Escrito por Felipe León
Tras las salidas de Rodrigo Aboitiz y Luciano Rojas de La Ley deciden formar una nueva banda, sumando luego al fallecido Iván Delgado y a la reconocida Denisse Malebrán. ¿El resultado? Saiko, una banda que se convirtió en la banda sonora de muchas personas, gracias a lo obrado en lanzamientos como ‘Informe Saiko’ (1999), un debut muy al día con las tendencias de la época.
Las comparaciones con el Garbage de esos años pueden ser un tanto odiosas, más no alejadas de la realidad, pues la banda chilena comparte una identidad sonora similar en este disco. En parte el rock alternativo con alusiones sintéticas se toma la escucha, involucrando de su propia cosecha al diversificar el recorrido con pinceladas de influencias tipo synthpop, pop rock o trip hop.
El protagonismo de Malebrán es notorio desde el comienzo, con una presencia interpretativa que rehúye de los adornos para transmitir sus emociones de forma directa. He ahí un tono expresivo con cierto grado de abstracción, acoplándose al el carácter atmosférico, melódico y rítmico propuesto por las instrumentales, de tal modo que la pasión y el misterio alcanzan un nivel de sofisticación tan pegadizo como recreativo.
Porque ‘Informe Saiko‘ es sobre todo un disco entretenido de escuchar. La gente puede conectar con su sentir como dejarse llevar por su diseño sonoro, algo que transmiten muy bien piezas icónicas del grupo como «Happy Hour«, «La fábula» o «Cuando miro en tus ojos«, con un potencial comercial que llevó a Saiko a sonar en las radios como a pasar por la televisión en formato videoclip.
Mientras que «Una tras otros«, «Express«, «El cuento«, «Informe» o «Amante ideal» ayudan a profundizar en los logros de un primer larga duración para la memoria. Vinieron otros buenos lanzamientos posteriormente, sin quitarle su lugar estelar.
¿Sabías esto?
Si bien Saiko llamó la atención desde el comienzo con su debut, el proyecto aún estaba en construcción. Recién al año siguiente se unió como baterista Javier Torres, para luego irse Iván Delgado en 2001 y Rodrigo Aboitiz en 2002. Cambios que no mermaron el éxito que seguirían cosechando en ‘Campos finitos‘ (2001) y ‘Las horas‘ (2004).
