucho más grande de lo que pensábamos, porque, en el papel y en la realidad, es cierto que Jonathan Davis y compañía congregaron a más de 55.000 asistentes a su show en Chile. Eso hace un llamado a la atención y a buscar una lectura del porqué, porque su última visita de 2017 fue en Teatro Caupolicán, ante más de 5.000 espectadores. ¿Qué paso entre medio? Eso es lo interesante de responder.

Pero antes, vayamos a los nombres que se hicieron con la previa de esta monumental jornada. La agrupación chilena de metalcoreChances, fueron los encargados de abrir la jornada, arremetiendo con su sonido siempre en punto y atronador, en un set breve de aproximadamente 25 minutos en donde, además de visitar su excelente álbum homónimo de 2023, Tam Rivas y los suyos aprovecharon de mostrar material de su próximo larga duración. Precisos.

El frío que inundaba el parque no era menor, costaba entrar en calor y en este horario invernal el sol se esconde rápido. Estas condiciones a espacio abierto, hace que romper el hielo para bandas que llegan en calidad de debutantes y nuevas tengan una misión más difícil a la hora de prender al público. Seven Hours After Violet sí cumplió con dicha misión.

La agrupación de Shavo Odadjian (System of a Down) es bastante nueva. Nacieron en 2023 y su primer y único disco es de 2024. Era notorio que el gran grueso del público no estaba familiarizado con sus canciones, no obstante, bastó un «abran un circle pit» de Taylor Barber para que la gente dejase la tibieza, y dejarse cautivar por su propuesta de metal alternativo con fuerte influencia del nu metal y el metalcore. Aparte sonaban demasiado bien, ¿por qué no entregarse? Su set terminó siendo un vistazo prácticamente íntegro de su álbum debut, junto a un track nuevo: «Graves».

Dentro de la amplia camada de bandas nuevas de metal que han gozado de atención mainstream, los canadienses Spiritbox son uno de los más notables. Su propuesta que mezcla el metal alternativo, el metalcore y el djent ha sabido diferenciarse de sus pares por la presencia de su propia vocalista, Courtney LaPlante, quien hace que todo gravite a una rabiosa, estruendosa y demoledora energía femenina. Eso es muy importante de entender, ya que, por técnicos que puedan ser, prima la propia sensibilidad de la performance, las letras y el cómo llevan a cabo sus composiciones. Y al poner atención se nota que los aspectos técnicos, valga la redundancia, no son el fin, sino un medio para sus propósitos.

Eso fue sumamente visible en su presentación en el Parque Estadio Nacional, en donde los muros de sonidos gobernaban sus canciones brindando una capa atmosférica que añadía oscuridad al paso inclemente de sus riffs y el armatoste de base rítmica que tienen. En canciones como «Cellar Door»«Jaded»«Rotoscope» uno veía como LaPlante hacía cuajar todo, desenvolviéndose con una entrega que equilibraba una impronta popstar y metalhead –a partes iguales, y de forma comprometida–, lo que no es para nada común y se celebraba. Incluso en sus múltiples momentos donde expresó su gratitud al público chileno de forma humilde, subyacía un aire de grandeza casi inexplicable.

En general la respuesta del público fue algo tibia –lamentablemente–, aunque si hubieron puntos en donde se formaron circle pits, además de que sus propios fans hacían caso omiso a la falta de respuesta de sus pares y se cantaban todo igual. Así es como debe ser, sin vergüenza y expresándose al máximo. Bien por ellos. Courtney dijo que era respeto. Puede ser, pero en esa categoría quedan fuera los cosificadores, claro está. Pero bueno, el set terminó con un par implacable de cortes: «Holly Roller» y la brutalísima «Soft Spine», cerrando un set redondo de poco menos de una hora.

Que vuelvan pronto, y solos esta vez.

