Live Reviews

Between the Buried and Me en Chile: Sonidos laberínticos

Escrito por Felipe León
Fotos por Rubén Garate

No basta con ser técnico al tocar ni mucho menos intenso porque sí; por lo menos a Between the Buried and Me le queda corto replicar tales características sin un motivo detrás. Lo suyo apunta a colisionar ambas en función de una narrativa sofisticada, que se confecciona a través de pasajes propios del prog y del carácter «en tu cara» heredados del metalcore.

Es ahí donde entra la creatividad como detonante de una música distinta, más no ajena a corrientes sonoras y perfiles de producción ya conocidos, tanto en los 2000’s cuando iniciaron como en la actualidad. El grupo suena parecido a varias otras bandas pero ninguna se le parece en realidad.

Y si ya son peculiares en formato estudio, Between the Buried and Me se encarga de dejar las cosas claras en vivo. Por lo menos así fue la noche del martes 13 de octubre cuando tocaron en Chile por segunda vez, ahora en el Teatro Cariola.

Fuegos de apertura

No estuvo lleno ni para el final, aunque tampoco importó mucho la verdad, ya que había la cantidad de gente suficiente -los precisos- para dar un recibimiento acorde a lo que ocurría sobre el escenario.

Primero tocó Errante. Puntuales a las 20 horas, el proyecto de Rancagua con casi 2 décadas de actividad irrumpió con un set cargado a su último disco, ‘Shoganai‘ (2025), del cual interpretaron «Hypnos» o «Tolerancia represiva«, aunque también hubo espacio para un corte anterior: «Entre la razón y el afecto».

Su propuesta en la actualidad bebe sobre todo del metal alternativo, con estribillos marcados y un filo sucio, herencia del sludge, capaz de infectar cada riff, cada baquetazo. Aquello se volcó al sonido en directo con una exactitud valorable, lo que permitió traducir sin problemas el peso algo disonante que los mueve.

El caso de Kubera es curioso porque se nota que existe un cuidado en absolutamente todo lo que hacen; eso a veces suma, a veces resta. Diría que en este caso salieron victoriosos, ya que fueron capaces de sobreponerse sin desarmarse frente a los problemas técnicos que hubieron al comienzo con el micrófono.

No sé si la actitud «enojada» de su vocalista era parte de la interpretación o si de verdad sintió molestia con este problema, pero díganle que desde el público se notó como lo daba todo y más. Se sintió la fuerza y la destreza de su death metal técnico de manera aplastante, especialmente en los cortes nuevos como «Rotten & Torn» o «Akrasia«.

Sonidos laberínticos

Bastó con detonar «Psychomanteum«, precedida por la introducción de «Mirador Uncoil«, para adentrarse en los sonidos laberínticos de Between the Buried and Me. Esos que le dieron una fama especial dentro de los nichos a los que apuntan, y que cultivan hasta la fecha con discos como ‘The Blue Nowhere‘ (2025).

De hecho el concierto estuvo inclinado por obvias razones a este lanzamiento reciente, a pesar que no faltaron alusiones al pasado. Aún así los temas nuevos se adecuaron a la densidad técnica de su música, en una demostración del buen nivel que aún mantienen en los directos, pero también en las composiciones como lo demuestran «God Terror» y «Absent Thereafter«.

Ahora, tampoco se puede obviar que la reacción más desatada tuvo lugar cuando sonaron clásicos de antaño, esos que continúan volando cabezas. Esa arremetida encontró fuerza en el desplante instrumental, en la conexión entre sus integrantes, expuesta a un cuidado más extremo como a dejarse llevar por la adrenalina del momento.

Era común ver como su vocalista, Thomas Giles, dejaba el teclado para salir a confrontar gritos y estruendos, al igual que sus guitarristas, activos y dispuestos a comunicarse y moverse pese a que la complejidad los suele tener más quietos y atentos. Como no si de fondo sonaban piezas como «Silent Flight Parliament«, «Selkies: The Endless Obsession», «The Coma Machine» o «Fossil Genera – A Feed from Cloud Mountain«.

La única del ‘Colors‘ (2007) que sonó fue «Sun of Nothing«. Aún así lo de Between the Buried and Me fue asombroso por donde se le mire. Claro, si disfrutas calentarte la cabeza al tratar de seguir los ritmos.

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