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Live Reviews

GACKT en Chile: Vínculo destinado

Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Andie Borie

Decir que GACKT es meramente un artista nipón popular sería un understatement. No todo nombre popular es influyente, y mucho menos se convierten en uno de los rostros más representativos de todo un fenómeno musical. Es que GACKT es una de las voces más destacadas e influyentes del visual kei, algo que se debe no sólo al tener un impresionante currículum al haber sido vocalista de la época clásica de Malice Mizer, sino también por haber conectado sin tapujos al visual kei con su arista más pop.

Por eso fue tan raro que el nipón jamás haya visitado Chile, uno de sus públicos más grandes –si es que no el más numeroso después de Japón mismo–. Este país siempre ha consumido mucho de ese tipo de música, con una fascinación especial por estas bandas y artistas, y, por supuesto, Malice Mizer y GACKT no son la excepción. Pero bueno, el milagro finalmente se dio el pasado 9 de febrero ante un agotado y repletísimo Teatro Caupolicán.

Hay harto peso detrás de esas palabras, pues hablamos exactamente de un anhelo generacional. Por eso el teatro estalló en ovaciones, gritos y suspiros una vez los YELLOW FRIED CHICKENz –con Daichi, Chachamaru y MIA en guitarras, Taka en bajo y Hidehiro en batería– y el mismísimo GACKT tomaron sus posiciones sobre el escenario. No era, simplemente, ver a tu artista favorito, sino que, de alguna forma, era el traer a la vida todos los recuerdos y emociones de décadas completas en el que el japonés ha acompañado a sus fans a través de sus canciones. Algo tan simple como complejo, y también bello.

El vamos fue ensordecedor y agitado, y es que mientras el vocalista encarnaba la elegancia a través de su impronta y un atuendo reminiscente de la realeza, la audiencia acompañaba con fuertes gritos al son de «Dybukk», sentando la tónica de la velada. Un vínculo marcado por un encuentro que estaba destinado a pasar, mostrando una conexión intensa a través de la música. De hecho, durante el soundcheck VIP, el artista regaló a los presentes una rendición totalmente inesperada de «Au revoir» de Malice Mizer. Inaudito, pero celebrado.

Asimismo, el setlist estaba dispuesto de tal forma de recorrer distintas épocas de la carrera del artista como solista, así como con los YELLOW FRIED CHICKENz. Por eso no hubo que esperar mucho a escuchar grandes piezas como «Speed Master» del ‘MOON’ (2002)«Maria» del fenomenal ‘Rebirth’ (2001), cosa que por supuesto el público correspondía coreando de forma religiosa. De cierta forma se sintió así, como una congregación admirando al ídolo que tanto han alabado, y el mismo GACKT tenía ese tipo de presencia, bien dramática.

Después de un corte más moderno como la explosiva «RIDE OR DIE», GACKT despachó un clásico esperado por las más de 5.000 personas que repletaron el Caupolicán: «VANILLA», aquel hit del fundamental ‘MARS’ (2000) que fue vivido con una entrega total de parte de la audiencia, cantando cada verso de memoria y con pasión desmedida, algo vaticinado por el mismo vocalista, quien presentó la canción diciendo «creo que esta les va a gustar«. Aprovechó también la soltura de los versos para rociar con agua a los presentes.

El final del show se acercaba poco a poco, pero GACKT no estaba dejando nada al azar. «JESUS» brilló con el mismo fulgor que sus clásicos. También, original de los YELLOW FRIED CHICKENz, «ALL MY LOVE» representó uno de los puntos más altos del concierto al ser un instante emotivo, más mesurado instrumentalmente pero de una sobrecogedora emotividad iluminada por las luces telefónicas del público ante la performance del nipón. Una canción con una mensaje de unidad y amor que, en su punto clímax, levantó los corazones de hasta lo más desesperanzados con un grito, en español, diciendo: «Siempre estoy contigo«.

El final iba a llegar con la powermetalera «Mata, Koko de Aimasho». De hecho, los músicos, abrazados de lado a lado, estaban preparándose para la reverencia que marca el final del show con gratitud. No obstante, el público chileno, lleno de ilusión, gritó incesantemente: «¡Mizerable! ¡Mizerable!». No pararon en ningún segundo, y hasta parecía que cada vez más reclamaban el clásico que marcó a toda una generación del visual kei con mayor fuerza e ímpetu. Eso fue clave, pues si bien GACKT en su respeto absoluto por el guión de la teatralidad, dejó salir una sonrisa que importó una fisura en la pauta del mismo –y justo al final–. Aún ante la duda de si lo iban a hacer o no, GACKT comenzó a hablar con sus compañeros y parte de su staff, a lo que, terminó por ser realidad: Un milagro obrado por un deseo flameante de décadas de escuchar al japonés.

Manifestando que siempre había querido ir a Sudamérica, GACKT y los YELLOW FRIED CHICKENz hicieron posible el gesto, y comenzaron a interpretar «Mizerable» para la absoluta sorpresa y aún mayor júbilo de todos los presentes. Aún sin ensayo, les salió impecable, y el público fue un actor más de ese momento, al corear con fuerza cada estribillo y verso de esta canción importantísima en su catálogo. Fue normal ver a cientos derramar lágrimas, y cómo no, si fue el momento más humano de todo el concierto, uno que terminó con una despedida final con ovaciones que duraron varios y largos minutos –como si fuera el Festivales de Cannes–, junto al artista cerrando la velada con una promesa: volver a vernos las caras cuándo el regrese a Chile, lo que se aseguró de repetir varias veces. Qué linda forma de terminar este histórico show.

 

Setlist de GACKT en Chile:

  1. Dybbuk
  2. Fall again
  3. Speed Master
  4. Dispar
  5. Maria
  6. Until The Last Day
  7. Suddenly
  8. RIDE OR DIE
  9. Vanilla
  10. Jounetsu no inazuma
  11. JESUS
  12. ALL MY LOVE
  13. Mata, Koko de Aimasho
  14. Mizerable

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

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