Escrito por Felipe León
Pese a llevar poco más de 30 años como músico, la carrera de D’Angelo se ha caracterizado por su poca actividad discográfica. Solo tres álbumes ha liberado en todos estos años, además de una que otra colaboración con artistas como Erykah Badu, Common o Lauryn Hill, estrenos que sin dudas han marcado el desarrollo del neo-soul, tipo de música que viene haciendo desde su debut, ‘Brown Sugar‘ (1995).
Lo cierto es que su importancia trasciende el hecho de que poco material suyo existe, en gran medida por la calidad compositiva que profesó desde sus comienzos. Rasgos distintivos de su propuesta, que pueden ser escuchados en ese profundo, seductor y vibrante disco, dispuesto a refrescar el panorama del R&B y la música afrodescendiente en general.
Melancólico dulzor
Una meritoria carta de presentación que influiría en varios de sus contemporáneos, gracias al novedoso cruce proveniente del R&B contemporáneo, el soul más de raíz y el pulso del hip hop. Muestra de su grandeza es que tomaría estas corrientes para darles un nuevo enfoque, manteniendo el atractivo nato y las temáticas clásicas de estos géneros, con un vuelco moderno para la época que bien expuso sus atributos como compositor.
En ese sentido, el romanticismo, lo meloso y sexual forman parte crucial de su esencia, transmitiendo anhelos, deseos, y vivencias, a través de un material orgánico, de un repetitivo carácter rítmico que acompaña formidablemente el fulgor de su emotivo canto. A modo que sus líneas vocales se adecúan con gracia y magnetismo al avance de ‘Brown Sugar‘, dándole ese toque incesante de creatividad que haría de la obra un manual de cómo hacer neo-soul.
D’Angelo encarnó a la vez una versión tan vintage como moderna, donde las escuelas más clásicas resonaron con fuerza frente a un común denominador encausado a su propia voz. Todo un parte aguas que logró impactar en el mainstream, a la vez que conquistó audiencias que buscaban nuevas sensibilidades, más allá del hip hop que reinaba en su época dorada, o bien el new jack swing que ya decía adiós.
El comienzo de la leyenda
La importancia de ‘Brown Sugar‘ se puede contrarrestar hoy en día con los otros dos sucesos que conforman su discografía. No obstante, fue este debut que puso no solo a D’Angelo en el mapa, sino que le abrió las puertas a toda una camada de nombres como Maxwell, Jill Scott, o la propia Erykah Badu.
Desde el comienzo con el corte que da nombre al disco (uno de sus más famosos), pasando por sencillos tan icónicos como «Lady» o «Cruisin'», se visualiza el potencial del artista. Por su parte, piezas como «Alright», «Me and Those Dreamin’ Eyes of Mine», «Higher», «When We Get By», o «Jonz In My Bonz» pasaron a ser parte crucial de un recorrido que en 53 minutos de duración hace valer su presencia.
Obras como ‘Voodoo‘ (2000) y ‘Black Messiah‘ catapultaron a D’Angelo como una figura estelar dentro de la música, siendo incluso mejor logradas que este primer paso. Sin embargo, su legendaria existencia musical encontraría el impulso necesario en un disco como ‘Brown Sugar‘, que a su manera lo cambiaría todo.
