Luego de cuatro años del último Unplugged realizado, la banda chilena graba su tan anhelado MTV Unplugged para llevarlo a la pantalla grande. Este formato acústico, que ha sido un referente desde los años 90, sobresale como un hito en la trayectoria de cualquier músico.
Con su sesión MTV Unplugged, los penquistas se sumaron a Los Tres (1996) y a La Ley (2001) como los únicos grupos chilenos en participar en las aclamadas sesiones de música de la cadena norteamericana. Pero, a diferencia de las anteriores, la de Los Bunkers no se grabó en Miami, sino en un estudio construido en las dependencias de Machasa, donde funcionan CHV, CNN Chile y TNT Sports. Y su dirección estuvo a cargo del aclamado cineasta chileno Pablo Larraín (No, El Conde).
Los Bunkers llegaron a este hito tras su esperada vuelta a los escenarios desde marzo de 2023, la cual ha estado marcada por distintos eventos, como lo son la publicación de un nuevo disco y la salida del baterista fundador Mauricio Basualto.
Al igual que la vuelta a los escenarios, las decisiones detrás del Unplugged estuvieron llenas de novedades. Sin duda, la que más sale a flote es la participación de Pablo Larraín en la dirección. La banda reveló que la propuesta surgió de manera natural durante una conversación informal en un encuentro creativo con Pablo Larraín y que fueron los mismos hermanos Durán los que le solicitaron su integración al proyecto. Y no se equivocaron en su decisión.
Los Bunkers evocan en sí mismos una huella del rock latinoamericano que refleja el pulso social y cultural de Chile, por lo que la incorporación de Larraín solo ayudaría a darle más fuerza a este imaginario.
Con dos sets que dividen el largometraje en dos partes respectivamente, el director chileno se encarga de realizar una inmersión completa en el show privado y acústico que recoge las raíces de Los Bunkers.
El primer set, decorado con sacos de arpillera, mezcla clásicos y se aventura con covers, mientras que el segundo está ambientado en un espacio donde las lámparas se roban la atención y los clásicos de la banda marcan el ritmo.
Los conciertos llevados a pantalla grande tienen el gran desafío de ser dinámicos y no quedarse en la simple transmisión audiovisual de plano fijo de los artistas tocando y cantando. Y este desafío es llevado a un extremo cuando se trata de un Unplugged que ni siquiera a través de un show performativo con extravagante escenografía puede distraer. Por fortuna, Larraín nos traslada desde distintos puntos del set a la experiencia inmersiva del Unplugged sin quedarse únicamente en poner en foco a sus intérpretes, pues también se interesa por retratar lo que hay detrás de esta puesta en escena.
Larraín utiliza distintos planos medios y primeros planos para mostrarnos los detalles de un sinfín de instrumentos, creando una experiencia visual rica en matices.
Otro aspecto valorable del lente de Larraín es el de darle el mismo protagonismo en pantalla tanto a los integrantes más antiguos de la banda como a Cancamusa y otros invitados que los acompañan durante el show. Esto remarca la intención de este Unplugged, el cual era precisamente volver a las raíces de Los Bunkers acompañado de amigos músicos, como Álvaro López y los hermanos Durán mencionan. En ese sentido, la última sesión acústica llega como una experiencia tanto para los fans de la banda como para los amantes de la música iberoamericana.
La sesión Unplugged destaca por resaltar la intensidad emocional de Los Bunkers, dejando espacio entre canción y canción para que la banda pueda no solo conectar con la audiencia que se encontraba in situ, sino también con los que están sentados al otro lado de la pantalla. El MTV Unplugged de Los Bunkers es una experiencia que te hará revivir la trayectoria de esta banda de manera íntima y personal.
