Live Reviews

Inundaremos en M100: Comunicar con cada instrumento

Escrito por Felipe León
Fotos por Damián Ceitelis

Fueron varias las postales musicales dejadas por Inundaremos los pasados 7 y 8 de octubre, cuando dispusieron de un Espacio Bunster de M100 a toda capacidad con el fin de presentar ‘Tanquemante‘, su más reciente disco. Dos fechas que recalcan el sitial importante que ocupa el proyecto en el hábitat local.

Registrar parte de lo ocurrido en un comentario de concierto no tiene mucho sentido, si no es para aprovechar la oportunidad de darle otras lecturas a lo vivido; a lo tocado y cantado. Su música ha calado hondo en un número no menor de personas, que perciben como la melodiosa integridad de su indie folk de ensamble funciona como un espejo de las vivencias que seguramente su público entiende, empatiza, y en muchos casos comparte.

Comunicar con cada instrumento

La orgánica evolución de Inundaremos dicta de ser un mero acto que interpreta y ya -lo que está bien-; para el contexto en que se desenvuelve el grupo no basta. Claro que la música habla por sí sola, aunque no es menor el hecho que idearan una puesta escena jugada como suma a la sensible disposición de su propuesta, dadas las buenas ideas que se pudieron constatar sobre el escenario.

Lejos de ser solo un adorno, la implementación de telones blancos ayudaron a levantar aún más el juego de luces, a tono con su colorido despliegue. Ese detalle acentúa una característica nata en sus búsquedas, y que tiene relación con generar sensaciones a través de lo que hacen, algo no tan común sobre todo cuando se depende en demasía de captar lo que dicen las letras, como si pudiéramos entender lo que comunica su vocalista también escuchando el bajo, el saxo o la batería, por nombrar algunos.

Por supuesto que cada instrumento aporta sus variables, no obstante el corazón de Inundaremos yace inserto en lo que cultivan en conjunto. Eso tratan en cada disco en realidad (y cada concierto), desde el EP homónimo de 2022, su primer LP ‘Esto lo hice sin querer‘ (2023) y el actual ‘Tanquemante‘, donde sencillamente explotaron.

Dos M100 para toda la vida

Puede que su último paso por M100 sea un escalón más en su carrera, pero estos conciertos no dejaron de ser una prueba de fuego para medir el lugar en el que están. El disfrute del público expresado al comienzo con «Intromisión«, «Sangre viva» o «Nota clara«, pero sobre todo «3300» y «100mts» deja en claro que ya existe una fanaticada acérrima que les sigue.

Sus composiciones representan liberación, alegría, calidez, recuerdos, melancolía y consuelo, algo que su recorrido completo viene a respaldar. Siguieron momentos que se sintieron como una verdadera montaña rusa de emociones, ya sea cuando Avril Aurora recitó bajo una luz tenue el poema «El grupo de hombres tristes» (al día siguiente lo hizo Gabriela Grandy), o bien en el resto de la sección ‘Tanquemante‘, acompañada por un trío de cuerdas que ayudó a traspasar la relevancia de la versión estudio a la curiosidad del formato en vivo.

«Abyecta«, «Relicario«, «8veces» o «Si algo pasa juraría que la culpa es toda mía» se escucharon con mucha vitalidad, en medio de un Espacio Bunster eufórico cuando había que serlo, pero muy respetuoso con la intimidad a ratos declarada. Mientras sus integrantes dejaban el corazón sobre el escenario; en cada baquetazo, soplido, tecleada, roce, acorde, grito y uñetazo.

Para el final invitaron a Diego Álvarez de teodioteodio a tocar el ¿pandero? Su acertada aparición para «Ya no llueve en mi cumpleaños» fue una especie de cotillón humano para encender aún más el ambiente, tirar la casa por la ventana. No sin antes pasar por la historia previa de Inundaremos con «No ocupas tus lentes«, «Chalecos» y su primer hit, «Niña errante«.

 

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