Escrito por Nicolás Merino
Fotos por Pedro Downey
En un Santiago en el que abunda la oferta de conciertos de metal, quizás no debería sorprender tanto que las condiciones en las que se tenga que desarrollar la presentación de una banda como In The Woods… sean prácticamente las de una tocata convencional.

Partamos por el comienzo. La cita era para ayer en la Sala RBX, un espacio habilitado para conciertos que además funciona como la extensión de un bar. La banda noruega se iba a presentar en una instancia de un perfil más bien bajo. No solo por la capacidad del local, sino también por la actitud con la que la banda abordaba la fecha. Los músicos se paseaban con tranquila soltura por el local, relajándose y compartiendo con los fanáticos. Llegado su momento, se subirían al escenario sin demasiada parafernalia y entregarían una performance que podríamos llamar “en confianza”.

Antes de la presentación de In The Woods… vino la apertura de la banda nacional Mourners Lament. Este proyecto es como una suerte de super-banda cuya gracia en un principio es que unía músicos de dos bandas consagradísimas en Chile: Poema Arcanus y Mar de Grises. La primera de ellas siendo tremendamente importante para una generación específica de metaleros chilenos, al mismo tiempo que la segunda es responsable de uno de los mejores discos de la historia del metal chileno (y por extensión, de la historia de la música de este país): ‘Draining The Waterheart’ (2008).

Como sea, este es un proyecto de Death Doom hecho y derecho. Con todos los códigos y la actitud. Lo fueron cuando publicaron el 2016 (‘We ll Be Given’) y lo fueron también ayer durante su presentación en vivo. La banda se encargó de empujar la construcción de un aura y una pesada atmósfera sonora que le hiciera justicia a sus canciones. La gente respondió con atención y respeto.

Era el turno de la banda extranjera. De nuevo, la aparición en el escenario de In The Woods… fue de una humildad tal que incluso llegaba a ser cálida. Además, ese carácter desprolijo con el que la banda históricamente se ha acercado a sus composiciones (al menos en la etapa que hoy consideramos clásica), hacía que esa soltura en su sonido terminara por cerrar un concepto con el que la banda siempre ha jugado. Nunca se dieron tanta solemnidad ni en vivo ni en sus registros de estudio.

Habiéndose inmediatamente establecido un poco cuál sería la filosofía del evento, no quedaba más que lanzarse a lo que la banda tenía preparado. Que en su gran mayoría vendrían siendo clásicos. Clásicos importantes para fanáticos de una banda con una discografía que siempre ha sido tan prudente. Canciones como «Heart of The Ages« o «299 796 Km/S« fueron recibidas con la celebración que solo puede tener una banda con el camino ganado.

Fue como una tocata: cálido, íntimo y honesto. Bien por Santiago al estar ganándose un lugar en el mapa mundial donde estas cosas pasan como si nada. Al mismo tiempo, bien por In The Woods… por existir y dar shows de este nivel.
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In the Woods…
Mourners Lament

















