silvana estrada
Entrevistas

Silvana Estrada: «Violeta Parra nos liberó a muchas de una idea de belleza completamente opresora»

Por Juan Pablo Ossandón
Foto por Jesús Soto Fuentes

Latinoamérica siempre ha sido casa de un sinfín de grandes nombres en el folk y la cantautoría. En el día de hoy, una de esas figuras es, sin duda, Silvana Estrada, quien cada vez da más y más que hablar con sus delicadas composiciones y estremecedoras performances, en donde su voz –totalmente reconocible– es el vehículo que deja salir las penas del corazón.

Es que sus canciones albergan una tristeza sobrecogedora. Así fue con ‘Marchita’ (2022) –disco que significó su breakthrough a nivel internacional–, y así también lo fue con ‘Vendrán suaves lluvias’ (2025), destacado álbum del año que pasado que contrasta la pena de dichos versos con una instrumentación cálida y hasta esperanzadora.

Este último es el disco que traerá a Silvana Estrada de regreso a nuestro país, con dos fechas agotadas en el Teatro Municipal de Santiago el 9 y 10 de marzo próximos.

En Expectador tuvimos la oportunidad de conversar con la cantautora en profundidad sobre su última placa, así como su próxima visita en Chile y, también, su relación artística con la figura de Violeta Parra.


Hola Silvana, ¿cómo estás? ¿cómo te sientes al volver a Chile, a casa llena y por partida doble?

Bien, ahora mismo estoy terminando la gira por México y ya estoy un poco agotada, pero estoy lista para descansar unos días y luego empezar la gira por el cono sur y ya con ganas de estar en Santiago, obvio.

 

Yo fui a tu segunda fecha en el Teatro Nescafé de las Artes en 2023, y fue increíble. Me encantó tu show.

Ay, qué bueno, muchas gracias.

Eso es lo que más me gusta de mis shows, que noto cómo la gente se siente muy cómoda.

Sí, me gusta porque se siente no solo la honestidad de tu parte, sino que también eres capaz de sacar la honestidad de tu público, hacer que se sientan más cómodos con expresarse emocionalmente, lo que es algo que quizás hoy en día, no es que no se vea, pero quizás cuesta más que suceda.

Sí, a mí también. Eso es lo que más me gusta de mis shows, que noto cómo la gente se siente muy cómoda. O sea, me pasó una vez que hice un show aquí en México en un festival que se llama Vive Latino. Yo creo que había como, no sé, ocho mil personas así, era enorme, o más. Nunca me entero yo, pero bueno, sí, había mucha gente.

Y sabes qué, yo decía algo y había varios amigos y amigas en el público, y me decían, es que tu show, tú dices algo y la gente te contesta como si estuvieras enfrente, o sea, como si fuera una cosa súper, súper íntima y súper cercana. Y realmente hay como una sensación como de que estamos todos en la sala de tu casa, pero tipo en el auditorio, o sea, en el festival Vive Latino.

Es una cosa completamente macro, pero bueno, la sensación es de calidez, ¿no? Y yo me acuerdo mucho de los shows ahí del Nescafé (de las Artes), que fueron especialmente cálidos. O sea, como que también el público chileno es muy, muy cálido, como muy respetuoso, y cuando se da la oportunidad de hablar, es como ¡boom!

 

¡Te querían regalar la gaviota!

¿Qué es eso?

 

La gaviota es un premio del Festival de Viña. ¿No te acuerdas cuando empezaron a hacer una forma de gaviota con las manos?

¡Sí, sí, es cierto! No me acordaba (risas). Me acaban de preguntar (antes) por la anécdota, si no me acordaba de eso. Claro, es que muy graciosos también, muy chistosos (risas).

O sea, me acuerdo de eso, me acuerdo que me querían. Me explicaron ahí en medio del show que era la once, que me fuera a tomar la once ahí con ellos. Sí, no sé, o sea, era todo como, por un lado muy cálido y muy cercano, y por otro lado muy surreal, porque también Chile tiene muchos códigos muy chilenos. Chile me parece de esos países donde los chilenos son realmente muy chilenos, no sé cómo decirte, como que tienen el slang, cómo hablan, es todo muy, muy propio, y eso es muy bonito también.

Mi proceso como productora (de mi último álbum) fue súper caótico (…), no fue un proceso que le sirva a la industria porque fue lento y caro.

