Entrevistas

Isleña Antumalen: «Lo que yo quiero es que mi música dialogue con otros mundos»

Por Juan Pablo Ossandón

Isleña Antumalen es una artista mapuche que se ha posicionado en la escena chilena desde el completo orgullo de sus raíces, llevándolas a contextos más distintos como lo fue en el caso de ‘ÑAÑA’, su álbum debut, donde el reggaetón y el pop rap daban curso a sus canciones. Pero, y como ella misma asegura dentro de esta entrevista, no se cierra a ningún género en particular.

De hecho, junto al lanzamiento de «Madrugadas de Nada» junto a Javiera Mena es posible verla de lleno en la música ranchera, tan característica del Sur de Chile, junto a un toque ineludible de pop. Asimismo, la artista acaba de publicar «KUMBIA SIKODELIKA», canción en donde rapea sobre una producción totalmente inserta en la cumbia peruana.

Con esto en mente, conversamos con Isleña Antumalen acerca del inicio de esta nueva etapa creativa en su carrera, así como la posición que tiene la música de raíz a nivel latinoamericano y en Chile, entre otros temas.


Lo primero sobre esta nueva canción, preguntarte cómo se dio la colaboración con Javiera Mena en «Madrugadas de Nada»

Ya, bueno, la canción «Madrugadas de Nada» se dio porque en principio, esta que es mi primera ranchera, yo la quería hacer con una banda de rancheras que se llama Los Peñis del Sur –que es una banda mapuche–, y justo subí un pedacito de la canción a Instagram, y la Javi me respondió la historia.

Entonces, me respondió la historia y dijo, «suena como un temazo«, y yo como soy ultra mega fan de ella, le respondí y le dije, «déjame sorprenderte y enviarte la canción«. Y me dio su correo, le envié todo, y en ese momento ella estaba en España, y grabó sus voces.

Y fue todo realmente muy rápido, la letra ya estaba escrita, pero en un principio la canción estaba pensada para que un hombre la cantara en la parte de ella, así que cuando a ella le interesó hacerlo y pudimos concretar, ella tomó ese protagonismo, ese rol en la canción.

 

Eso es súper interesante decirlo, porque que ella tomase el protagonismo en esa parte de la canción, básicamente le da otra lectura a la canción, y prácticamente la convierte en un himno queer.

Claro, es muy diferente entonces que ella quisiera cantar, y también que la letra pudiera, la historia encajara también con que ella fuera mi amante, entre comillas, dentro de la narrativa, como se dio muy bien.

 

Esta canción cuenta con una especie de narrativa cinematográfica, ¿eso fue algo intencionado, o fue algo que te salió de forma natural?

Yo creo que salió de forma natural, porque la canción tiene este estilo como tejano, como del desierto, a nivel musical, entonces cuando construimos el videoclip, nos fue muy fácil hacer el guion. Que yo salgo de mi casa, abandono a mi marido, me voy en caballo, llego a una cantina y ahí está la Javi, así que realmente todo fue muy orgánico y se dio súper bien.

 

Bueno, ahora cuando la canción tomó otro tono con Javiera Mena, una pregunta, ¿el hablante lírico de esta canción se sabe queer, o la influencia de esta segunda persona influye en esta realización?

Yo creo que la presencia de la Javi le dio ese significado (queer) a la canción, porque como te digo, si hubiera sido un hombre que la cantara, la canción no sería queer ni nada, sino sería una ranchera con una historia muy común de romance, pero como es la Javi, ella viene con toda su carga simbólica, totalmente.

 

¿Cómo es darle voz a lo queer desde una perspectiva intrínsecamente sureña, de campo? Porque, bueno, obviamente hay excepciones en la vida, pero la gran mayoría de canciones con temática LGBTQ+, suelen ser ejemplos más citadinos. Entonces, ¿cómo fue darle este relato a algo que es del sur de Chile?

Yo creo que el relato cuaja muy bien, porque aunque no lo pensemos, hay mucha vida queer, LGTBQI+, en Valdivia, en la región de Los Ríos. Ahora las personas que han reposteado la canción hasta el momento son de esa comunidad, y se ha sentido muy bien, se ha sentido muy cercano, y hemos tenido buena recepción en ese ámbito. Entonces, la comunidad está creciendo, siento yo, y se siente representada por esta canción, que yo creo que es lo más importante, como también.

