Discos

‘Nevermind’ de Nirvana: Ruptura a la narrativa mainstream

Escrito por Felipe León

Independiente que antes de ‘Nevermind‘ (1991) ya existían otras bandas de rock alternativo y símiles a las que les iba bien, la irrupción del segundo disco de Nirvana a comienzos de los 90’s significó uno de los hitos culturales más importantes del siglo XX. Una suerte de ruptura en la narrativa del mainstream, que posicionó a varios de los denominados «bichos raros» del rock en primera plana.

Pensar en su influencia lleva a constatar las posibilidades que se abrieron para todo tipo de sonidos, hasta ese momento subterráneos. Los sellos multinacionales fijaron su mirada en nuevos proyectos y los no tanto, invirtiendo más dinero en, por ejemplo, grabación y promoción, elementos que fueron claves en la explosión de popularidad de géneros como el grunge. No obstante la definición de época fue en gran parte por su tono de autor. Por lo que representa.

Sin proyectar aires artístico mesiánicos, Nirvana simbolizó una especie de contracultura no intelectual en el término clásico de la palabra, arraigada a un carácter generacional hastiado, antipático y decepcionado. Tal definición se promueve en las líricas, donde el desgarrado canto de Kurt Cobain cubre la escucha con una rebelde distorsión, anclada a un gusto exquisito por crear líneas melódicas, siempre dentro de los parámetros más agresivos y enérgicos.

La producción limpia lograda por Butch Vig ayudó a la popularidad de ‘Nevermind‘, conservando las definiciones más consecuentes del trío formado por Cobain junto a Dave Grohl y Chris Novoselic.  Posiblemente la obra que más definió la década, con canciones que conducen a tal manifiesto tipo «Smells Like Teen Spirit», «In Bloom», «Come As You Are», «Breed», «Lithium«, «Polly», «Drain You», «On A Plain» o «Something In the Way». Todas en verdad.

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