En más de seis horas de canciones, gritos y saltos del Pervervisión Fest, el cruce generacional entre la crème de la crème del nuevo indie chileno y la icónica irreverencia noventera de Panico deja en claro que estamos en uno de los mejores momentos para ver música en vivo en nuestro país.
Por Alexander Castillo
Fotos por Hernán Urtubia
En sus treinta años de carrera, Panico ha coqueteado con las grandes discográficas, estrenado seis discos de estudio y encantado a generaciones de chicos y chicas alternativos de todo el mundo. Es una historia que se desarrolla entre Chile y Francia principalmente, como pueden leer en libros como el de Marisol García, y que sigue en desarrollo hasta el día de hoy en un nuevo capítulo para la banda.
Pioneros en el trabajo autogestionado, destacados por su calidad profesional y su propuesta única y distintiva —nada más ni nada menos que el “estilo Panico”, que atraviesa desde el punk juvenil hasta la electrónica bailable—, no es de extrañar que la celebración a su trayectoria se realizara con la compañía de algunos de los más grandes exponentes de la nueva música indie nacional.

Una jornada que no solo estuvo marcada por la música, sino que también con un fuerte carácter político de cara a la Segunda Vuelta Electoral. Cada proyecto lo dijo distinto, pero el mensaje era el mismo: votar Jara y no dar espacio al fascismo ni posibilidad al retroceso social. Más claro imposible, aunque la realidad se haya impuesto al ideal en los resultados.
Olé, olé, olé, olé, Estoy Bien, Estoy Bien
¿Qué se puede decir de Estoy Bien que no se haya dicho antes? En octubre celebraron seis años de vida y qué lindo ha sido presenciar el crecimiento de la banda. Qué lindo ha sido verlos pasar de pequeños espacios como Mirador y el terreno baldío que fue Casa Beta a tocar en grandes escenarios, festivales y hasta salir del país para contagiar al resto de Latinoamérica con el sufrimiento Emopop.
Pese a algunos breves silencios de Benje al micrófono, que no logré identificar como fallas técnicas o simples olvidos de letra, la presentación de Estoy Bien en el Coliseo me deja con una buena sensación, la misma que me han dejado en cada oportunidad que he tenido de verlos.

A estas alturas, la banda puede darse el privilegio de armar un setlist de Grandes Éxitos —como “Lo difícil se hizo largo”, “No hace falta” y “Con mis amigos”— en el que la crudeza de sus primeros trabajos se contrapone a lo sofisticadas que suenan las nuevas canciones, que dan luces de una expansión del universo sonoro de Estoy Bien que no pareciera ser, para nada, un salto al vacío en cuando a lo musical, pero que promete ser tanto o más disfrutable que todo lo anterior.
Ladran, Sancho, que vamos pasando
Más allá de las opiniones divididas que han generado en las comunidades de Internet después de estrenar “La Brea” (2025), regalón latinoamericano de varios listados internacionales, entiendo por qué Hesse Kassel ha tenido el impacto que ha tenido entre los fanáticos de la música chilena.
Una cosa es escuchar las grabaciones, pero la experiencia completa sólo se consigue viéndolos en vivo. Ese caos controlado que han logrado dominar en pocos años de existencia los presenta como ágiles aprendices de cómo comerse el escenario y atraer a un público mayoritariamente joven, rabioso y hormonal.

La energía altísima de “Sancho Plagio” impuso la tónica para el resto del show, marcado por largos pasajes musicales que dejaron claras las influencias progresivas y estridentes de la banda, que van mucho más allá de las comparaciones con Black Country, New Road que suscitaron con su primer trabajo.
Y, si bien su debut fue tan bien recibido por la crítica, el setlist de Pervervisión muestra que ya están dispuestos a dejar atrás a “La Brea”, reduciendo su aparición en solo uno de los cinco temas presentados en el festival. Obviamente fue “Postparto”, posiblemente el flanco de críticas más fácil para los haters pero que, en un entorno tan fan como lo fue el Coliseo, no causó más que coro y movimiento entre el público.
Yo también me niego a creer que esta tierra está maldita
Creo que Candelabro es una de las bandas más importantes de la década para la música chilena y latinoamericana, partamos por ahí. El estreno de “Deseo, Carne y Voluntad” (2025) no solo significó un impulso explosivo en la popularidad de la banda, también llegó a recordarnos que la patria no tiene por qué ser siempre arma de la derecha; que los símbolos son tan nuestros como suyos. Que si es chileno, es bueno, re bueno, magnífico.
El éxito de su segundo álbum ha traído una serie de grandes noticias para Candelabro, entre las que destaca el reciente anuncio de su participación en Primavera a la Ciutat, una serie de conciertos paralelos al Primavera Sound 2026 en Barcelona. Con todo esto a futuro, y recién llegados del festival Fluvial en Valdivia, el septeto demostró en Coliseo por qué han llegado tan lejos en tan poco tiempo.

