Live Reviews

Manu Chao en Chile: Una presentación y sonido profundamente humano

Escrito por Trinidad Paredes
Fotos por Bárbara Hernández

El músico francoespañol Manu Chao cerró su gira por Chile ayer 20 de enero en Teatro Coliseo, un recinto propuesto para la cultura y también, como se vio ayer, para el mensaje social.

Manu se despidió de Chile con un último show en el que ofreció una propuesta reflexiva y vibrante, recorriendo lo mejor de su etapa solista y haciendo guiños a su pasado en Mano Negra. La velada estuvo marcada de inicio a fin por momentos únicos. Antes de la salida a escena del evento principal, se otorgó el espacio correspondiente al telonero Benjamín Berenjena, así como a representantes de la causa palestina y a quienes abordaron lo ocurrido con los presos de Villa Frei.

Banderas surcaron el escenario y el llamado fue escuchado por la multitud. Las voceras de las causas dieron las gracias a Manu Chao por darles ese espacio de visibilización y por tener un toque humano y consciente. Posterior a este lapsus que duró 15 minutos, nuestro artista salió detrás de bambalinas para dar la bienvenida a los espectadores e invitarlos a participar de un concierto eufórico y energético.

La calidez y cercanía se presentó cuando se movilizó por el escenario para saludar y darle las manos a los fans. Se sentó y con guitarra en mano mencionó: «Buenas noches Santiago, ¿!que pasa por la calle!? ¡Nos vamos!» Esto le dio paso a un guitarreo que se extendió a dos horas de música espectacular que mantuvo bailando a todo el lugar.

El cantautor también cedió un protagonismo clave a sus compañeros de escenario. Rayo tomó el micrófono para desplegar un freestyle potente en medio de las canciones, cargado de mensajes directos y prosa consciente, mientras el resto de la banda se lució con un sólido manejo de sus instrumentos y breves solos que reforzaron la complicidad musical del show.

Los mashups tampoco quedaron fuera del repertorio. A lo largo de ciertas canciones, los cruces y mezclas sorprendieron al público, provocando saltos y un movimiento inevitable que se apoderó del recinto, se estaba celebrando el mensaje de libertad, paz y esperanza que Manu transmite con sus canciones.

El repertorio estuvo marcado por himnos inigualables como «Si yo fuera Maradona», «Clandestino», «Bongo Bong», «Por el suelo», «La Vida Tómbola» o «Vivir sin ti», canciones que el público coreó como si fueran parte de una memoria colectiva imborrable. Los acordes funcionaron como disparador emocional, encendiendo al público.

La velada estuvo envuelta en una energía luminosa y contagiosa, una celebración donde el sonido se transformó en vibración pura, capaz de mover cuerpos, provocar saltos y liberar gritos de emoción sin filtro. Manu logró generar un espacio compartido donde la música marcó el pulso común, guiando al público entre la euforia, la nostalgia y una alegría cruda, honesta y profundamente viva.

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