Escrito por Joaquín Tobar
Fotos por Benjamín Neira
El paso de Shing02, junto a Spin Master A-1 y Sam Nakamura, en su segunda fecha por Santiago, se alzó como una velada cargada de una intimidad y mensajes existenciales profundos. Hay un punto central desde el cual partió esta jornada histórica: el agradecimiento genuino del artista hacia el público, quienes fueron los responsables de adquirir los primeros 800 boletos de todo su paso por Chile.

A lo largo de la presentación, la noche se construyó sobre dos pilares ineludibles en el espacio entre canciones: los homenajes a quienes ya no están y los potentes mensajes existenciales que, sin duda alguna, calaron hasta lo más profundo de las personas. Shing02 se tomó el tiempo para honrar profundamente la memoria de Jun Seba (Nujabes), su gran amigo y colaborador, abordando su temprano fallecimiento. La composición musical de Luv(sic) es un uso acertado de texturas con mensajes precisos, y la forma en que Shing02 finalizó este álbum póstumo es impecable; es una obra muy humana, muy artística, con líneas de homenaje directo que exploran los sentimientos en torno al padecimiento y el significado del amor. Este tributo también nos presentó la historia de Jeff Resurrección, otro amigo y colaborador musical que falleció apenas un mes antes que Nujabes debido a complicaciones de salud.
Por lo mismo, esta cercanía con la pérdida se tradujo en un mensaje de resistencia. A sus 51 años, el rapero japonés nos entregó una perspectiva necesaria, pidiendo que «no forcemos los acontecimientos». Bajo esta misma línea, logró transmitir con solidez la necesidad de confiar en nuestros impulsos o sensaciones viscerales a la hora de ejecutar acciones. Este llamado a no dejarnos estar, a sentir ese tiempo-acción visceral y a ser agentes de resistencia es, sin duda, un mensaje perfectamente disonante para nuestros tiempos actuales, marcados por el hiperconsumo y la hiperproducción.

En ese sentido, Shing02 ejemplifica este mensaje con la gestualidad física de un «1+1=2». Esta fórmula hace referencia directa a la combinación inquebrantable entre paz y amor. Sin uno, no existe el otro, y ambos deben coexistir y estar presentes en todo momento. Shing02 invitó a todos los asistentes a realizar este gesto acompañado de un canto coral. Fue un momento absolutamente mágico, donde se percibía cómo el mensaje del artista llegaba a cada espectador. Lo planteó desde la perspectiva de que estas ideas no tratan exclusivamente sobre él, sino sobre cada persona presente, haciendo un llamado a resignificar los mensajes y hacerlos propios. Logró un impacto penetrante al ser explicitado en aquel contexto de escucha de tales piezas musicales.
Y déjenme decirles que la música fluía perfectamente para complementar estas reflexiones. Eran los espacios ideales para disfrutar de las impecables mezclas de Spin Master A-1 y los increíbles solos y acompañamientos de Sam Nakamura.

Ya hacia el final, la forma de despedirse fue un acto de comunidad admirable y novedoso. Nos hicieron prender el flash de nuestros celulares, pero no para apuntar hacia adelante, sino hacia atrás, para que con nuestra luz ilumináramos al otro, para conocernos y vernos con quienes habíamos compartido esta experiencia musical tan sumamente permeadora. Un cierre inolvidable que luego dio paso a la invitación del artista local Zyrkha, quien coronó la noche con una entrega enérgica, cargada de agradecimientos y honores hacia los tres artistas japoneses.
