Fotos por Diego Gamboa
A inicios de juventud que marcó a toda una generación. La real inspiración para decenas de fans que lo aclaman desde hace muchos años
¡Marzo comenzó con todo! En una noche coloreada con tintes electrónicos, Martin Garrix concretó un show de más de 2 horas en el Movistar Arena de Chile. Consolidado y aclamado por el público, el artista marca pauta con concierto que fue mucho más allá que un reencuentro.
Experiencia
Desde las primeras horas ya te transportabas al mundo de Martin Garrix. Una antesala que se asomaba a las afueras del recinto principal ¿A qué hacemos alusión? A un festival. Y es que es así, en unos pocos pasos del Movistar Arena te topabas con una fiesta al aire libre -mismo concepto que pasó de ser una previa a un after oficial-. La gente, la vestimenta y el propio ambiente eran familiares a las de un festival de música electrónica, no hubo lugar en que no se escuchase música. Distinguido es quien brinda una experiencia al fanático y Garrix en cuestión logró conectar con todos sin ser su turno de brillar, una experiencia que preparaba las tandas para una noche electrizante.
La cúpula de los sueños
El interior del Movistar fue característico de una rave interminable. Con la apertura de BTRN, el público fue obligado a romper el hielo y que los nervios pasaran a los saltos que causarían temblores. Seguido de ello se subió NUZB, un peso pesado de la nueva generación del EDM. Y como era de esperarse, su gran nivel digno de un Tomorrowland con su nombre en las cabecillas, cautivó al recinto transportándolo al nivel de hacer bullicio sin razón alguna. Y poco a poco así se fueron llenando las butacas vacías, aunque a decir verdad, los asientos eran mera decoración ¿Silencio? Como dijimos antes, esto es una experiencia y la ambientación no debía cesar. A pesar de que la mesa estaba con técnicos, el sonido de fondo haría su trabajo. Ese sonido que solo indicaban lo que tanto esperaron… Martín Garrix ya está entre nosotros.
Martín Garrix sin miedos
Los motores ya estaban calentados y a tan solo minutos ya se oían las arengas «¡Martin! ¡Martin! ¡Martin!» en todas las gradas del recinto masivo… y como una super estrella, el joven salió para disfrutar de su hobby favorito. Cada quien puede tener sus perspectivas ya que lo que se vivió desde un inicio fue más que una entrada.

Saltos y hasta algunos entre lágrimas. El recuerdo vivo de un trayectoria exitosa dentro del mundo de EDM asomaba una fila de recuerdos para sus primeros fanáticos que estuvieron presentes. Por si fuese un sentimiento único, el recinto se tornó verde de altos contrastes y a la fila de los tambores de «Virus». Un hit que sin lugar a dudas marcó a más de uno de los asistentes -y claro que lo disfrutaron al máximo-.

Evidentemente gran parte del show se fue desarrollando con mucha energía. ¿Los hits? Obviamente que llegaron de la mano de «In The Name Of Love», track que dejó en vista algunas luces por las gradas más altas del recinto. «The Only Way Is Up», la colaboración con Tiesto se hizo presente por los parlantes del Movistar y las energías acumuladas por el recuerdo y la nostalgia primaron en los saltos más temblorosos de la noche-.

Finalmente, el recuerdo vivo de una música conectada siguió con «Animals» y «Turn Up Speakers», clásicos que dieron un antes y un después en la carrera de un joven Martín Garrix. En resumidas cuentas, se presenció y se vivió un espectáculo que reunió un sin fin de energías y testimonios que muchos dejaron en los espacios de un Movistar Arena conquistado.
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