Con “Dedo Chico” como punta de lanza, un sutil guiño a su debut “Ahora o Nunca” (2023), Candelabro partió un show marcado por cortes de su último álbum y, también, por una conciencia social directamente comunicada por Matías Ávila entre canciones, como la dedicatoria de “Tumba” a las personas con trauma ocular del estallido social y el inolvidable y rabioso discurso al final de “Pecado”, canción que cerró con broche de oro el show de una de las más grandes bandas que tenemos en la actualidad.
¿Cómo están tus primas en sus tumbas?
Como siempre, Chini.png y su banda se encargaron de entregar un show de alta calidad con su usual preocupación por el vestuario, las visuales y, claro que sí, un gran setlist que repasó canciones de «Ctrl+Z» (2020), su primer EP bajo el manto de “png”, su álbum debut “El Día Libre de Polux” (2023) y “Vía Lo Orozco” (2025), su más reciente disco, con una pequeña parada por la vereda de la nostalgia con el clásico “Te vienen a ver” de su época Technician.
De todas las bandas de la noche, salvo Panico, Chini es quien más tiempo lleva dedicándose a la música, primero como pionera del pop de guitarras y ahora como matriarca del indie rock chileno, alzándose como una referente femenina en un entorno comúnmente (¡hasta el día de hoy!) comandado por personalidades masculinas cisgénero. Su trabajo la ha llevado lejos, específicamente hasta Seattle para grabar su propia sesión KEXP, y el tiempo en el ruedo de ella y su banda se nota en el escenario del Coliseo.

En un setlist que incluyó clásicos de la altura de “Venenos”, “Plan C” y “Cinta Blanca”, además de la ya mencionada “Te vienen a ver” y cortes de su más reciente álbum como “Diagonal” y “Ciencia”, el show de Chini.png puede haber sido quizás el que mejor sonó, con una claridad envidiable que permitió absorber cada matiz instrumental y cada línea vocal sin perderse en una capa de estridencia como sucedió en algunos puntos anteriores de la tarde.
Ey, what’s the matter, Lupi?
Treinta años de historia intercontinental, treinta años del Estilo Panico que tanto revuelo causó en los circuitos underground santiaguinos de los noventa, y la banda suena y se ve tan fresca como si ese parón de una década no hubiese sucedido nunca.
Son dueños del escenario y lo saben, sus fanáticos lo saben también y así lo gozan. Lo que se ve en el Coliseo es una reunión intergeneracional de personas que están ahí para bailar, pasarlo bien, empujarse en buena onda y disfrutar como si no hubiera un mañana. Una sensación muy pre-elecciones, si se me permite decirlo.

Los ex-chicos y chicas Panico, hoy prácticamente señores y señoras Panico, se mezclan en el público con las nuevas juventudes fanáticas, les chiques Panico, y se entregan al setlist de clásicos con una nostálgica costumbre. Bailan al son de “Las cosas van más lento”, se empujan y también quieren estar Anfetaminados y hacen del Coliseo una Blondie cuando suenan “Lupita” y “Guadalupe”.
¡Qué agradable se siente ir a ver música para bailar! Pareciera ser que el nuevo vicio que carga el Chile alternativo juvenil es usar la música como dispositivo de rabia y distorsión, algo que ha ganado su espacio justamente, pero siempre es bueno recordar que la catarsis no depende solo de cuánto gritas o te empujas con tus pares. Bailando también hay liberación y si tiene que venir Panico a refrescarnos la memoria e instalar este pensamiento, que vengan cuantas veces quieran.
