Live Reviews

Festival En Órbita 2026 – Día uno: Atrapados bajo nuestra propia voluntad

Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Bárbara Hernández

Siendo una época en donde los hitos de la música en vivo en Chile están a la orden del día, la última semana de septiembre tendría uno especialmente emocionante: el regreso del Festival En Órbita después de 8 años. Esta vez en Basel. Con una curatoría bien cuidada como solía ser su costumbre, el primer día del certamen trajo consigo un line-up de primerísimo nivel. El retorno de Blonde Redhead tras 14 años, los próceres actuales del post-punk hablado Dry Cleaning, y la agrupación chilena oriunda de Cartagena, Dinastía Moon.

En comparación con el segundo día del festival –con Beach Fossils y Dënver–, era visible la intención narrativa detrás de la primera jornada: una más bien envolvente. No obstante, ya entraremos al detalle de porqué y el cómo se materializó eso en vivo en cada set.

Dinastía Moon: Despegue al vacío del espacio

El grupo nacional fueron los encargados de abrir En Órbita con un show que bien hizo provecho de las distintas mejoras que hizo el festival en el recinto, desplegando pantallas flotantes en las cuatro esquinas del local como unas paralelas en el techo que destacaban por su –estética– longitud. Se agradece, y cumplió su cometido. Era posible replicar visual y sensorialmente esta idea de orbitar, siendo la primera estación espacial los de Cartagena, Dinastía Moon, quienes sacaron todo tipo de ovaciones con su rock psicodélico y space rock de carácter instrumental.

Con performances con pulso propio y al fuego vivo, las mentes de los presentes flotaron absortas en el ambiente ante el hipnótico sonar del sitar eléctrico, como sus piezas que se movían entre estallidos de sonido impresionantes como también texturas atrapantes, el resultado fue un set revelador con cada músico en la zona y en el peak de sus propias habilidades.

Dry Cleaning: Existiendo al centro de la tensión

La agrupación londinense pisaba tierras nacionales después de más de 3 años de su debut en Club Subterráneo, esta vez con su nuevo álbum ‘Secret Love’ bajo el brazo, pieza discográfica que ocupó el claro protagonismo durante su set de una hora. Con un sonido que optó por la pulcritud en toda su expresión, Florence Shaw y sus compañeros hicieron un gala de un sonido que, casi por definición, desafía la lógica de los conciertos. Por una parte está ese post-punk de manual ejecutado con gracia pura, y por otro, y al corazón de todo, las palabras, la persona y la expresividad peculiar de Shaw. Una tensión que, viéndolo incluso desde lo superficial, pone en entredicho si ponerse a bailar o, bien, caer ante al pulso hipnótico de la prosa recitada de la vocalista.

Eso por sí solo logra resultados distintos, pues en la variada población demográfica que asistió a En Órbita, era visible ver todo tipo de respuestas, así sea entregarse al flujo rabioso de cortes clásicos como ‘Magic of Meghan’ o ‘Scratchcard Lanyard’, o de lleno sumirse en lo lúgubre de temas como ‘Evil Evil Idiot’ o ‘Sliced by a Fingernail’. Incluso en una etapa temprana del show podía vislumbrarse con claridad en ‘Gary Ashby’ con Tom, Lewis y Nick azotando sus instrumentos en una de las canciones más movidas de su set, mientras que Florence se movía a su propio y azaroso antojo. A su propio tiempo incluso.

Aunque claro, ‘Secret Love’ también trajo un componente melódico importante a las composiciones de Dry Cleaning, siendo ‘Hit My Head All Day’ una pieza mucho más cantada que vino a redondear el ciclo vertiginoso e hipnótico de los londinenses.

Blonde Redhead: Dejarse envolver bajo y sobre el escenario

Como el nombre con mayor historia y recorrido de todo el cartel, lo de Blonde Redhead fue simplemente maravilloso. La espera de catorce años dio sus frutos, y es que Kazu Makino y los gemelos Amedeo y Simone Pace pusieron bastantes puntos sobre la mesa que apreciar de su presentación. Por una parte, la absurda compenetración que reside entre ellos sobre el escenario y en su música, y es que si bien la experiencia de varias décadas en el ruedo lo responde de inmediato, no deja de sorprender como eran capaces de construir lo inmensas que se sentían sus canciones, así como esta complicidad del ser humano común y corriente para su público –algo dejado en claro con su entrada al son de ‘El derecho de vivir en paz’ de Víctor Jara, o la entrega personalizada de setlists de Kazu al fin del show–.

El otro punto a destacar es el cómo todas sus canciones sonaron mucho mejor en vivo, o, dicho de forma más precisa, cobraron toda su vida sobre el escenario –incluso si algunos arreglos fueron dejados de lado ante la austeridad de ser un trío–. Es como si todas las lógicas de todos los subgéneros musicales que han hecho a lo largo de su carrera se unieran entre sí, logrando un diseño sonoro envolvente porque se sentía, justamente, inmenso. Un manto de texturas en el que todos los presentes se encontraban absortos, y que brillaba no sólo en canciones de antaño como ‘Falling Man’, y ‘SW’, sino que, se notaba aún más en los cortes de su último disco ‘Sit Down for Dinner’ (2023), con ‘Melody Experiment’ o, sobre todo, ‘Kiss Her Kiss Her’, canción que brindó un cierre apoteósico en el que era prácticamente palpable cada nota y color, de lo excelente que estaban construidas dichas melodías. En especial por la performance libre de Makino, quien se movió por el escenario como quiso.

Finalmente, el otro aspecto a hacer notar es el cómo a Blonde Redhead no les pesa su propio legado, porque perfectamente podrían haber tocado sólo hits y el concierto probablemente hubiera sido igual de excelente. De hecho, no presentaron nada de ‘Melody of Certain Damaged Lemons’. Cabe suponer que esto es simplemente otra muestra de la independencia que el grupo busca en su carrera, lo que les permite resignificarla y explorarla de tal forma que permite relucir su catálogo más reciente. Porque sí, ‘Doll Is Mine’ y ‘Dr Strangeluv’, pero también tocaron ‘Blood Spilled’ que salió hace menos de dos meses, y también la sorpresa que fue ‘Destiled’ –que la tocaban por segunda vez en muchísimos años–. Basta con remitirse de nuevo a lo que pasó con ‘Kiss Her Kiss Her’, el público estaba simplemente embobado con lo que sucedía.

Pero es dicha ética artística la que les hizo el número ideal para encabezar esta primera jornada de En Órbita.

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

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