Escrito por Felipe León
Sería raro considerar a Robbie Williams un artista que no se toma demasiado en serio a sí mismo, algo que vino a replantear su tercer álbum, ‘Sing When You’re Winning‘ (2000). Claro que el tono algo arrogante y desalineado persiste, como parte de la figura construida en sus dos anteriores placas, para luego impulsarlo hacia un tratado que roza tanto la megalomanía como la vulnerabilidad.
Este disco significó la consagración, su momento de mayor exposición y los problemas que suelen aparecer cuando la fama se vuelve excesiva. Por supuesto el británico encarnó este personaje desde el mito y la realidad, en torno a sonidos relacionados al pop rock y el alternative dance que capturan los diversos estados anímicos del cantante.
Una mejora respecto a sus antecesores se traduce en lo parejas que son las canciones entre sí, más allá de los grandes fuegos artificiales que trae ‘Sing When You’re Winning‘. Imposible pasar por alto el fenómeno que significó «Rock DJ«, con ese icónico videoclip que fascinó a más de alguno, pero también «Supreme«, punto alto en su carrera que suena muy de la época, con un dramático brillo que resiste el paso del tiempo. Al igual que Robbie Williams.
Otras piezas como «Let Love Be Your Energy» o «Kids» con Kylie Minogue profesan una energía de inclinaciones power pop, a la vez que «Better Man«, «Singing For The Lonely» o «The Road to Mandalay» giran hacia lo más sensible con vistosos resultados. Y si bien «Love Calling Earth«, «Knutsford City Limits» o «Forever Texas» ya comienzan a repetir motivos sin mayor novedad, para nada desinflan el LP.
Ya queda a merced de la gente cuál es la mayor obra de Robbie Williams. Pero ‘Sing When You’re Winning‘ es la que ayuda a entender mejor su fenómeno.
Concierto
Robbie Williams se presentará en el Estadio Bicentenario de La Florida el 27 de septiembre.
Entradas por Ticketmaster
Produce Lotus
