Escrito por Catalina Figueroa y Guillermo Cortés
Fotos por Damián Ceitelis y Nicolás Molina
La décima edición de Festival Neutral, tuvo lugar en Matucana 100 este sábado 26 de septiembre.
La fiesta del cartel formado por 16 nombres de la escena nacional actual, comenzó a las 15:00 hrs y fue una miscelánea de sonidos que comenzaron desde la sensibilidad del folk, hasta lo pesado del post rock.
Y aunque la producción fue exitosa, es un hecho que muchos aficionados quedaron fuera. Es para quienes no asistieron o quienes quieren revivir los mejores momentos de cada presentación que Expectador, a modo de síntesis, presenta un recorrido por cada una de las experiencias.

ALFILERA
Alfilera abrió esta edición del Neutral con una participación con sonidos etéreos y suaves. Atravesó el folk psicodélico con una sensibilidad única. Fue un comienzo dulce y nostálgico, marcado por letras poéticas y profundas. El grupo recorrió buena parte de Detrás de las palabras, su disco publicado el año pasado, incluyendo “Indeleble” y “Zótricas”.
La presentación se sintió permanentemente como un renacer canción tras canción, hasta lo desembocar en un cierre que combinó intimidad y energía. Alfilera se despidió con un spoken word y cerró con “Savia”. Los aplausos y coros acompañaron una atmósfera inicial de familiaridad.

CÁMARA CHILENA DE LA DESTRUCCIÓN
La Sala Bunster era el escenario más duro, allí se presentaron las cartas con el sonido más fuerte, y la encargada de abrir el espacio fue La Cámara Chilena de la Destrucción. Aunque fue una de las primeras tandas de la jornada, el aforo se completó al instante, la expectativa era grande y muchos quedaron fuera.
El espectáculo fue intenso y el calor se apoderó de la atmósfera, pero es imposible que la temperatura no suba cuando el mosh es parte asegurada del setlist. La Cámara no solo presentó nuevo material, sino que tuvo su primer acercamiento con Matucana 100, tocando canciones de su split “El hambre y las Ganas de Comer” previo a su estreno el próximo 30 de octubre.
ESTOY BIEN
Estoy Bien fue la banda encargada de abrir el Teatro Principal, una decisión a mi parecer acertada. Nada más entrar, ver el recinto a su máxima capacidad (e incluso más allá) fue una imagen que puso los pelos de punta. Esta era la primera presentación de la banda tras el estreno de su segundo disco, por lo que varias canciones nuevas ya formaban parte del setlist, todo un privilegio para quienes escuchamos el nuevo material en bucle y, apenas dos días después, pudimos verlo en vivo.
El show estuvo desbordado de la característica energía del trío, cuya química logró que, incluso en un teatro -un lugar donde aparentemente deben guardarse las formas- el mosh apareciera con la misma intensidad de siempre, con algunos siendo levantados y con la mayoría saltando durante toda la presentación. Estoy Bien se vivió como siempre, pero en un espacio diferente y eso me gustó.

JAVIERA ELECTRA
Javiera Electra empezó con una dedicatoria a la memoria de Claudia Rodríguez, instalando desde el primer momento una dimensión valórica que atravesaría todo el espectáculo.
La puesta en escena, las luces y el vestuario fueron parte de una presentación en la que se combinó música, dramatización y discurso. Citó a Pedro Lemebel y entre bromas y comentarios dirigidos al público consiguió romper la distancia inicial con unas palabras: “Están un poco tímidos, Festival Neutral, pero no importa porque yo desde la distancia los voy a amar”, para interpretar una canción con esa misma letra.
La presentación se centró en canciones de Elíade, su primer disco de larga duración. Tras momentos de vulnerabilidad, momentos de protesta e incluso un momento en el que fue levantada por el público, Javiera Electra fue aumentando la intensidad hasta despedirse con un cierre eléctrico y enérgico.

INUNDAREMOS
En La Huerta, a eso de las 17 horas, se presentó Inundaremos. Las ganas de ver a la banda eran gigantes y la fila, enorme. Aunque el espacio ya se encontraba a su máxima capacidad, afuera quedó muchísima gente, el público que logró entrar a este show no le hace justicia a lo que realmente convocó la agrupación, que fácilmente pudo haber sido el doble o más, una locura total.
El espectáculo estuvo increíble, musicalmente uno de los más completos debido a sus características y a la variedad de instrumentos. Disfrutar de uno de los grandes estrenos del año como lo es “Tanquemante” es ciertamente un privilegio, y más aún cuando se cuenta con grandes invitados como Nando García y Chini.png.

