Noche de Paz, Noche de Horror, remake de la cinta homónima de 1984, llega como regalo para los amantes del slasher e innova en un género complejo de realizar.
En los años más recientes, el género del slasher ha tenido algunos destellos en trilogías como X, de Ti West, o en las cintas de Terrifier, de la mano de Damien Leone. Lamentablemente, lo que alguna vez fue uno de los mayores atractivos del cine de horror, hoy es mayormente asociado a una serie menor. Si bien, el público disfruta de la espectacularidad y el ingenio de muertes grotescas y sangrientas por parte de asesinos icónicos, muchas películas privilegian eso por sobre contar una historia con corazón. En ese punto es donde Mike P. Nelson pega de lleno en el clavo con Noche de Paz, Noche de Horror, siendo más contenida en lo grotesco – sin perder esa esencia clásica – se enfoca en desarrollar emocionalmente a personajes dañados en contraste con una festividad que supone ser alegre.
La navidad en el cine suele ser representada como una época de unión, de paz, de perdón y de alegría. No es así en la historia de Billy, quien con 8 años vio a sus padres ser asesinados por un loco vestido de Santa Claus en víspera de nochebuena. En su lecho de muerte, la conciencia Charlie, el asesino, se traspasa a Billy y lo acompaña en el desarrollo de una obsesión por acabar con personas malvadas en navidad. Al crecer, esta maldición se vuelve su destino, castigar a los “niños mal portados”.
Aquí hay una vuelta de tuerca en lo que se espera de una historia de asesino serial convencional, ya que aquí se narra el punto de vista del “malo”, sin plantearlo como tal. El personaje de Rohan Campbell está solo en el mundo, ha visto su cara más fea, navega sin un rumbo claro y posee una moralidad ambigua que es muy interesante, ya que mata, pero a quiénes es la clave. Asesinos, abusadores, estafadores e incluso nazis son parte del repertorio, siendo más un antihéroe con un disfraz icónico. Durante el transcurso de la historia se pueden ver similitudes con personajes como Batman, Punisher e incluso Venom, ya que Charlie es una voz en su cabeza con quien discute, pero que lo guía y funciona como un alivio cómico en varios momentos.
Otro personaje fundamental es el de Pamela, una vendedora local de carácter fuerte interpretada por Ruby Modine. Su interés romántico choca con el estilo de vida violento y nómada de un protagonista que en su día a día es bastante tranquilo. Ese vínculo se fortalece al punto de aceptar las heridas del otros, abrazar sus dolores y sanar en conjunto. Ahí está el componente de espíritu navideño en el filme, en el encuentro y cómo las personas logran acompañarse en tiempos oscuros mientras se preguntan cuál es su lugar en el mundo. Le aportan un corazón notable que aumenta el disfrute de la cinta y guía la narrativa.
Respecto a la carne del asunto, las muertes no tienen un componente de exageración tan extremo, pero siguen siendo potentes. Podría decirse que se sienten muy posibles dentro de una película que en lo absoluto apela a ser realista. Esta contención de efectos es un acierto, ya que permite el foco en la emocionalidad y lo humano. Se le suma un tono y carácter lúdico en su forma, con varios intertítulos que presentan los objetivos por día que tiene el Santa asesino, volviéndose un póster en tiempo real. El espectador termina apoyándolo en su causa, transmitiendo esa sensación de que lo que está en pantalla es genial.
Esta navidad se tiñe del rojo más sangriento. Noche de Paz, Noche de Horror no es la película de época que convencionalmente se vería en familia, pero se consolida como una gran alternativa para quienes buscan disfrutar de una cinta de horror divertida, con espíritu y un mensaje que trasciende de una manera inesperada en estas fiestas. Además, un regalo dirigido a los amantes del slasher, que sirve como ejemplo para otras obras futuras de un género aún vigente, el cuál tiene mucho más que ofrecer que solo muertes y sangre gratuita.
En cines a partir del 25 de diciembre.
