#DiscoExpectador

#DiscoExpectador: Beach House – 7 (2018)

Escrito x Felipe León

El disco que renovaría de cierta forma las energías con respecto al sonido y estilo de composición que venía teniendo Beach House desde ‘Bloom’(2012), representa a la vez uno de los más exigentes en apariencias pues ‘7‘ (2018) se planta como todo un cambio de paradigmas que pudo llegar a espantar un poco a los adoradores del dream pop brillante y épico del dúo. No es que esta última entrega de Victoria Legrand y Alex Scally sea un ‘Kid A’ pero sí es una reformulación a muchos niveles con respecto a ciertas limitaciones autoimpuestas hasta ese momento, desechando la idea de sonar similares en estudio y en directo en pos de aventurarse a narrar todo sin horizonte alguno más que sus propias ambiciones.

En el fondo Beach House mantiene su esencia pero muta en las formas de cómo llegar al producto final, estableciendo un reto para sí mismxs como para esa audiencia que vio lo frágil, colorido y sensible de su sonido tornarse turbio, oscuro y mucho más denso. Sin embargo las ambiciones persisten en una selección de 11 cortes que sacuden todo desde un primer momento con esa tormenta de saturación llamada «Dark Spring», pasando por un tema como «Pay No Mind» que quizás refleje la herencia esencial de la banda en una madurada apuesta de sensibilidades épicas que sucumben cuando hace su entrada «Lemon Glow» con esa incongruencia adictiva que narra todo desde un bucle de distorsiones desparramadas pero coherentes.

Las tantas dimensiones con las que juega el dúo se encaminan por una fortuna de emociones dramáticas, a ratos emulando una agresividad pesadillesca envuelta en ese universo onírico tan propio de Beach House visible en cada momento. Si «L’inconnue» transporta todo a una fluidez extraterrestre, «Drunk in LA» se matricula como una manifestación intoxicante de honestidad y cercanía, mientras que «Dive» pasa de la calma al movimiento en un hito que cambia por completo la sincronía de la canción. Cada una de estas maravillan por sus propios méritos aunque la sofisticación nocturna de «Black Car» trasciende por sutilezas sonoras que aportan aún más a la evolución propuesta por este simbólico trabajo número siete.

Lo que continua añade aun más misterio al asunto puesto que cortes como «Lose Your Smile» o «Woo» imaginan un océano de diversidades desde veredas bastante distintas, las que sin embargo producen esta cálida familiaridad que resulta como un abrazo dulce y electrizante respectivamente. Beach House toma los riesgos necesarios para continuar su travesía, sin abandonar ese esqueleto musical construido en base a diversos frutos recolectados en el camino. «Girl of the Year» y «Last Ride» colisionan unos cuantos universos en un cierre potente para este ‘7‘ que aflora una travesía al alma, un salto a lo desconocido, capaz de tomar elementos del dream-pop como del shoegaze en un cruce hegemónico y brillante.

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