Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Aarón Castro Pino
Lo bueno de ver a artistas jóvenes desde sus inicios, es justamente presenciar la evolución de sus propuestas, y el cómo estás se desenvuelven e interactúan con sus audiencias. En especial al ir presenciando el cómo muta el comportamiento humano show tras show. Algo que pudimos ver en la presentación Rojuu en Chile de este jueves 26 de marzo en Teatro Coliseo.
Pasa que, por si fuera poco, el artista español tiene un repertorio aún más variado que en ocasiones anteriores. Y no, no hablo de cantidad de canciones –que las hay bastantes, no para nunca de trabajar el hombre–, sino que ha ido abrazando otros sonidos como la cumbia y el reggaetón, dándole ese revés digital característico de su sonido.

Y la primera parte del show –extenso– miró bien fijo a estas últimas producciones, con el reggaetón de cualidades kitsch como digitales «Dame Otro Motivo», la coreadísima cumbia de «Splendor», o la sentida «KMO 1ENFERMO», todas piezas de su EP ‘#Tonyo4ever’. La respuesta del público era bien categórica; no será causa de pogos, pero si de ovaciones, fuertes coros y baile incesante.
Ojo que dichas piezas, dentro de todo, bien nuevas (salieron en diciembre del año pasado), fueron cantadas como si llevasen años ya afuera. Eso habla del culto fiel de seguidores que tiene Rojuu en Chile, con una demografía claramente adolescente-adulto-muy-joven. Algo siempre interesante de ver, porque son fenómenos músicosociales propios de su generación, y no hay que hacer la vista gorda a ello.

Si hasta un track nuevísimo como «The sundays» causó estragos, con un moshpit de altas proporciones que estalló en júbilo con todo el mundo brincando. Por supuesto, dicha energía se replicaba de forma exponencial con los clásicos como «Umi», «#BrooklynBloodPop», «Nezuko» o «Twilight». Cualquier excusa para armar un pogo servía, y Rojuu lo agradecía.
Si hasta cortes más viejos y ligados al trap y emo rap tuvieron su momento, como en «Llorando Sangre». Por su parte, «Último Día en el Cielo» representó un respiro para recuperar el aliento, aunque siguió sonando con una fuerza ensordecedora de parte del coreo religioso de la audiencia.

Este show probó que, el paso del tiempo sigue trayendo novedades para el español y su público. Como si ambos estuviesen creciendo en conjunto y al mismo tiempo, buscando el sorprenderse e ir avanzando a una velocidad tan impetuosa como el avance digital del hoy.
