Live Reviews

teodioteodio en Sala Metrónomo: Entre multitudes, arte y dando un paso al futuro

Escrito por Oscar Cortés Rojas
Fotos por Aarón Castro

Estar al nivel de las expectativas siempre es difícil. Por esa misma razón, la tarea de teodioteodio este 3 de octubre en Sala Metrónomo no era para nada sencilla. Llegaban con uno de los discos chilenos más aclamados del 2026, con un sold out absoluto y esta presentación se marcaba como ese paso para consolidar todo el duro trabajo que han venido realizando este tiempo.

¿El resultado? Un show que pareciera no cargar ese peso, apostando todo por el disfrute, la energía y el compromiso genuino por su línea creativa. Algo que se dice rápido, pero que lleva detrás un valor enorme. Porque sí, la oportunidad de presentar nuevo material estaba ahí, pero saber brindar el espacio completa y únicamente al álbum demuestra mucho más. Sin duda, un gran cierre para esta etapa y con importantes guiños para lo que se viene próximamente.

Ahora bien, sin apresurarme tanto, partamos por el inicio. Y es que la jornada en Sala Metrónomo partió mucho antes. Desde temprano se podía ver cómo la gente llegó con bastante antelación al reciento (algo que no se ve con tanta frecuencia), y todo para también aprovechar de ver a los teloneros de la jornada: Cicuta. Una banda que no sabría definir bien de primeras, pero que si puedes escucharlos debes hacerlo.

De hecho, tras fallar en el pasado, esta era la primera vez que los veía en vivo y mis expectativas fueron ampliamente superadas. No solo por ser algo distinto a lo que solemos encontrar en el circuito, sino por toda su propuesta en general. Desde la puesta en escena hasta esa mezcla del punk con lo bailable, Cicuta es un proyecto que atrapa desde el primer segundo.

Y si bien existe un contraste importante entre esta y la banda principal de la jornada (teodioteodio), creo que es ese mismo punto lo vuelve todavía más enriquecedor. Perfecto para calentar motores.

Tras una breve espera, y apareciendo de forma hiper puntual a las 21 horas, teodioteodio subía al escenario. En el medio, el símbolo del pino colgaba desde lo alto, la oscuridad se tomaba el espacio, la pantalla entregaba la luz precisa, las visuales se veían perfectas y una voz femenina marcaba el inicio del recorrido con unas breves palabras. Y tras un momento de silencio, comienza la primera canción; “Lejos de México”.

Y ahí, justamente, está lo que más me atrapó. En la actualidad, estamos muy acostumbrados a que las presentaciones en vivo guarden lo más conocido para el final, pese a ir en contra del orden del trabajo. Entonces, cuando uno puede ir a escuchar realmente un disco como está planteado, es algo que siempre se agradece. De hecho, de forma muy personal, es lo que más me gusta.

Por otro lado, apenas comenzó la música, los gritos y el mosh marcaron lo que sería lo habitual durante el concierto. Se notaba una química increíble entre los artistas y su público, siendo uno de los puntos más fuertes a destacar. Incluso, en los pasajes más pesados de las canciones, la explosión de la Sala Metrónomo en general se podía sentir.

Con el pasar de unas pocas canciones, hubo en cambio importante en la escenografía. El pino colgando (el elemento grafico más característico de la banda hasta el momento), fue reemplazo por una espada. En ese mismo momento, decidí fijarme mejor en lo que sucedía dentro del escenario y el “mi nombre es Lautaro» se podía ver en diferentes idiomas. Finalmente, resultaría que el «Je m‘appelle Lautaro« sería la clave, quizás ¿el nombre de su siguiente trabajo? Lo sabremos a su debido tiempo.

Lo que si me generó muchas más dudas, fue el número “600 637 3737” en la ropa de algunos de los miembros. Un número que corresponde, muy específicamente, al teléfono de atención del Banco de Chile. Bajo esa línea, cualquier conjetura es una mera especulación. Pero lo que si queda claro, que existe un concepto y algo claro para el futuro.

Siguiendo con el concierto, canciones como “Puente” y “Amar” continuaron desatando los sentimientos de los oyentes. Claro, cada uno tiene sus momentos más tranquilos, pero los segmentos explosivos resultaban en una bomba de energía sin igual. Demostrando, por lo demás, el gran nivel de la banda, quienes no fallaron en ningún momento. Con un sonido espectacular y unas voces que sonaban tal cual el disco.

Ya para el final, “Multitudes” y “Teodioteodio” cerraron de manera perfecta este hito histórico para la banda. Y si tuviera que quedarme con algo, sería ese abrazo grupal entre los miembros que demuestra no solo el deber cumplido de la fecha, sino el largo camino recorrido hasta llegar a ese momento. Y es que no han sido meses, han sido realmente largos años para esta materialización.

Por esa misma razón, el llamar a todo su equipo al escenario para abrazarlos se ve tan lindo desde lejos. Es una muestra de la familia que son. Es una muestra del gran cariño que pusieron para esta fecha y que bueno estén viviendo este momento. Sin duda, grandes cosas les esperan todavía.

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