Discos

‘Actor’ de St. Vincent: Ambición cinematográfica

Escrito por Felipe León

Si algo tenía claro Annie Clark para el segundo disco de St. Vincent es que no podía repetirse, lo que en cierta medida sería una filosofía artística que replicaría en todo lo posterior. Con el fin de no caer en el bloqueo creativo, comenzó a ver numerosas películas sin volumen creando música a sus escenas favoritas, para luego añadir voces que terminarían sellando este larga duración titulado ‘Actor‘ (2009).

Tampoco es que hace un borrón y cuenta nueva, más bien recoge aprendizajes y experiencias de cada disco para plasmarlos a su antojo. En este caso hereda una fijación por los recursos orquestales, con arreglos que se vuelven más lustrosos, dramáticos y sobre todo barrocos, materializando una música que hace de lo teatral su mayor convicción, en un habitad creado para acoger algunas de las salidas más inquietas de su carrera.

El equilibrio entre lo pausado y sutil con lo más distorsionado y extraño es la tónica en ‘Actor‘, utilizando recursos a su favor que lo llevan a construir intensidades y generar cambios violentos. A la par de una fascinación por narrativas cinematográficas, construidas en sintonía con las líricas introspectivas empleadas por la artista, que giran torno a la soledad, al quiebre emocional, a la cotidianidad, a la paranoia social, a la fragmentación íntima consecuencia de forzar ser otra persona.

Se reconoció casi de inmediato el logro de St. Vincent en este lanzamiento. Fiel representación de un estilo audaz que en esta ocasión se inclina por el art pop, con influencias que van desde el chamber pop al indie rock, e incluso pop progresivo, sonando  en temas como «The Strangers«, «Actor Out of Work«, «Marrow«, «The Party«, «Black Rainbow«, «Laughing With a Mouth of Blood» o «Just the Same But Brand New«. Y lo mejor estaba por venir.

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