CICUTA
“Es cosa de pararse ahí el sábado por la tarde y mirar el sofocante carnaval” – Cicuta, frase de apertura.
Varios minutos antes de que comenzara el show, la Sala Bunster ya estaba repleta. Juego de luces naranjas y parpadeos fueron la señal de que el show comenzaba, preparando una presentación que desde el comienzo estuvo marcada por la tensión y la intensidad. El público saltó desde la primera canción, al ritmo de un bajo turbulento y guitarras pesadas.
Los efectos visuales con las luces se acoplaron perfectamente a los sonidos, alternando parpadeos y cambios de intensidad que reforzaron la dimensión física del espectáculo. La banda consiguió convertir la Sala Bunster en un espacio de movimiento permanente, llevando sensaciones de agitación y desborde al escenario.

MARÍA Y LOS TEMPLOS
María y los Templos, de la mano de su disco Fiebre, era uno de los proyectos que más despertaba mi curiosidad, y el Teatro Principal, sin duda, fue el lugar idóneo para su espectáculo. En una sala repleta, pudimos apreciar todo el desplante escénico de un grupo formidable, con un aura distinta a lo que veníamos presenciando durante la jornada, fue justamente ese contraste lo que terminó por sorprender.
Sobre el escenario, la cantante se movía en su propio terreno, una figura enigmática e hipnótica. La teatralidad fue una pieza clave de la puesta en escena y sumó muchísimo a la atmósfera. Sin duda, una presentación que cautivó a la audiencia y que, al menos yo, necesito volver a ver pronto.
teodioteodio
A teodioteodio no le basta con ser una de las bandas revelación de este 2026, también se posicionó como una de las que más público convocó. Y es que su particular puesta en escena, al fundir poesía con guitarras afiladas, resulta imposible de ignorar.
La energía del grupo encendió algunos de los mejores mosh de la jornada. Su desplante estuvo increíble, y cómo no, si hasta la fecha esta era su presentación más importante a la espera de lo que será el estreno de su disco en la Sala Metrónomo. Todos los integrantes demostraron que están listos para grandes escenarios, en un año redondo que todavía puede dar mucho más de sí. Canciones como “Lejos de México” dejaron postales increíbles, entre ellas la de un niño en silla de ruedas siendo levantado por la multitud, mientras se recitaba “Te regalaré un abismo” de Roberto Bolaños.

CONGELADOR
Congelador llegó al Festival Neutral con un sonido de corte clásico y reconocible dentro de su trayectoria. Su presentación consiguió hacer vibrar a públicos de diferentes rangos etarios, demostrando que su propuesta mantiene una capacidad particular para cruzar generaciones sin perder la identidad que la ha acompañado durante años.
El resultado fue un momento de encuentro entre distintas edades dentro del festival, con un público que respondió a una propuesta que se sostiene desde la experiencia, el volumen y la familiaridad de su repertorio.

SUAAAVE
Si hay algo que destacó en la presentación de Suaaave fue la vertiginosidad con que música y luces construyeron una experiencia prácticamente hipnótica.
Canciones del des/balance fueron la base para un caos colectivo que se conformó de mosh, gritos desde el público y momentos de catarsis colectiva.

NANDO GARCÍA
Con uno de los mejores discos de este 2026 bajo el brazo, Nando García ofreció uno de los espectáculos más destacados del Festival Neutral. El Teatro Principal fue el escenario idóneo para apreciar una obra emocionante, de la mano de un artista con una sensibilidad tremenda que hizo transitar por todas las emociones a quienes asistimos a la cita.
Con toda la banda a tono, el músico no solo repasó lo mejor de su álbum “Lover Man», sino que se dio el tiempo para presentar canciones nuevas y rescatar temas anteriores como “Material particulado en suspensión”, acompañado por Matías Ávila. Otra gran sorpresa fue la aparición de Chini.png, junto a quien interpretó dos tracks, logrando que todos los presentes se pusieran de pie ante una demostración impecable de ambos intérpretes. Para el cierre, el show concluyó con “Sábado gigante”, instante en que gran parte de los asistentes se agolpó frente al escenario para vibrar y poner el broche de oro a una presentación espectacular.

HESSE KASSEL
“Sancho Plagio” abrió el show frente a un público que por una parte parte ya esperaba por la banda y por otra se fue sumando apresuradamente. Desde ahí, el grupo desplegó un recorrido por su segundo disco, haciendo de su presentación uno de los momentos más multitudinarios en la explanada.
La relación con el público fue parte central del espectáculo. Los gritos acompañaron canciones clave como “Pornomiseria”, y la participación se volvió todavía más física cuando Matthew ‘Chuca’ Hopper, bajista, se lanzó hacia la audiencia.

