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Florian Schneider y el rol de la estética en Kraftwerk

Escrito por Juan Pablo Ossandón

 

Los días avanzan y nuestra ansiedad está por las nubes por el regreso de los alemanes a Chile, razón por la que revisaremos uno de los aspectos más interesantes de su propuesta interdisciplinaria y transversal.

Florian Schneider, co-fundador del gigante teutón de la electrónica junto a Ralf Hütter –y que falleció a sus 73 años en 2020–, fue toda una fuerza creativa en toda su ley. En una época como los 70’s –y 80’s–, el florecimiento de la figura del rockstar y el popstar de la mano de artistas como los BeatlesElvis Presley estaba dominando el mundo con fuerza y vehemencia, postulando la cultura occidental desde el ojo estadounidense –uno de los efectos secundarios de la victoria de los aliados en la WWII, dejando a USA como potencia mundial indiscutida– y, quizás, británico.

La tendencia radial era prominente, y la impronta de artistas y bandas perseguían el romance de la cultura rock. Pero los alemanes tendrían otra historia que contar. Y es que, como toda creación cultural, se persigue una brecha no vista ni investigada, un campo bruto en el que la propia personalidad de Florian Schneider sería tan dominante que contraría vigorosamente el relato artístico que cristalizaba la vía al éxito.

Muy por el contrario, y es que Florian proponía una impronta frívola, sumamente disciplinada, increíblemente formal y, bueno, totalmente opuesta a lo que gestaba masivamente el Occidente musical en dicha época –e incluso hasta el día de hoy–. Una actitud que veía en la armonía mecánica de las cosas el nicho en el que desarrollarse, y que por supuesto también se traducía en su música.

Pero, y es aquí donde se pone interesante el asunto. Kraftwerk –y Schneider– encarnaban lo que proponían. Mucho se habla en el lenguaje periodística, apodándoles con cariño y respeto como ‘los robots’, pero la idea que yace detrás de ello es gigantesca. Y es que, incluso extrapolando esta idea fuera de lo musical –al buscar sonidos en el mundo sintético y no en el orgánico–, los músicos se perciben así mismos como engranajes de una maquinaria más grande, como un elemento en el que lo importante no es la persona, no es la individualidad, es el todo. Es esa armonía que buscaban recrear, en el que cada elemento ejecutado y elegido minuciosamente conformaba un elemento de una entidad mucho más grande: ‘Kraftwerk’.

De ahí que el apartado visual llamativo, el sonido perfecto, el diseño de vestuario siempre de alto impacto, y tantos otros elementos siempre desdibujaban el aspecto exacerbado de lo humano –que tanto glorificaba la idea del rockstar, por ejemplo–. En ese sentido, el concepto se volvió en algo más poderoso que lo material, a tal punto que, en ese plano filosófico, dichas ideas han llegado a destinos variopintos a lo largo de la historia. Desde David Bowie al hip hop. Desde el fashion design hasta los conciertos en vivo. Tantas disciplinas y sonidos, que postulan a KraftwerkFlorian Schneider como una de las mentes maestras de la nueva era humana.


Kraftwerk se presentará en nuestro país el jueves 25 de mayo en Movistar Arena
Entradas por PuntoTicket

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