Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Aarón Castro
Bueno, finalmente no se trata de la gira de despedida como tal, así lo confirmó el mismo Dave Mustaine en conversación con el medio brasileño Ibagenscast. Así que eso viene con la promesa inherente –y explícita– de que Megadeth volverá a Sudamérica. Entonces, con eso en cuenta, ¿qué es lo que ofreció de distinto el regreso de uno de los Big 4 del thrash metal a Chile?

De las dos noches en el Movistar Arena a casa llena, es probable que sea la segunda –la del 5 de mayo– la que mejor responda a esa pregunta. Eso porque fuimos testigos del Dave Mustaine más humano que se haya presentado en nuestro país –a la fecha–. Quizás corría la ventaja de que se trataba, en efecto, de la última fecha de Megadeth en Sudamérica este 2026, y que el frontman recibe la vida con muchísima más sabiduría hoy a sus 64 años. También puede que sea la perspectiva que le ha dado su propia historia, tras enfrentar numerosas enfermedades que siempre consiguió superar, lidiando el día de hoy con otra: la contractura de Dupuytren.
Sea cual sea el caso, el Mustaine que vimos ayer en el escenario del Movistar Arena era uno que se movía con gracia y que se expresaba con gratitud constantemente, lo que terminó por dar un cierto toque de soltura a la velada, lo que influyó también en la entrega de todos los presentes, audiencia incluida.

Cabe destacar que la propia sinergia del concierto fue distinta a la del 4 de mayo. No sólo por lo mencionado en el párrafo anterior, sino que también entra en juego la inevitable influencia de un setlist sustancialmente distinto. Y, también, que el público «era menos ansioso» mas no menos enérgico –visible concretamente en circle pits con forma real de círculo y no masas azarosas de gente agolpándose–. «Tipping Point», la primera canción, dio una buena probada de esto último, con al menos 4 a 5 puntos de moshpits en la cancha, y un público que en general se jugó la vida y respondió excepcionalmente bien a este corte nuevo de su último disco ‘Megadeth’.
Jamás dejará de cansar lo distinto que puede ser un concierto de Megadeth canción a canción. La diferencia que hay entre «Hangar 18» y «Sweating Bullets» es gigantesca, pero son germen de momentos completamente increíbles. Por una parte, el clásico del ‘Rust In Peace’ (1990) apretó fuerte con las guitarras, haciendo que los presentes corearan con los riffs iniciales, para cuando llegara la segunda mitad de la canción hicieran temblar el recinto a saltos mientras rugían «Me-Ga-Deth!» al unísono de los golpes de Dirk Verbeuren a sus crash. Ni hablar del duelo de guitarras entre Teemu Mäntysaari y Dave Mustaine, clásico, infalible y no deja de ser espectacular –además, el también miembro de Wintersun se mostró muchísimo más compenetrado que en el paso de la banda en 2024–. Por otra, el particular hit del ‘Countdown to Extinction’ (1992) fue gritado verso a verso, llegando a reemplazar al mismo vocalista en algunos pasajes iniciales, provocando un nivel de locura casi juguetona, que sorpresivamente también montó su buena cuota de moshing.

Tal y como sostuve más arriba en este escrito, esta segunda noche fue distinta a la primera, principalmente por el setlist. ¿Qué tanto puede diferir? Pues empezando por el hecho de que fue la única fecha en Sudamérica donde tocaron «Poison Was the Cure», y el público lo sabía, respondiendo a la altura con una entrega acelerada y agitada que mostraron uno de los momentos más agresivos de la jornada. También despacharon «Hook In Mouth», el tremendo corte y único representante de la velada del ‘So Far, So Good… So What!’ (1988). Asimismo, el ‘Countdown to Extinction’ (1992) tuvo mayor presencia con su tema homónimo y «This Was My Life», ambas canciones donde la audiencia coreó con fuerzas de forma notoria, agradeciendo el gesto de la agrupación, quienes también hicieron retumbar el Movistar Arena en distintas etapas del show con «Angry Again» y «Trust», en donde el público ignoró completamente el hecho de que era un día hábil y no fueron para nada menos ante lo que hacían Dave Mustaine y compañía.
Para hacer la comparativa rápida, la primera noche tuvo a «The Conjuring», «Wake Up Dead», «In My Darkest Hour», «She-Wolf», «Mechanix» y el cover de Metallica, «Ride the Lightning».

Hubieron varios momentos entre canciones que sirvieron para respirar, contemplar lo que sucedía y tomarle el peso, y sobre todo celebrar a Mustaine quien intentó acercarse, agradecer y saludar a todo el que pudiera desde el escenario, al punto de hacer una reverencia mientras los presentes le obsequiaban un masivo «olé, olé, olé, olé, Mustaine, Mustaine…». Quizás no es la gira de despedida como tal, pero sí es seguro afirmar que es el comienzo del fin. El mismo fundador de Megadeth lo sabe, y por eso mismo había una tendencia a sentir y aprovechar el momento de los músicos, y claro, a la hora de las canciones, nadie perdía el tiempo, en especial la audiencia, quienes no reaccionaron instantáneamente a la guitarrera «Let There Be Shred», con un shoutout previo de Dave a los guitarristas presentes en el público. Nuevamente, aún siendo tan nueva, el público reaccionó sumamente bien a esta.
Y bueno, las últimas cuatro canciones fueron clásicos absolutos del catálogo de Megadeth. Primero, «Tornado of Souls», casa de varios de los mejores riffs de la historia del metal, en donde el spotlight se lo llevó Teemu, quien interpretó magníficamente ese solo que compuso en su momento Marty Friedman, sacando ovaciones en todas partes, con una respuesta visceral de cada quien al ver a alguien que está en su elemento al máximo de sus capacidades. Después vino «Symphony of Destruction», donde fue el público chileno el absoluto protagonista, saltando al paso atronador de los golpes de Verbeuren, mientras exclamaban desaforadamente «Megadeth! Megadeth! Aguante Megadeth!» al son de ese icónico riff». Acto seguido, fue el turno de James LoMenzo, quien dio vida a esa portentosa bassline que dio el vamos a uno de los momentos más álgidos de la jornada con «Peace Sells».

Junto al cierre con «Holy Wars… The Punishment Due», una de las canciones más complejas de su catálogo, todos los músicos estaban en punto, pero fue sin duda ese rabioso solo de guitarra final de Dave Mustaine quien reclamó el clímax de toda la jornada, ante una cancha totalmente absorta en el caos con un multitudinario circle pit con bengala incluida –de esos que hay tanta gente en el que es imposible correr, solo empujarse–, cerrando con broche de oro una segunda noche redonda, distinta y particularmente más humana, en donde el paso del tiempo no ha sido en vano y se nota –especialmente en la voz del frontman–, pero las performances y la entrega de absolutamente todo el mundo ponen en el podio a esta velada –y la del 4 de mayo– como una de las mejores en su historial con Chile.
Setlist de la 2ª noche de Megadeth en Chile:
- Tipping Point
- Hangar 18
- Hook in Mouth
- Sweating Bullets
- Angry Again
- I Don’t Care
- Dread and the Fugitive Mind
- Poison Was the Cure
- Countdown to Extinction
- Trust
- This Was My Life
- Let There Be Shred
- Tornado of Souls
- Symphony of Destruction
- Peace Sells
- Holy Wars… The Punishment Due