 

Y en el proceso creativo de esta canción, ¿cómo fue unir estos dos mundos, el pop y la ranchera?

Mira, la verdad yo quería hacer una ranchera hace tiempo, entonces creo que la canción tiene el sello mío, que le ponemos un toque urbano a todo, y luego de eso, mi productor Danilo Papaya –que fue el que hizo la pista–, cuando se integró la Javi, le pusimos muchos brillos de ella a la composición musical, porque nosotros la escuchamos a ella. Entonces no fue muy difícil ver lo que ella quería transmitir, y quedó muy pop también. Entonces fue que realmente estaba yo con mi propuesta, la Javi con la suya, y se mezclaron súper bien, y la canción es increíble, por lo menos a mí me gusta mucho, mucho.

 

Con esta nueva canción empieza una nueva etapa, ¿hay un nuevo álbum en camino? ¿cuáles son los planes?

Bueno, los planes son estar un par de meses con esta canción, tenemos preparada una gira para promover el tema, y ya después de eso voy a sacar una canción solita («KUMBIA SIKODELIKA»), y luego una colaboración con otro grupo musical que a mí me encanta, que es muy, muy increíble.

Entonces, este año realmente es de colaboraciones, de poder ampliar el público a partir de esas, tocar harto en vivo, y todavía no estamos pensando en un álbum, pero estoy escuchando mucho un artista peruano que se llama A.CHAL, que me gusta mucho la identidad que está teniendo, entonces creo que voy a explorar todos esos sonidos latinos y pop, para poder trabajar una propuesta como «desde el sur», pero que represente a toda la región latinoamericana, en algún sentido estético, de letras, de sonido. Entonces este año como que estamos buscando eso, y estas canciones están dejando ver eso también.

 

Claro, y para ti como artista mapuche, hüiliche, ¿cómo ha sido el ver que en Latinoamérica hay hartas que habitan el mainstream que llevan música, de lleno, de raíz? Uno de los casos más populares de hoy es el de Milo J en Argentina, por ejemplo. Entonces, ¿cómo ha sido ver todo esto de que se celebre la identidad y la idiosincrasia musical de los países de Latinoamérica?

Muy bien, es muy bonito y muy valioso en un contexto musical y también global, donde uno tiene como el sentimiento de que eso se está perdiendo, y claro, a nivel de Latinoamérica, en Bolivia, Perú, hay ciertos casos, en Argentina está Milo J. Pero siento que Chile todavía es algo no tan explorado, todavía no es mainstream ni nada, o sea, está la música mapuche en sí, pero esa música como que no logra romper otras esferas.

Entonces, por eso lo que yo quiero es que mi música dialogue con otros mundos, y eso es lo que estamos haciendo con la Javi Mena. Luego con el mundo de los otros artistas que igual son grandes, son conocidos, que vamos a sacar también una cumbia. Bueno, esta es una ranchera, vamos a sacar una cumbia a final de año…

Entonces ese es el objetivo, y me apasiona porque una no tiene que cambiar su esencia, sino ser más estratégica y buscar algo que a la gente le guste y le haga sentido, y con «Madrugadas de Nada» yo pienso que hay muchos sentidos dando vuelta. Aparte que la canción te hace bailar en una fiesta, entonces tiene que gustar naturalmente, y siento que esa canción se está dando así.

 

En términos de visibilidad, ¿qué otros artistas mapuches o que hablen de la cultura mapuche encuentras que merecen más reconocimiento el día de hoy aquí?

Bueno, hay varios artistas. Hay una cantante que es de Temuco, que ella es más lírica que urbana, que la Nawelwenu, pero hay artistas no mapuches también como la Nina Inti –que es aymara– que están ahí, nos conocemos, estamos habitando un espacio, pero realmente falta que una persona pueda poner ese mundo como en la palestra, y sabiendo igual que Chile ahora en estos momentos está armando una industria súper potente, pero siempre como en la música urbana, que bueno, yo hago música urbana, pero no hemos llegado todavía a tocar esa fibra o a lograr que la gente se empape de estos mensajes, de estos colores, de estos sonidos. Entonces a mí me apasiona y me gustaría ser la persona, la ñaña que pudiera poner esa bandera dentro de todo este mundo o esta industria que está creando Chile.

