Escrito por Felipe León
Para la segunda mitad de los 2000’s la electrónica británica vivía una bonanza creativa altamente contagiosa, detallada a la perfección en obras como ‘London Zoo‘ (2008). La creación del productor Kevin Martin aka The Bug retrató la inquietud de las calles de un modo llameante, movido e intimidante, resumiendo parte de los vientos musicales renovadores y excitantes que se respiraban en aquellos años por el Reino Unido.
Si bien el antecesor ‘Pressure‘ (2003) ya mostraba su fascinación por la música jamaicana, además de su posición dentro del denominado ‘Novo Dub’, fue con el siguiente que exprimió al máximo sus cualidades. Una fusión de ideas promulgadas desde el dubstep, el ragga e illbient, que se sincera sobre el malestar y descontento acaecido en las calles de la nación, justo en medio de la devastación generada por la importante crisis económica de 2008.
La mutación de los tiempos arrastrada por la voracidad especulativa del capitalismo, bajo un contexto político-social «sálvese quien pueda» en el que ‘London Zoo‘ sonó por primera vez. Ominosa banda sonora sobre una distopía con base en la realidad, donde los gritos de guerra a modo protesta conviven con ritmos pesados y atmósferas envolventes, tal como ocurre en «Angry» junto a Tippa Irie, la desatada «Jah War» y el grime de «Warning«, ambas con Flowdan, «Fuckaz» con Spaceape, o «Poison Dart» feat. Warrior Queen.
The Bug elaboró una respuesta colectiva como resistencia a la desilusión, empapándose de influencias jamaicanas propias de dub y dancehall, ciertos detalles industriales y el costado más salvaje de la herencia garage. El disco sirve como puerta de entrada a lo que sonaba en aquel entonces, con «Murder We» en colaboración con Ricky Ranking y «Skeng» con la dupla Flowdan y Killa P funcionando como panorámica de lo acontecido. Una bestia de álbum.
