Escrito por Catalina Figueroa
Fotos por Bárbara Hernández y Nicolás Rosales M.
La jornada número dos del festival penquista dejó una serie de hitos para la música nacional, además del paso de internacionales que dejaron huella en la memoria cultural de Concepción y todo Chile.
Si a las 1 de la tarde, me hubiesen dicho que este Festival REC 2026 terminaría con tantos momentos memorables, tal vez lo hubiese puesto en duda. No me malentiendan, no es que no haya tenido fe en el segundo día, al contrario, tras las sensaciones del primero, quedé expectante, pero ¿tantas iban a ser las sorpresas?
El domingo es, por excelencia, el día de poco ánimo y poca actividad, la energía casi siempre es baja, pero este domingo fue especial. Y no precisamente por ser domingo de ramos, sino por el ambiente único que se sintió incluso con más fuerza y menos cansancio que el del primer día de música en el Bicentenario.

Un inicio entre ambientes familiares y otros más festivos
La jornada comenzó con Go Go Gallo Pipe abriendo en el escenario Pueblito REC y Los Frutantes haciendo lo propio en el escenario SONO, replicando el inicio familiar de todas las ediciones.
Por otra parte, en el escenario Santander, la encargada de abrir fue Lali de la Hoz. La “colombiana penquista” simplemente transformó su presentación en una verdadera fiesta. Su paso no solo destacó por la energía escénica, sino también por un posicionamiento político explícito y reiterado, con frases como: “seguimos luchando, abajo el fascismo, arriba Palestina libre”.
Interactuó con los primeros asistentes del festival invitándolos directamente a acercarse al escenario con un: “vengan para acá cabros, que aquí está mambo”. Más tarde, en rueda de prensa, reveló que al bajar del Santander un guardia le comentó que “vaciló toda la presentación”, una imagen pequeña pero elocuente del tono que dejó su paso, convirtiéndola en un inicio que no pasó desapercibido.

La tarde que fue sorprendiendo con cruces y debuts
Con el pasar de las horas, el REC volvió a mostrar una de sus fortalezas clásicas: la convivencia de sonidos y escenas distintas, sin perder coherencia. Por los distintos espacios desfilaron artistas locales como Mr. Pilz, Flor de Guayaba, Fernando Raín y El EM3, con propuestas que fueron desde el jazz latinoamericano hasta el pulso tropical y bailable. Más que una suma de nombres, fue una de las tantas formas que adopta el abanico musical que sostiene el espíritu del REC.
En esa misma línea, Teorema vivió un momento particular al debutar en el festival con su proyecto, sumándose a una jornada donde la presencia de artistas locales y regionales no operó como simple antesala, sino como una parte sustantiva del relato del día, que terminaría justamente en un homenaje de una banda internacional a nuestras raíces musicales, pero no nos adelantemos.
Concepción quiso saber dónde está el funk
La Facultad del Funk fue uno de esos puntos de inflexión que ayudan a cambiar la temperatura de un festival. Esto no es nuevo, ya han demostrado una capacidad interesantísima de poder armar fiesta en cualquier escenario. Con un repertorio cargado de canciones pegadizas y una energía para el baile, lograron que el público entrara en modo celebración.
Temas como “Solo quiero verte” encendieron el ambiente, demostrando que son una propuesta joven y que no por eso, se alejan de los grandes referentes del género en el país. Bien lo demostraron homenajeando a la banda histórica de funk chileno Chancho en Piedra, con el cierre de “Hay algo en ti que a mí me vuelve loco” que hizo un guiño claro al ritmo del recordado éxito noventero “Eligiendo una reina”.

Del desorden feliz al salto colectivo
Con el sol bajando y los primeros atisbos de frío, el REC se propuso no dejar la temperatura festiva de lado y encontró una de sus zonas más intensas junto a Tronic. Una descarga de nostalgia pop punk. Desde el uso de la intro de 20th Century Fox como introducción de su show, hasta una seguidilla de clásicos, la banda activó una respuesta inmediata del público. “Combo Final”, “Mateo”, “Fénix” y “Misis Güiñi” hicieron saltar a una audiencia que parecía haberse puesto de acuerdo para corear y entregarse al “desorden feliz” que proponen aquellos himnos adolescentes que sobreviven al paso del tiempo.
Si Tronic encendió el salto, Los Tetas terminaron por desatar una de las postales más potentes del día. Con éxitos como “La medicina”, una invitada subida al escenario durante “Papi dónde está el funk” y un cierre con “Cha cha chá”, la banda provocó una marea humana saltando al unísono. Un recordatorio de que la banda, sigue vigente, pues recordamos que fueron parte del line up de hace 10 años para REC 2016.