 

Claro, por ejemplo en el metal está Mawiza quienes después de harto tiempo de trabajo, actualmente son objeto de reconocimiento internacional. Siempre es positivo ver que este tipo de propuestas estén teniendo atención.

Mawiza yo los conozco, hemos tocado en el sur y los lamien son muy, muy buenos, aparte igual hacen un estilo musical muy específico que es el metal, que igual es loco porque el metal tiene su público, tiene sus festivales, tiene sus redes, es como muy específico. Además, los lamien igual cantan en Mapuzungun, así que creo que eso es una propuesta que para mí me encanta el como se ha dado. Pero en mi caso yo no estoy tan casada con un género, se puede decir que estoy echando a volar la creatividad en todos los sentidos, pero claro, los lamien Mawiza son un gran referente.

Mirando el pasado desde tu hoy, ¿cómo ves los logros que significó para ti ‘ÑAÑA’?

Creo que el logro fue sacar un disco con mucha identidad, disruptor en varios sentidos de hacer reggaetón y música urbana, pero siento que ahora igual puedo hacer algo más maduro. Quizá en una estética más clara, por eso te mencionaba el artista A.CHAL, que me interesa mucho la manera en que él construyó su carrera, porque él hizo música muy gringa, estuvo en Estados Unidos, colaboró con grandes artistas. La pasó mal al principio y volvió a la raíz peruana de la cumbia chicha y con eso está explotando su música.

Entonces, quizá los artistas que estamos viendo eso, quizá podemos hacer la vuelta más corta y decir ya, quizá no tenemos que copiar otros estilos, sino que seguir intentando con la identidad, pero haciendo cosas que a la gente le guste, como por oído. Que musicalmente escuche y diga, «oye, ¿qué es esto?«. Más que te obliguen a escuchar una canción por el mensaje, sino que orgánicamente a la gente le guste. Y eso siento que A.CHAL lo ha logrado. También está esta otra chica. Milena Warthon, que ella es peruana, que también me gusta, entonces creo que tienen que darnos espacio no más en Chile, que la gente podamos, como dices tú, hacer ruido, tener más atención y que puedan meterse a escuchar Spotify, pero no como por obligación, sino porque realmente digan, «oye, ¿sabes qué? Esto está bacán«.

Te tengo una última pregunta completamente distinta de todos los que hemos hablado. Quería preguntarte cuáles son tus cuatro álbumes favoritos de todos los tiempos, o de estos días si eso hace las cosas más fáciles.

¡Ay, qué difícil! Mis cuatro álbumes favoritos. Quizás no puedo hablar de álbum, pero sí de artistas, y como en la época, yo creo que uno de mis favoritos sería, hay una banda que se llama Deep Forest, que ellos tienen un, bueno, su álbum de hecho se llama Deep Forest, que tienen hartas canciones, y hay una canción que se llama «Sweet Lullaby», que me encanta. Y es una banda súper antigua, y yo la escuchaba de chica, y ahora que soy grande, bueno, yo soy antropóloga, me doy cuenta que ellos hacen música electrónica con cantos indígenas. Ellos no son indígenas, pero ellos viajaron por el mundo recopilando cantos, y le metieron sintetizadores, entre comillas, fueron como los pioneros en eso, y yo la escuchaba, ponte tú, cuando tenía seis años, una onda así. Yo creo que ahora me hace un poco de sentido porque me gustan.

Otro álbum que me gusta mucho, en Chile, bueno, me gusta mucho el álbum de Pablo Chill-e, ‘Los Gangsters También Lloran’, me encanta, me gusta mucho.

Otro álbum, bueno, lo de siempre igual, sería como Los Jaivas, que son inmortales, y el último álbum de Mon Laferte (FEMME FATALE), también me gusta, pero creo que me gusta más el primero.

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

También puede gustarte...