Sí, tenemos harta idiosincrasia por acá. Bueno, y en un cambio de tema, tú produjiste tú misma, tu último disco, ‘Vendrán suaves lluvias’. ¿Esta dinámica intervino en tu proceso creativo?

Pues yo creo que más bien fue parte del proceso creativo, o sea, yo escribí las canciones de este disco. Algunas son justo de cuando estaba produciendo el disco, o sea, sí es verdad que agregué canciones y saqué algunas también, saqué muchas de lo que iba a ser el primer disco.

Y realmente creo que mi proceso como productora fue súper caótico, quiero decirte, no fue un proceso que le sirva a la industria porque fue lento y caro (risas), pero bueno, fue el mío y realmente yo lo que quería era pasarla bien, porque sentía mucha presión y estaba un poco cansada también de trabajar con reglas y con ideas preestablecidas de lo que tiene que ser un segundo disco y a qué tiene que sonar, y por qué, y según quién, y de repente dije: «no, yo quiero hacer esto sin darle mucha entrada al ruido de afuera«, ¿no?

Y pues también por eso fue muy caótico porque iba buscando, según lo que… fue un ejercicio de fluir mucho, que creo que ese es el gran (desafío), cuando estás en un proceso creativo creo que ese es el gran reto realmente, no imponer tu ego y tus expectativas frente a lo que el proceso un poco te está proponiendo, te está pidiendo. Entonces, yo creo que me puse muy al servicio de las canciones y del proceso, y en ese sentido el proceso me llevó a muchos lugares muy hermosos, ¿no?

O sea, yo grabé la mitad del disco, la grabé en Montreal con varios de los músicos de Lhasa de Sela, que es una de mis compositoras favoritas, que es, bueno, mexicana, estadounidense y de Montreal, digamos, y francocanadiense. Entonces, con ella, bueno, ella murió hace unos años, ¿no? Pero bueno, con ella ahí de guía medio fantasmagórica fue que llegué a Montreal a trabajar con sus músicos, luego volví en México e hice otra gran parte del disco, luego algunas cosas las grabé en Barcelona, la orquesta está grabada en Macedonia.

Yo creo que eso nos juega un poco en contra porque nuestros referentes (como productores) son masculinos. A mí, yo decía, bueno, ¿cómo voy a ser productora si no soy hombre y soy mujer?

Entonces, sí, como que realmente fue un ejercicio súper grande también, muy macro, ¿no? Fue como estar en un estudio con los amigos y grabando de a poquito, fue como era todo mucho, ¿no? O sea, la banda con la que grabé en Canadá éramos seis personas, luego la orquesta, pues bueno, lo que tiene una orquesta, ¿no? Entre 50, 60 personas. Y luego en México, pues también, ¿no? O sea, todo lo que hice aquí con gente muy querida, aquí con mis amigos.

Entonces, estoy muy orgullosa porque hubo muchos momentos de decir que estoy haciendo esto, no va a salir, o es una loquera esto, ¿no? Yo creo que eso nos juega un poco en contra porque nuestros referentes (como productores) son masculinos. A mí, yo decía, bueno, ¿cómo voy a ser productora si no soy hombre y soy mujer?

Y yo creo que eso nos juega un poco en contra porque nuestros referentes son masculinos. No soy un hombre grande que sabe, omnipresente, omnipotente y que toma decisiones, ¿no? Yo que dudo tanto que soy tan indecisa y que un día pienso una cosa y al otro día otra. Fue como, bueno, ¿cómo puedo ser yo en este proceso?

 

Claro, pero la duda puede ser otra forma de explorar.

Sí, sí, es lo que digo, o sea, yo creo que realmente si ampliamos un poco nuestra idea y nuestro concepto de lo que es la producción, y quién produce y quién no, realmente todo el mundo es productor y porque producir es básicamente tomar decisiones y todo el mundo puede tomar decisiones, ¿no? Y en ese sentido yo siento que lo que me gustó de mi proceso, fue que realmente logré salirme un poco de lo establecido y generar un ambiente más gozoso también, más divertido para mí, para los músicos, para las canciones, menos angustia de que tiene que quedar perfecto. Es un disco bien humano, está lleno de errores y eso fue lo que yo busqué también.

Mi ejercicio general de este disco fue enamorarme de la vida a pesar del dolor.

Igual musicalmente se nota esto, porque bueno, quizás las letras tengan esta tristezas característica tuya, pero musicalmente es súper luminoso y hay harta alegría de por medio. Entonces, ¿cómo habitaste esta dualidad?

