Escrito por Felipe León
Entre las tantas voces que dejaron su huella en el hip hop noventero se encuentra Lil’ Kim, una referente para muchas mujeres en cuanto a abrazar lo sexual sin importar los sesgos que eso pudiera tener. Porque su álbum debut ‘Hard Core‘ (1996) vino a romper limitaciones y abrirse a experimentar con libertad, desde una actitud provocativa y ostentosa que vuelca un lenguaje sucio; sin pelos en la lengua.
Un discurso que busca de forma consciente cambiar las reglas de juego, al posicionarse de igual a igual con raperos gangsta. En tiempos donde la industria musical potenciaba aún más los estereotipos y roles de género, la artista ase apropia de los relatos reservados en exclusivo para hombres, con una impronta explícita que alimenta cada una de sus 15 canciones.
Un diseño sonoro propio del boom bap a la Bad Boy Records, con ese afán de accesible sofisticación que promovía el sello del cuestionable Puff Daddy, Lil’ Kim emprende un camino que aterriza en influencias pop rap y hardcore hip hop. La dureza pegadiza de una propuesta directa al hueso, con tintes clásicos que muestra mínimas disparidades durante la escucha.
Sostiene bajo su identidad un disco como ‘Hard Core‘, que en parte evoluciona las andanzas expuestas antes por Junior M.A.F.I.A.. Con luz propia elabora la apuesta más importante en su carrera, junto a destacadas colaboraciones. The Notorious B.I.G. aporta con voces de apoyo y uno que otro gancho, mientras que Jay-Z aparece en «Big Momma Thang«, Jermaine Dupri en «Not Tonight» o Lil’ Cease en «Crush On You«.
Otras como «Queen Bitch«, «Drugs«, «Spend a Little Doe» o «M.A.F.I.A. Land» aportan a un larga duración que por supuesto recibió mucho odio. No es perfecto pero sobresale de todas formas, y más importante aún, abrió puertas a futuras raperas.
