Escrito por Antonia Hernández y Felipe León
«No presenta un efecto relevante en el aprendizaje» fue la sentencia del Subsecretario del Interior, Máximo Pávez, cuando se le consultó el pasado viernes 2 de octubre sobre el fin del emblemático programa «Yo elijo mi PC», en medio de la discusión por la Ley de Presupuestos 2027. Iniciativa que rápidamente tuvo un rechazo transversal por parte de los distintos actores de la sociedad civil, así como de figuras políticas y públicas de ambos sectores.
Así mismo este martes la Ministra de Educación, María Paz Arzola, principal cartera a cargo del programa, apoyó su fin tras asegurar que las evaluaciones muestran un impacto nulo.
Dentro de esta discusión como en cualquier otra, es válido presentar objeciones y reparos respecto al funcionamiento óptimo de este programa, puesto en marcha en 2009 bajo el primer gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet con el fin de acortar la brecha digital. Una respuesta acorde a los tiempos interconectados y globalizados, tónica de un siglo XXI que entre todo su acelerado progreso mantuvo la desigualdad como piedra de tope para la realización personal.
En un comienzo se trató de un beneficio dirigido a alumnos de séptimo básico, que fueran parte de un bajo estrato socioeconómico y con buenas calificaciones. No obstante «Yo elijo mi PC» se fortaleció durante los años siguientes cuando se añadieron herramientas adicionales como subsidios de conexión a internet, software o contenido educacional, además de variar sus condiciones en favor de beneficiar una mayor cantidad de estudiantes pertenecientes a establecimientos públicos.
¿Cómo medir su impacto?
Si bien el proyecto tuvo cuestionamientos respecto a cómo acompañar esta entrega, para así lograr mejores resultados educativos, en general se daba por entendido que el programa sí nivelaba la cancha. Así, ante el debate generado por esta medida impopular, el Gobierno de Chile ha flexibilizado su postura. No obstante queda en el aire una pregunta, ¿se puede medir el impacto de una política social únicamente por sus resultados cuantificables?
Desde las disciplinas culturales y artísticas habita un sentimiento de reprobación ante la medida. El acceso a un computador, con sus plataformas, programas y la vastedad del universo online, es una herramienta innegable para la exploración creativa, especialmente en un mundo donde lo digital lleva las riendas de la innovación y producción artística. Una gran cantidad de actores relevantes dentro de las industrias creativas no estaría aquí de no ser por «Yo elijo mi PC», donde se pudo cultivar la música, el cine, el diseño, e incluso otras aristas relacionadas como el periodismo, en jóvenes con sensibilidad y dedicación por esta áreas.
Democratizar el conocimiento
Claro que la opinión de especialistas en el tema es relevante, más no deja de ser una mirada acotada respecto al valor que tuvo este programa en la vida de sus beneficiarios. De hecho Javiera Electra, una artista insigne del panorama musical actual, reflexionó al respecto en una historia de Instagram.
«El programa yo elijo mi pc fue el que me permitió tener mi primer computador y producir mi primera canción. Este programa le permitió a miles de niños tener acceso a internet, a educarse, a entrenarse, por casi dos décadas.»
Una computadora y conexión a internet son herramientas democratizadoras del conocimiento. Por ejemplo, en el mundo artístico y musical permiten desarrollar la creatividad, conectar, descubrir, experimentar y ejercitar habilidades especificas de usos de programas, que permiten componer, producir, editar, montajear, ilustrar digitalmente, entre otras.
Un primer beneficiario
El mismo año 2009 que partió el programa tuvo como beneficiario a Carlos Escobar, diseñador proveniente de la Región de Coquimbo que desde ya vaticina el retroceso que implicaría esta medida. «Se perderán diseñadores programadores, sonidistas, cineastas y otras profesionales creativos» debido a la falta de oportunidades que representa un PC.
«Ese notebook fue el primer acercamiento de alfabetización digital y software como Word PowerPoint en Photoshop. Ahora estoy por titular de diseño y di mis primeros pasos en la edición con ese notebook, siendo de región y de un origen vulnerable en esos años y diría que aún el acceso a la tecnologías es muy limitado, con mi familia nos ayudó muchísimo a mí para estudiar y para descubrir mi carrera como diseñador.»
Claro que Chile cambió bastante desde aquel entonces, más no las vivencias de la gente común que al encarecimiento del costo de la vida, un alto desempleo en aumento, la constante alza en las bencinas y arriendos inflados, tendría que sumarle ahora comprar un computador. Algo que difícilmente ocurra.
«Un computador es una herramienta cambia una casa, habilita cosas importante con el teletrabajo o el acceso al ocio porque las personas también tenemos derecho a la entretención, no sólo es una herramienta de producción».
Hacer música con el PC JUNAEB
En el mundo actual se hace indispensable contar con un computador e internet, algo en lo que están de acuerdo distintas voces de la música. Franco Arriagada, baterista de Candelabro, lo tiene más que claro.
«Como Candelabro encontramos que es una pena terrible que ya no se le vaya a entregar el PC JUNAEB a los estudiantes, porque, al menos en nuestro caso, fue nuestra primera herramienta de trabajo. Con Matías aprendimos a ocupar el Fruity Loops de muy chicos, y ahí es donde experimentamos un montón de cosas, a poder aprender a ocupar los VSTs, el MIDI, aprender a producir con lo poco y nada que teníamos, que aún así era una herramienta infinita al final.»