Nostalgia, homenajes y una sensibilidad inesperada
Pero no todo el domingo pasó por la explosión. También hubo espacio para momentos de mayor intimidad y valor emocional. NIEBLA NIEBLA abrió su presentación con un homenaje de Trinidad Riveros (más conocida por su proyecto solista Princesa Alba) a su tío, a quien, pese a no haber conocido, distinguió como alguien importante dentro de la historia musical familiar. La mención tomó aún más peso por la historia detrás: su tío falleció tras sufrir un accidente al volver de una tocata con su banda. Fue uno de esos instantes donde el festival baja la velocidad y recuerda que la música también está hecha de herencias, pérdidas y vínculos.
Y de la emocionalidad, llegó la elección inesperada, porque no todo fue el shoegaze de Niebla Niebla, también hubo un cover: “Everytime” de Britney Spears. Añadiendo una capa distinta a su presentación, entre lo frágil, lo pop y lo afectivo. En una jornada de altos decibeles y momentos masivos que encontró su lugar.

“No podía ser en otra ciudad que no fuera Concepción”: El regreso de Quique Neira que nos hizo experimentar el sentimiento original
Ya de entrada a la noche Gondwana aportó uno de esos sets que parecen hechos para reunir generaciones. Con temas icónicos como “Felicidad” y “Antonia”, el reggae operó como punto de encuentro entre quienes fueron a bailar, quienes fueron a cantar y quienes simplemente querían dejarse llevar por una energía más cálida.
Pero el gran momento llegó con el regreso de Quique Neira a la banda, quien volvió después de años interpretando “Sentimiento original” y desató una de las respuestas más fuertes del día: gente coreando, disfrutando el momento y siendo espectadores de un hito histórico.
“No podía ser en otra ciudad que no fuera Concepción”, indicó Neira.
Supernova activó una nostalgia completamente distinta, ligada al pop romántico y a una sensibilidad dosmilera que sigue viva en el imaginario colectivo. Sus éxitos de amor y desamor funcionaron como siempre.

La tercera fiesta de Bandalos Chinos en Concepción
En medio de ese tramo final, Bandalos Chinos vivió un hito particular: su debut en el REC y, al mismo tiempo, su tercera visita a la ciudad penquista.
La banda argentina no solo reafirmó su gran desplante sobre el escenario, sino que supo construir una relación cercana y lúdica con el público penquista. Entre bromas y una energía que efectivamente nos “invitó a su fiesta”.
Su paso funcionó como una paso ideal antes del gran cierre: una forma de seguir elevando la noche sin romper la progresión emocional del día. Y como gesto final, dejaron la promesa de un regreso este mismo año, encendiendo la ilusión entre quienes ya parecían no querer soltarlos. Y los entiendo. La energía de Goyo es simplemente fascinante.

Travis y el instante en que el REC se volvió uno solo
El cierre de Travis fue, probablemente, la mejor síntesis posible de lo que había sido el domingo: una mezcla de cercanía, entrega y comunión con los asistentes. Desde temprano, la banda logró generar una atmósfera emotiva al relacionarse de manera cercana. Hizo cantar a los penquistas con “Sing” y “Closer”, canción que introdujeron hablando sobre “esa persona que siempre está para uno, esa a la que se llama esperando que conteste y sabiendo que lo hará, para luego pedir que sacaran sus celulares, encendieran las linternas y bailaran al son de la canción. La respuesta fue inmediata: una multitud de luces acompañando una de los canciones más hermosas de la noche.
Pero no se quedó solo en la sensibilidad. Fran Healy terminó acercándose físicamente al público para abrazar a los penquistas afortunados al borde de las rejas, generando una reacción típica chilena: un “olé, olé, olé, olé, Travis, Travis”.
Y si algo terminó de sellar el carácter simbólico de ese cierre fue el cover de “El derecho de vivir en paz”, un gesto que trascendió lo musical para llevar historia emocional y política que tantas veces atraviesa al REC, mediante la elección de una canción con tantos significados y en medio de una coyuntura incierta para la cultura en el país. Un cierre completo y también un halago, por supuesto, para los chilenos.
La caminata más penquista que siempre cierra las noches de REC
El segundo día del REC 2026 no fue simplemente el remate del festival. Tuvo una identidad propia, un ritmo distinto, sí, más pausado al inicio en cuanto a convocatoria, pero una progresión que le permitió ir creciendo sin necesidad de buscar impacto inmediato.