Yo creo que estaba muy triste, o sea, yo creo que hice este disco realmente estando muy mal, digamos, con mi vida, o sea, mis últimos cinco años o seis, digo, ya estoy bien, ¿no? O mejor, pero sí, mis últimos cinco añitos fueron bien duros, o sea, habían muchos duelos, muchas pérdidas, mucha violencia. Y yo creo que estaba realmente tan mal, tan mal, tan mal, que si rascaba demasiado, y ya las canciones eran tristes, entonces si rascaba demasiado por lo sórdido, por lo oscuro, por lo triste, por lo demasiado elegante, me dolía muchísimo, me iba a costar muchísimo y no iba a querer luego cantarlas, que eso es algo fuerte también, ¿no?

Cuando sacas un disco luego lo tienes que cantar hasta que ya no lo puedes cantar más, ¿no? Entonces, realmente fue como, con la mente y con el corazón hice las canciones y escribí las letras y son letras realmente como muy… hay mucha confesión en esas letras y mucha verdad, pienso, ¿no? Realmente las escribí de lugares muy, muy transparentes.

Pero creo que produje con el cuerpo, digamos, o sea, con la tripa, como que en ese momento me pedía luz. Y también porque mi ejercicio de los últimos años, es decir, bueno, sí estoy triste, ¿no? Y sí la vida duele muchísimo, pero yo sigo viva, ¿no? O sea, ¿qué hago con mi vida? ¿Cómo la cuido? ¿Cómo la protejo?

Entonces, mi ejercicio general de este disco fue enamorarme de la vida a pesar del dolor. Creo que por eso es un disco que está todo el rato moviéndose entre el dolor y la belleza, la oscuridad y la luz. Y para mí eso era lo que yo quería porque era lo que yo necesitaba y lo que estaba experimentando.

 

Es una linda forma de verlo. Especialmente con este gran resultado que es tu disco.

Gracias.

Lo que a mi me gusta de Violeta Parra, y por lo que sostengo que es súper punk (…) es que realmente pone la música ahí para todo el mundo.

Bueno, cambiando un poco de tema, hace unos meses conversaste con Rolling Stone en Español y sacaste a flote a una de nuestras grandes artistas chilenas, a Violeta Parra. Mencionaste que era de los más punk que hay en Latinoamérica, obviamente en el contexto del folk. ¿Podrías ahondar en esa idea?

Sí, me encanta. Soy muy, muy, muy fan de Violeta (Parra). Mis papás me enseñaron sus discos cuando era muy, muy chica. Y siempre me pareció una locura, o sea, siempre me pareció como… aparte de todo, como muy raro, ¿no? (risas) Así como, cómo esta mujer con esa voz así tan profunda y tan desgarrada, y a la vez tan humana, ¿no? Tan cercana. Como que uno puede cantar así también, ¿no? Y luego esa manera de escribir.

Y yo creo que a lo que a mí me gusta de Violeta, y por lo que sostengo que es súper punk, que es el verdadero punk latinoamericano, es que realmente pone la música ahí para todo el mundo.

O sea, es realmente liberador escuchar a Violeta por primera vez porque dices, «ah, todos podemos hacer (música), todos podemos escribir, no hay reglas, ¿no?» Es como uno puede realmente decir las cosas que quiere, y más como mujer. O sea, yo creo que Violeta nos liberó a muchas de una idea de belleza completamente opresora.

O sea, la Violeta escribió siempre muy libre, ella siempre muy libre, ¿no? Y con una libertad muy transgresora también, que luego eso, siento que luego eso generó pues un montón de, digamos, generaciones, ¿no? O camadas de otras cantantes.

Yo me siento muy resultado de un devenir post-Violeta, ¿no? Yo incluso siendo mexicana. Pero sí, creo que realmente ella muy genialmente…

Y fíjate, este disco tiene mucho de su ‘Últimas Composiciones’, ¿no? Que es este reconocimiento de que la vida es muy dura y es muy hermosa, ¿no? «Gracias a la vida», «Volver a los 17».

Como que no oculta que la vida es difícil, pero ella encuentra la belleza, y piensa que luego se suicidó, ¿no? Como que también ella siempre lo tuvo muy claro, con una visión tan amplia, tan afinada, que supo nombrar las cosas de maneras que creo que sí nos han salvado la vida a muchos.

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

También puede gustarte...