Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Damián Ceitelis
El caso de The Gathering es del todo –y genuinamente– único, tanto en el espectro musical como en la cultura recitalera en Chile. Por una parte, musicalmente nunca fueron del todo góticos, ni del todo progresivos, ni del todo alternativos. O bien, fueron todas esas cosas a la vez, distribuido estéticamente en distintas proporciones de acuerdo al álbum y época en la que se encontraban insertos. Esto es clave para entender la amplitud de su popularidad, ya que nunca se quedaron en un molde. De hecho, quizás sea más exacto decir que «fueron (son) un sonido en sí mismo», más allá de las delimitaciones taxonómicas que uno pueda hacer. Esa soltura estilística es un atributo muy característico de los neerlandeses.
Por otro lado, su relación con Chile está amparada por décadas, siendo la presentación de 2004 un recuerdo valioso para muchos de sus seguidores. Y es que eso nos trae a uno de los puntos más llamativos que arrastraba esta presentación en Santander Arena el 17 de octubre: era su regreso con Anneke van Giersbergen tras 19 largos años. Hito.
Pero ya vayamos a lo que sucedió en esta gran velada.

Los encargados de abrir el show fueron los locales Chaos Magic, agrupación liderada por la cantante Caterina Mix, quienes desplegaron un show de metal sinfónico que bien toma la herencia de nombres como Epica o Nightwish, y las traducen a un lenguaje que, particularmente, tiene un trabajo melódico más acucioso que sus pares contemporáneos. Y es que aún si la grandilocuencia es parte intrínseca del género que tocan, sus aportes y sus secretos provienen de una oscuridad que baña sus composiciones, la que obtuvo una recepción atenta y positiva de parte de una audiencia –ya masiva a eso de las 20:00 hrs–, redondeando su presentación con «Emerge», junto a los aplausos merecidos que llegaron.

Como un acto no tan implícito del entendimiento profundo de su público chileno, sino más bien deliberado, los speakers de la arena comenzaron a reproducir «Gracias a la vida» de Violeta Parra, vaticinando la pronta llegada de los músicos de los Países Bajos. Ante la propia emoción que «Mandylion» representaba con las siluetas de René Rutten, Hans Rutten, Frank Boeijen, Hugo Prensen Geerlings y Jelmer Wiersma, las ovaciones estallaron con la llegada de Anneke van Giersbergen, quien tomó su posición al centro del escenario y dio el vamos a las dos horas de concierto con «Eléanor». La dicha se apoderó del Santander Arena en todas sus formas, pues con decirles que las 15.000 almas cantaron cada verso, así fue. Y espacio para la locura también hubo, con esa parte final del track.

Todo el mundo sabía que era un show especial, puesto que se trataba de la celebración de los 30 años de ‘Mandylion’, esencial disco de The Gathering, y vaya que estuvieron a la altura de las circunstancias, puesto que la interpretación de tracks como «Fear the Sea» o «In Motion #1» fue, por intentar de retratar su impacto en una palabra, inmaculadas. En especial la voz de Anneke, quien entre la alegría inagotable que irradiaba, se paseaba por sus canciones con facilidad, madurez y con un virtuosismo controlado que privilegia el sentimiento. Era difícil creer que finalmente esto era realidad, pero fue el mejor sueño de todos para, bueno, todos. Así también se dieron la oportunidad de revisitar otros tracks de su catálogo, con algunos puntos celebrados como «Broken Glass», los masivos saltos que provocó «Liberty Bell» –que no tocaban desde 2007– o las ovaciones que inevitablemente se tomaron el final de «Analog Park».

Retomando el disco celebrado de la gira, los neerlandeses encantaron a Chile con «In Motion #2», la cual fue declarada por la cantante del grupo como una de sus favoritas para tocar. «Leaves» fue otro momentazo que causó estragos emocionales en miles de los presentes, en donde el ápice gótico de esta entrega bien que clavó sus dientes en las memorias de los presentes. «Sand and Mercury» provocó, a petición de van Giersbergen, que el público encendiera sus luces telefónicas para estrellar el panorama en una de las postales más adorables de la jornada. Y, bueno, «Strange Machines» posándose como un clímax ante los riffs sólidos de René, con todo el Arena cantando a toda voz los estribillos, e incluso, entre toda la locura, se armó un moshpit al medio de la cancha. No es fácil hacer saltar, literalmente, a toda la cancha del recinto, y The Gathering lo logró en más de una ocasión.

Ya el final llegó con el gustito que representó «Travel», «Third Chance» y un cierre apoteósico con la infaltable «Saturnine», la que además provocó que el océano de voces del público armonizara con suma fuerza con el motivo melódico principal de la canción, sonando incluso una vez terminaron de presentar el track, ante las sonrisas de los músicos en escena. Y es que no es para menor, ya que se puede argüir que este fue el show más importante en la carrera de The Gathering.
¿Por qué? Bueno, porque estaban con formación clásica junto a la anhelada presencia de Anneke. También porque celebraban 30 años de su disco más importante. Era el cierre de gira de un acontecimiento que no se sabe si se repetirá. Se trataba del show más grande y masivo de toda su historia, y, probablemente, estaban frente al mejor público que les ha recibido.
El 17 de octubre, el Santander Arena albergó un capítulo musical de historia pura.
Setlist de The Gathering en Chile:
- Eléanor
- Fear the Sea
- In Motion #1
- On Most Surfaces
- Broken Glass
- Waking Hour
- Probably Built in the Fifties
- Liberty Bell
- Analog Park
- In Motion #2
- Leaves
- Sand and Mercury
- Strange Machines
- Travel
- Third Chance
- Saturnine