Ahora, Korn. Importa decir que el comienzo del show plasmó la definición de «sin concesiones», totalmente. La primera fue «Blind», en donde el build up inicial reventó con el grito de Jonathan Davis, «are you ready?!«, marcando la caída del telón, el ingreso formidable de toda la banda y el caos en absolutamente todo el Parque Estadio Nacional donde todos quisieron formar parte de un momento tan icónico que, en toda la historia de la banda, simplemente no falla. Moshpits por aquí, saltos por allá, y una masa de gente moviéndose en distintas direcciones fueron las claves de los siguientes cortes, la breve y estrambótica «Twist» y el groove arrollador de «Here To Stay»La fiesta del nu metal había comenzado.

Aquí ya todos los presentes eran testigos de la mejor carta de Korn después de sus innumerables hits: el sonido que tienen en vivo. Total y absolutamente perfecto. Una mezcla que hacía relucir a cada instrumento, en donde el todo sonaba balanceado. La voz protagonista, las guitarras prácticamente palpables, la batería estruendosa y el bajo sumamente robusto. «Got the Life» ponía eso a prueba, en donde quedaba claro que la agrupación sí sonaba fuertísimo, pero para nada saturado. Era el público quien ganaba con eso.

Una vez dejado eso en claro, retomemos la pregunta de qué paso entre medio de su show de 2017 en Chile y lo que hicieron el viernes 8 de mayo en Parque Estadio Nacional, usando ejemplos del show para esos fines. Mucho se habla de que existe todo un fenómeno de nostalgia por el nu metal y las bandas asiduas que estaban en la cima del mundo a fines de los 90’s y durante los 2000’s. A la larga sí puede que eso sea cierto, más que mal, System of a Down siempre tiró más para el metal alternativo e incluso el avant-garde, y su último disco data de 2005. Limp Bizkit, que se inclinaba más al rap metal que el nu metal como tal, agotó sus dardos creativos con suma rapidez a sus primeros dos discos. Deftones sí han sido consistentes y nunca pararon, pero el nu metal en ellos llegó hasta los primeros dos discos, siendo mucho más una banda de metal alternativo a posteriori. Por su parte, etapa «tardía» de Slipknot es de altos y bajos. Y el caso de Korn es similar, en donde la segunda mitad de su discografía es súper discutible, con algunas buenas entregas como ‘The Serenity of Suffering’ de 2016 o ‘The Nothing’ de 2019. Ni hablar de otras como Mudvayne, Mushroomhead o Static-X, en donde sus inicios se llevan el peso de sus carreras.

Pero cuando uno ve la respuesta que tienen canciones como «Clown»«Did My Time» en el show de Korn, uno entiende que la nostalgia no agota la extensión de la explicación. Decenas de miles saltando, o las múltiples bengalas en símbolo de descontrol que aparecían no pueden ser mera nostalgia, porque la nostalgia tiene fecha de vencimiento. Es difícil hablar sólo de nostalgia, cuando varias de estas canciones recién llegaron a las dos décadas, otras a las tres. Eso habla más bien de una definición más cercana a la vigencia experiencial que otra cosa, porque, además, Korn ahora son más grandes que nunca en Chile. Perfectamente pudieron haber llenado el Estadio Nacional, y su público no se compone únicamente de millennials de 35 años en promedio; la porción de jóvenes y adolescentes era altísima, y más que suficiente para dotar de vitalidad al público

Aparte, el discurso puede que comience a cambiar por fenómenos que están sucediendo en la presente década, como en la gestación de nuevas bandas que adoptan y/o citan el nu metal en sus propuestas, lo hacen propio y dotan de creatividad a este subgénero musical como Tallah, Thornhill, Wargasm o Graphic Nature. En la medida que se desarrollan, ya habrá que empezar a revisar el discurso ese de que el nu metal se estancó, y poner más rigor a la hora de distinguir.

Volviendo al concierto, Korn es la definición perfecta de nu metal. Ellos lo cultivaron, y a ellos se les adjudica el título de creadores de este sonido. Y como tal, eso da espacio a este carácter maleable que tiene el género, lo que da espacio a verdaderos rituales como con «Shoots and Ladders», en donde la aparición de Davis al inicio con su gaita causó conmoción en el público, misma que después reventó en el agradecido guiño a «One» de Metallica. Por otro lado, la oscuridad propia que reina en las composiciones de Korn daba paso a momentos escalofriantes, como ver a Brian ‘Head’ Welch en pleno trance en «Coming Undone», o bien la esperadísima –y debutante en Chile– «Twisted Transistor». El pulido groove de Korn mantenía a la gente saltando en los breakdowns, haciendo headbanging en cortes como «Dirty»«Somebody Someone», o bien, entregándose al moshing como fue en el caso de la sorpresiva «Ball Tongue», que debutaba en este tramo del tour.

