Escrito por Felipe León
Por mucho tiempo Cesária Évora quedó inmersa en la mal llamada «world music», etiqueta utilizada en los 80’s y 90’s para denominar la modernización de muchas tradiciones musicales ajenas a Europa y Estados Unidos. Tras alejar estas telarañas que solo estorban, es posible apreciar una riqueza sonora ligada a la morna, género y baile típico de Cabo Verde popularizado más allá de sus islas por discos como ‘Miss Perfumado‘ (1992).
Pese a llevar años cantando en bares Mindelo, São Vicente, recién a los cuarenta publicó su primer larga duración: ‘Cesárea‘ (1987). Le siguió ‘La diva aux pieds nus‘ (1988), primera colaboración con el productor José da Silva, pianista/arreglista Paulino Vieira y el sello Lusafrica, con quienes cosecharía algunas de sus mejores obras como ‘Mar Azul‘ (1991) o la que hoy nos convoca.
Sin dudas ‘Miss Perfumado‘ fue el punto de inflexión de su carrera, por lo que la internacionalización de la morna fue cuestión de tiempo. El uso de la guitarra (violão), cavaquinho o piano perfila su identidad lenta y melancólica, inmortalizada por un grave voz mezzo-soprano que se siente suave y ligera, contenida en sus expresiones y a la vez genuina en los claroscuros retratados por Cesária Évora.
Melancólica reliquia de la morna
Tan calma como apasionada y elegante, esta residencia de clásicos de la morna reinterpretados por la artista son una declaratoria sobre riqueza musical, pero también invisibilidad. He ahí el problema con etiquetas como «world music», que ignoran profunda y selectivamente lo que ya existe por años, y la importancia de nombres como Cesária Évora, trascendentes en el tiempo.
La sabiduría de su fraseo coexiste en un ambiente de profunda angustia y memoria. Se tocan directa e indirectamente temas relacionados a la emigración producto del colonialismo, la pobreza estructural, la importancia cultural del océano en Cabo Verde, y amores que nunca volverán.
Desde la emblemática «Sodade«, su canción más conocida, hasta «Lua Nha Testemunha«, «Vida Tem um So Vida«, «Bia«, «Tortura» o «Miss Perfumado«, Cesária Évora hace gala de por qué se le considera «la reina de la morna». Ahora bien, un subgénero más movido como la coladeria se hace presente en piezas grandes del álbum como «Angola«, al igual que en cortes profundos tipo «Cumpade Ciznone» o «Recordai«.
Lo mejor es que Cesária Évora continuó hasta su fallecimiento en 2011, con otros registros relevantes como ‘Cesaria‘ (1995), ‘Cabo Verde‘ (1997), o ‘Café Atlántico‘ (1999). Y pensar que antes de su debut dejó la música por años; nunca más la abandonó.
