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‘Elia y Elizabeth’ de Elia y Elizabeth: Refinado encanto del sunshine pop

Escrito por Felipe León

Puede que hoy el sunshine pop sea plenamente reconocido y respetado en el mundo de la música, pero en su momento se le consideraba algo cliché; de poco valor. Si ponemos en contexto la Colombia setentera al dúo debutante Elia y Elizabeth, su homónimo de 1971 simplemente pasó desapercibido, pero ocurrió, y vaya que descubrir su encantadora y sofisticada simpleza resulta gratificante.

Luego de grabar su primer sencillo doble junto al compositor y arreglista español Juan Carlos Calderón, las hermanas dieron el salto en formato larga duración. En esta ocasión Jimmy Salcedo aportaría los arreglos necesarios para acompañar su carisma vocal, basado en armonías vocales que profesan una refinada elaboración, a costa de una melódica cercanía con letras ingenuas e ingeniosas.

Más allá del estilo suave, cálido y meloso que imprimen en cada pieza, bajo una aparente simpleza juvenil, se haya una profundidad cautivadora. Cantos pegadizos a bordo de relatos curiosos y cotidianos, como ocurre con esa oda a la libertad en «Soy una nube«, la veraniega remembranza beat transmitida en «Ponte bajo el sol» o la reflexión sobre el tiempo y las acciones con «Todo en la vida«.

Refinado encanto del sunshine pop

Todo el disco homónimo cumple con mostrar las cualidades de Elia y Elizabeth, a tal punto que sus 26 minutos y medio de duración vuelan. E inclusive reproducirlo otra vez se vuelve una opción tentadora, ya que hay cuantiosos detalles expuestos sobre todo en sus líneas vocales, pero también en los arreglos instrumentales, principalmente bajo, guitarras y piano eléctrico, con percusiones precisas más no quietas, y ciertas apariciones estelares de un órgano hammond, entre otras cosas.

Y el diseño sonoro no se queda atrás, al privilegiar la soltura y sencillez para dar espacio a que se sienta la esencia instantánea de las composiciones, evitando sobrecargar de tanto estímulo la escucha. Algo que beneficia enormemente el desplante de temas como «Descripción«, «Fue una lágrima«, «Pesadilla» o «En el campo estoy y hacia rio voy«, distintas entre sí más no ajenas al halo de sunshine pop que cruza el LP.

Claro que las influencias del folk pop como del pop psicodélico e incluso barroco aparecen de vez en cuando, para enriquecer aún más este lanzamiento que DEBERÍA SER MÁS CONOCIDO, sobre todo en latinoamérica. La discografía de Elia y Elizabeth es corta pero notable, algo que se refleja en su sucesor y final, ‘Mis 32 dientes – ¡Alegría!’ (1973).

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