Cabe destacar también como Korn aprovechó bien el momento sumamente breve que le brindó a su época post-2010. Primero, «Reward the Scars», su canción publicada recientemente para la nueva entrega del videojuego ‘Diablo’. Y segundo, «Cold» de ‘The Nothing’ (2019). Ambas piezas bastante pesadas y atronadoras en donde es argumentable que Jonathan Davis brindó las mejores voces de la noche, llegando a unos growls profundos con soltura, mostrando una voz en plena salud. Por otro lado, aunque los momentos de interacción fueron pocos –el show era de hora y media no más, y la banda quiso aprovecharlo con canciones–, el frontman sí que sabía aleonar a la gente, además de tomarse el tiempo de procesar lo que ocurría. Su sorpresa de estar ante un público tan numeroso fue verbalmente explícita, y los músicos en escena compartían el sentir. Nuestro compatriota Ra Díaz tenía una sonrisa de oreja a oreja prácticamente tatuada en su rostro.

Con la energía por las nubes y un sentido de comunidad más que entendido y establecido, el nu metal, en toda su oscuridad, llama a la fiesta, al despoje, al agite y a la entrega. «Y’All Want a Single» es un ejemplo retorcido de eso, en donde el mensaje de irreverencia total levantó uno de los momentos más enérgicos de la velada en donde la canalización de dichas energías negativas, no provocó más que alegrías. Es paradójico. Es humano. ¿Cómo explicar un mosh, en estas condiciones? Es un ritual donde estás golpeando y empujando extraños. No era performativo, era lo que el cuerpo pedía. Al igual que los gritos y ovaciones que caían al terminar de interpretarla la banda.

Ese mismo momentum fue el que se mantuvo tras el encore, en donde Korn dejó caer todo el peso de su título como cultores del nu metal, y todo lo que eso significa. Tras «4 U», era estremecedor como todo el parque podía cantar cada verso y estribillo de «Falling Away From Me», así como aventarse al caos total en sus momentos más álgidos y pesados. «A.D.I.D.A.S.» replicó ese mismo modelo, pero con un groove incesante que llamaba a saltos incesantes, y también un momento digno de felicitaciones al público chileno, cuando la banda entró brevemente en silencio en un coro, y la audiencia sonó más fuerte que nunca. Finalmente, fue «Freak On A Leash» la que dio fin a la velada, como el clímax máximo de la jornada en donde se extremaron todos los puntos destacados del comportamiento de los asistentes, y de la performance de la banda, dejando una sensación de realización en todos los presentes, especialmente la banda, que no podían quitarse las sonrisas de sus caras. Head celebró a Ra como «el presidente de Chile», y el bajista aprovechó de mandarse un «C-H-I».

A fin de cuentas, es lo que pasa en terreno lo que escribe la historia, y lo que concluyó el regreso de Korn a Chile después de casi una década es que son más grandes que nunca, porque ahora, al igual que sus pares, son un clásico hecho y derecho del metal.

 

Setlist de Korn en Chile:

  1. Blind
  2. Twist
  3. Here to Stay
  4. Got the Life
  5. Clown
  6. Did My Time
  7. Shoots and Ladders (con snippet de «One» de Metallica)
  8. Coming Undone (con snippet de «Let’s Go All the Way» de Sly Fox)
  9. Reward the Scars
  10. Cold
  11. Twisted Transistor
  12. Dirty
  13. Somebody Someone
  14. Ball Tongue
  15. Y’All Want a Single
  16. 4 U
  17. Falling Away From Me
  18. A.D.I.D.A.S. (con snippet de «U Mean I’m Not» de Black Sheep)
  19. Freak on a Leash

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

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