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Easykid demuestra que hay culto para rato con un jugado nuevo álbum ‘I’M PART’

Escrito por Felipe León

Disco de la semana

La noche del sábado Easykid se presentó en Teatro Súbela, dejando una serie de mensajes sobre ser fiel a sí mismo y crear música con el potencial de perdurar hasta la eternidad. Como ha sido habitual en su carrera, el carácter trascendente de sus creaciones desafía lo desechable que impera muchas veces en la industria musical, encarnando este ideal en una nueva obra que lo posiciona como uno de los referentes más frescos y originales del panorama local.

I’M PART‘ posee la cualidad de abandonar cualquier zona de confort, desafiando al artista a entregarse de lleno a las búsquedas, a probar ideas y renovarse con coherencia. Sus nuevas canciones reflejan aquello, con la misma pasión que en el pasado le ha traído cuantiosos frutos, y que hoy lo encuentra atento a las nuevas tendencias, sin abandonar su propia esencia. Porque hay culto para rato.

Culto para rato

Los cambios son evidentes con respecto a sus anteriores lanzamientos, aunque tampoco abandona del todo el reggaetón, más bien lo procesa de manera distinta. Porque Easykid absorbe lo convencional y le da un tratamiento más jugado, tanto en producción como en las influencias, siendo este disco un ticket de entrada a los latidos más subterráneos de la música bailable de club.

El tono fiestero y romántico persiste en ‘I’M PART‘, adquiriendo una estética futurista a tono con sonoridades propias de la electrónica y el hip hop. En ese sentido, la apertura al breakbeat y liquid drum & bass como al pop rap y rage permiten dar un eclecticismo oscuro y maquinal, tan expresivo como encendido, lo que acontece como una total evolución para el artista.

Por otro lado, las colaboraciones son al igual que Easykid, parte importante del lado más vanguardista de la denominada escena urbana. Así encontramos a AKRIILA en «Whyme?», NSQK en «Ya entregamos el depa», Taichu en «Mood» y FACE en «Zundada de fondo», a la par de otros temazos en solitario como «AIRBAG», «Shiny», «Bruce Wayne» u «Ojos empapados».

El camino es vibrante, personal, melódico y exploratorio, representando de forma fiel el espíritu con que el oriundo de Antofagasta se ha hecho un nombre. Un álbum que le sube el listón a su trayectoria, demostrando que se puede pegar y también crear música interesante de escuchar, con la cual conectar y sorprenderse.

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