DÉJENME DORMIR
El cierre del Teatro Principal quedó en manos de Déjenme Dormir, quienes optaron por una apuesta tan audaz como certera, poner al centro el repertorio de su próximo disco de estudio y dejar sus piezas más reconocidas recién para el tramo final.
Al comenzar el concierto, la banda subió al escenario vistiendo ponchos negros, marcando el pulso de una etapa con un sonido más pesado y un discurso frontal y político. Se trata de un viraje maduro y potente, enriquecido por las colaboraciones en vivo de Nando García y Nahuel de Candelabro. A medida que avanzaban los minutos, la gente se fue agrupando delante del escenario hasta formar una multitud agolpada que vibró con canciones como “Bronce” y “Monótono Lugar”.

CÓCLEA
Coclea tomó la Sala Bunster y la llevó hacia un territorio de rock crudo, pesado y complejo. Durante su presentación sonaron “Serafín + Nifares” y “Bam Bam”, dos temas que evidenciaron como se desplega una propuesta construida desde la intensidad y la potencia instrumental. El espacio se transformó rápidamente: el volumen y la energía de la banda hicieron sudar las paredes.
El juego de luces acompañó esa crudeza, aportando otra capa a un espectáculo que se sostuvo tanto en el peso del sonido como en su dimensión visual. Coclea cerró la jornada en la Sala Bunster con un broche de rock áspero y contundente, dejando una última descarga que condensó la intensidad de su propuesta y la respuesta física de un público completamente entregado al concierto.

ASAKUSA MON AMOUR
Una instancia inmersiva que se tomó La Huerta. Fue la última presentación en el que fue, tal vez, el escenario más íntimo de la jornada. Estuvo enmarcado en luces rojas, neón, una performance en el escenario y el más puro estilo de noise.
Ruido puro para un público específico, pero muy involucrado en una experiencia sonora tan distinta como ruidosa.

CANDELABRO
El broche de oro del Festival Neutral no podía quedar en otras manos. Candelabro tomó la Explanada ante un lleno absoluto e inmediato. Algunos buscaban lugares aledañas en busca de perspectiva, otros se abrían paso a empujones hacia el centro de mar de gente, pero todos movidos por el mismo motivo, ver al grupo del momento coronar un encuentro que reunió a parte de lo mejor de la camada de bandas nuevas de la música nacional.
En el ambiente flotaba una mística especial. Pese al cansancio acumulado tras horas de música, saltos y mosh, el público sacó fuerzas de reserva para el remate. El concierto arrancó, como ya es normal, con “Las copas” y desató el caos colectivo con “Domingo de Ramos”, donde como siempre las voces se unieron en coro para desalambrar.
En una presentación que superó el tiempo estipulado, la banda no solo repasó lo mejor de su último disco, sino que confirmó que ya está grabando su siguiente álbum, e incluso presentó un par de canciones nuevas. Sin duda, no había mejor broche que este, el grupo que ha sabido liderar este movimiento cerró en lo más alto un festival que será recordado como el hito inaugural de una movida sin techo aparente, y que este 26 de septiembre en Matucana 100 se atrevió a dar un paso gigante.
Un balance del Neutral
El Festival Neutral jugó una carta audaz, apostar de lleno por la nueva escena chilena y construir un cartel íntegramente a su alrededor. Lo que en el papel podía leerse como un riesgo se tradujo en una rotunda victoria, Matucana100 quedó chico y el arrastre de las bandas sobrepasó cualquier expectativa previa. Con salas repletas desde temprano y nombres que pedían a gritos escenarios más amplios, la jornada dejó en claro que esta corriente no tiene techo. Es la prueba tangible de la efervescencia que atraviesa a una generación que quiere música en vivo, que se compromete con sus artistas y que está abierta a sumar nuevos descubrimientos a su repertorio.
El dilema sobre si la “nueva escena” era capaz de sostener un festival por cuenta propia quedó zanjado de forma contundente. No solo puede, sino que para una próxima edición obligará a buscar recintos con capacidad considerablemente mayor.
Pese a la inevitable fricción de las salas colmadas, el evento brilló por su ejecución técnica y su puntualidad. Un mérito que no pertenece únicamente a quienes subieron al escenario, sino a esos trabajadores de la música que también representan una nueva camada, una que viene de aprender de todos aquellos errores que vimos de jóvenes en distintos festivales. Al final del día, ese es el verdadero valor de este recambio sobre y bajo la tarima, todos somos la llamada “nueva escena”.


