The Toy Dolls
Live Reviews

The Toy Dolls en Chile: Veteranos de la extravagancia

Escrito por Felipe León
Fotos por Sebastián Carrillo

Muchos son los nombres inscritos en la tradición del punk, desde que en la segunda mitad de los años 70’s surgiera dicha revolución musical. Unos con un mensaje político más directo, otros entregados de lleno a generar reacciones sin mediar las consecuencias. Pero, ¿qué sucede cuando tenemos una banda que escoge ambos caminos a la hora de hacer su música: fácil, The Toy Dolls.

No son los únicos que hacen de la extravagancia su principal aliado. En ese sentido, varios son los actos que a través de una actitud más juguetona, se dedican a desordenar el lugar, aunque definitivamente los ingleses son embajadores ilustres de aquello; de los más representativos.

Un par de himnos para abrir el telón

Sí, poca gente se congregó a ver los actos de apertura, a diferencia de otros géneros musicales en donde la gente llega un poco más temprano (si el estudio o trabajo lo permiten). Una clara deuda del público punk con la música local.

Pero esto no fue impedimento para que Los Problemas dieran el vamos a la jornada, haciendo gala de una clásica impronta de la música oi! dentro de los confines del punk rock. Por lo mismo, los himnos fueron parte clave de la presentación, los que fueron respondidos por cierta parte del público, que poco a poco comenzaba a contagiarse de la energía de la banda. Se les veía felices sobre el escenario, y aquello bastó para dejar una buena sensación, reforzada obvio, por las canciones.

 

La motivación de Güiña

Con una puntualidad destacable, el próximo grupo en aparecer fue Miguelitos. Con más de 15 años de carrera, y un nuevo EP bajo el brazo lanzado en mayo pasado como Güiña, el proyecto de Santiago inundó el ambiente de Club Blondie con una sólida muestra de su sonido. anclado en los parámetros más veloces del hardcore melódico.

Sus integrantes entregaron todo para encender los ánimos, siendo un lujo de show, pero un tanto truncado por la poca motivación de la audiencia, o la falta de esta. No importó, pues los pocos presentes en ese momento dieron cara desde sus respectivos lugares. Si hasta bronces utilizaron. Aguante Miguelitos.

 

El fraterno carisma del humor

Ya con el recinto más repleto, y una vibra abierta a lo que se podría denominar coloquialmente como «el webeo», los ingleses hicieron ingreso al escenario, desatando la locura inmediata. El público despertó, y nunca más se durmió.

The Toy Dolls es, por antonomasia, la fiel representación de lo que es el punk rock más cómico y entusiasta: extravagante. Sus vestuarios insinuaban aquello, pero son más que solo ropa, pues el verdadero carisma yace en sus personalidades. Con un uso prolongando de muecas a lo Sex Pistols, aunque remplazando el propósito del mal gusto que estos buscaban, en pos de una especie de «ñoñez» militante, abierta a la fraternidad entre pares, y las alegres borracheras.

 

Las sonrisas en el pogo de The Toy Dolls

Por lo mismo, la respuesta del público a clásicos como «Cloughy Is a Bootboy!», «Dougy Giro» o «Fiery Jack» fue huracanada. ¿No importaba nada? Mentira, pues el aparente nihilismo del pogo quedó hecho polvo cuando las ganas de festejar se hicieron más grande. Así, en medio cervezas y más cervezas, los cánticos se escucharon fuerte en Club Blondie, mientras que los saltos y bailes, abrazos y hasta besos, se transformaron en postales de lo que fue una noche agitada de risas escandalosas.

Porque los autores del ultra clásico Dig That Groove Baby (1983), amado tanto por los punk rock como por la familia del oi!, conocen muy bien lo que es el entretenimiento. Por ende, el sentido del espectáculo es un factor importante dentro de lo que ofrece The Toy Dolls, el que está inmerso en el propio adn de las canciones como en la parafernalia que generan. No es una más importante que la otra: son ambas.

 

The Toy Dolls: viejos y nuevos clásicos

De tal manera, lo musical y visual son dos conceptos hermanados bajo una bandera que The Toy Dolls flamea alto. En medio de esa hermandad encontramos destacados temas de su discografía, tanto cortes de su último álbum Episode XIII (2019), como es el caso de «She’s a Worky Ticket» o «El Cumbanchero» o «The Lambrusco Kid». Pero obvio, también muchas gemas punk rockeras como «Nellie the Elephant», «Dig That Groove Baby» o «Glenda and the Test Tube Baby».

Coherencia absoluta de un legado que está lejos de apagarse, siendo la constancia de los ingleses un caso singular, porque no muchos veteranos como ellos pueden decir que tienen discos recientes tan bien recibidos. Y sus conciertos son toda una carta de amor a lo que es la extravagancia en el mundo del punk. Y la destreza en todo los frentes de sus miembros hace posible esto. No están por estar, hay un motivo aún para seguir haciendo esto. Mientras tanto, la pasamos bien en el pogo.


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