Escrito por Felipe León
Fotos por Andie Borie
Una de las grandes deudas a saldar en material musical era ver un show nuevamente en Chile de Kylie Minogue, referente absoluto del dance-pop de las últimas cuatro décadas. Al final este 2025 su fanaticada local pudo ser testigo en vivo y por partida doble de su música, porque la australiana se presentó tanto en Gran Arena Monticello el pasado sábado 8 de agosto como en Movistar Arena el martes 12 del mismo mes.
La hazaña vino enmarcada en su ‘Tension Tour‘, ofreciendo un espacio para mostrar sus más recientes canciones, pero además los clásicos de siempre. Esos que sonaron fuerte e hicieron bailar a la gente durante toda la velada en el ex Arena Santiago.

Carisma de alta espectacularidad
Cuando la espera por tenerla en el país parecía eterna, incluso imposible, se anunció el arribo de Kylie Minogue, motivando a sus seguidores a asistir en masa a ambos conciertos. Porque los sueños se cumplen, y eso lo sabe muy bien la artista pues no dudó en dar todo de sí, y así brindar un show ideal.
No fue de extrañar que desde el comienzo con versiones recortadas de «Lights Camera Action», «In Your Eyes» y «Get Outta My Way», la respuesta bulliciosa se hiciera escuchar. Ya después de toda la acción de apertura aquello se hizo más latente, generando una atmósfera en la que sus auditores atendía con atención y entusiasmo cada uno de sus movimientos.

Su carismática performance fue el combustible necesario para prender el ambiente del Movistar Arena, conectando momentos de alta espectacularidad con un toque humano consistente e irresistible. Una figura de su talla que pese a contar con una basta experiencia, un reconocimiento masivo, y prácticamente sabérselas por libro, no duda en dejarse sorprender, al mostrarse agradecida y sobre todo entregada al desarrollo de los sucesos musicales.

Vitalidad interpretativa
La presencia de Kylie Minogue sobre el escenario se sostuvo a punta de grandes éxitos relacionados al pop de club. Su vitalidad interpretativa, ágil y danzante, sumado a un buen desplante vocal logró capturar la atención al instante, dejando el uso de voces de apoyo casi como mera anécdota.
Otro factor a favor tuvo que ver con el excelente uso de bailarines, formando parte de variadas puestas en escena. Por otro lado, los cambios de vestimenta se habituaban a la narrativa del concierto, siendo elementos que junto al destacado uso de luces, aportaron desde lo visual a la experiencia.
Bajo esta lógica aparecieron todo tipo de sucesos que adornaron aún más el show, dándole utilidad a elecciones como cantar en un escenario pequeño en medio del público. Aquí brillaron canciones como «Say Something», en medio de alusiones a capella a «Wow», e incluso «Where The Wild Roses Grow», original junto a Nick Cave & The Bad Seeds.

Todo lo que representa Kylie Minogue
Más brillante que una estrella, Kylie Minogue empleó recursos sin abusar de éstos, ya que mucho de su encanto en vivo viene de la conexión, de vivir momentos y generar recuerdos. No por nada segmentos como el dedicado al LP ‘Disco‘ (2020) con «Supernova, Real Groove, Magic y Where Does the DJ Go?», o la más oscura con «Confide In Me» y «Slow», fueron tan bien recibidos.
Esto se mantuvo poco más de dos horas, viajando a distintas épocas con igual éxito. He ahí donde conviven temas como las ochentreras «The Loco-Motion», «Better the Devil You Know» o «What Do I Have to Do?», con cortes más modernos tipo «Good As Gone», «Hold On to Now» o «Padam Padam».

Claro está que himnos como «Come Into My World», «Spinning Around», «On a Night Like This», o «In My Arms» tuvieron su lugar más que ganado. Del mismo modo, «Can’t Get You Out of My Head» materializó uno de los momentos más esperados de la noche, con el escándalo que eso merece, o bien el cierre con otro peso pesado como «Love at First Sight» que también destacó.
A todas luces su paso por Chile estuvo a la altura de todo lo que representa Kylie Minogue.