Una experiencia similar comparte Dhalí de Resonancia etérea, quien acentúa el rol que tuvo este programa en su formación.
«Recibí el computador justo cuando estaba explorando arte y música, entonces me sirvió mucho como una puerta de entrada para comenzar a profesionalizar esto. Hice mis primeras producciones musicales en programas que podían correr en el computador, mis primeras ilustraciones en Photoshop, flyers. Yo lo ocupé hasta finales de 2023 aprox, y me lo dieron el 2013, o sea fue una herramienta útil por muchos años, entonces es un retroceso gigante para preadolescentes que podían optar a este beneficio, porque no todos pueden comprar un computador.»
Por su parte Thom, vocalista de la banda Tobalaba y estudiante de composición musical, se abre a explorar el impacto de recibir esta herramienta hace 10 años atrás.
«Empecé a hacer canciones, lo ocupé demasiado en eso, ocupaba el Audacity, yo todavía no sabía hacer partituras. Me interesaba desde entonces todo lo que era hacer canciones, entonces todo esto me sirvió para desarrollar mi experiencia en composición musical y lo que me llevó hasta acá.»
Otro testimonio que visibilizan el aporte real de este beneficio es el de Jocsán Sánchez, periodista de CHV y Expectador, que además cuenta con una faceta musical bajo el nombre H4KU.
«Escogí uno amarillo limón muy bonito que era conocido como el gráfico, me acompañó muchos años. Gracias a el pude conocer la música digital, utilizar aplicaciones para poder tener acceso a más pedales de guitarra, entendí el concepto de producción en la música, hice mis primeras maquetas y canciones. Recuerdo que con unos amigos del liceo hicimos un EP en ese computador. Fue súper importante la accesibilidad que entregaba esa herramienta, más allá del estudio sino también para desarrollar habilidades técnicas y tus propios intereses.»
La mirada audiovisual
Una visión similar pero desde el área audiovisual comparte Sofía Lever, realizadora que comenta sus impresiones y experiencias.
«Obviamente uno cuando es chico o chica quieres ocupar el computador para jugar o descargar, pero también fue lo que me permitió acceder a las herramientas artísticas o a cosas que no habría podido hacer si no hubiera tenido un computador. Hice hartos cortos cuando era más pequeña en octavo y primero medio, y cada vez que lo prendía aparecía el logo del gobierno.»
Este último detalle llama la atención, ya que evidencia como el Estado de Chile puede dejar una huella positiva en el crecimiento de las personas. Pese a que las desigualdades estructurales son una deuda histórica del mismo, estos gestos permiten avanzar hacia un desarrollo íntegro como país.
«Todavía sigue funcionando y eso es lo más bonito. Tengo toda mi vida adolescente guardada ahí en el computador.»
No es exagerado recalcar, en la mayoría de los casos, la calidad de los equipos y el cuidado de las familias hacia los mismos. Tal como lo muestra una evaluación sobre la satisfacción de los beneficiaros de las Becas TICs entre los años 2016 y 2018, realizada en 2019 por el Centro de Estudios Sociales Katalejo:
«94% de los beneficiarios sigue utilizando el equipo entregado por el programa, el 90% lo usa al menos una vez a la semana, y el 88% señala que busca información en internet para estudiar.»
De igual modo ve cómo el potencial cese del beneficio golpeará fuerte en las familias.
«Hay otros recortes que me han dado rabia, pero este sí me dio pena porque sentí que sí iba a ser un golpe a la familia chilenas.»
El valor de la experiencia humana
No solo se trata de los alcances materiales que significa para una familia de bajos recursos recibir un computador y conexión a internet, también existen factores emocionales propios del humano adheridos a la ilusión de recibir este beneficio. Sentirse parte de algo más grande; sirve para aprender y estudiar, pero también para jugar Minecraft, League of Legends o Roblox, o sea, conocer lo que es una comunidad, con lo tóxico y beneficioso de aquello.
«Tuve la posibilidad de leer el discurso de la Presidenta en el 2016 cuando recibí el computador, y fue super emocionante porque cuando entré al liceo tuve muchos compañeros que nunca habían tenido un computador, quizás el único que iban a tener en sus casas con sus familias, incluso muchos utilizándolo en sus primeros años universitarios.»
De seguro fue la misma emoción descrita por Jocsán la que inundó a preadolescentes, de Arica a Magallanes, por largos 17 años. Como le dicen, hacer patria. Tal como menciona Carlos, el acceso libre al ocio, sobre todo si es en espacios conjuntos, es también un beneficio considerable del programa, e incluso una herramienta para poder desarrollar habilidades blandas, socializar, encontrarse, e incluso ejercitar el pensamiento crítico.
Que se llegue a eliminar el programa «Yo elijo mi PC» afectará de manera negativa a las infancias más vulnerables, al obstaculizar una de las principales herramientas que permiten algo de movilidad en una sociedad desigual, cada día más precarizada. Un desmedro hacia la educación pública, las políticas sociales y las infancias de clase baja.
No sirve medir el impacto de una política social únicamente por sus resultados cuantificables, cuando se deja fuera de la conversación la propia experiencia humana.
